Crónicas de la pandemia

Vacaciones de invierno, la gran esperanza de Bariloche para su reactivación

Su economía cayó un 40%. El 39% de todas las empresas de la ciudad no registró ingresos desde abril de 2020. Hubo cierres de bares y restaurantes y hoteles que subsistieron con ahorros y ayudas estatales. Se prepara para la llegada de turistas locales y se ilusiona con la vuelta de los internacionales, recién, para el verano

Bariloche, uno de los principales destinos del país, vive de la actividad turística, la más golpeada por la pandemia. Y los efectos de la falta de viajeros se palpitan y se sienten en toda la ciudad: cerraron en forma definitiva muchos restaurantes y algunos hoteles. Todos los comercios, casi sin excepción, registraron una fuerte baja en las ventas.

Ahora, los barilochenses ansían la llegada de visitantes este invierno, para obtener algunos ingresos, como en el verano, y lograr así cierto "aire" que les permita sobrevivir, hasta que el turismo se reactive, mientras la vacunación avanza a pasos acelerados en la ciudad. Pero las escasas reservas que se registran en todo el país, a menos de un mes del receso escolar, siembran dudas.

La ciudad cuenta con unos 140.000 habitantes y, hasta 2019, solía recibir poco más de 730.000 turistas al año, entre nacionales y extranjeros.

"La pandemia tuvo un impacto brutal en la actividad económica de la ciudad. Le pegó a su principal fuente de ingresos: el turismo. Por ejemplo, de abril a diciembre de 2020, la tasa municipal de inspección, seguridad e higiene registró una caída de 11,7% nominal, frente a igual período de 2019. En términos reales, implica una caída superior del 40%. Es decir, Bariloche perdió el año pasado casi el 40% de su producto bruto", precisa Eduardo Caspani, presidente de la Federación de Empresas y Entidades de Bariloche (Feeba).

"Y, además, cayó un 39% la cantidad de empresas que declaró facturación en ese mismo lapso: casi 1400 empresas menos declararon ingresos", destaca.

Todos tuvieron que recurrir a distintas estrategias para paliar la falta de visitantes. "La gente se descapitalizó. Muchos tuvieron que vender bienes para sobrevivir. Todos fueron afectados: comercios de indumentaria, alquileres de autos, empresas de cartelería, lavaderos, estaciones de servicio, incluso hasta los supermercados. La ciudad entera entró en modo de subsistencia", define Caspani

"La expectativa era que la pandemia durara mucho menos. Pero ya llevamos mucho tiempo y muchos quedaron en el camino. Los que sobrevivieron es porque lograron encontrar un modo de mantener infraestructura y empleo", agrega.

"El 98% de los comercios de la ciudad viven de la actividad turística. Sólo desde el 1º de enero de este año hubo 198 bajas comerciales, un número importante para Bariloche", precisa Belén García Bertone, presidente de la Cámara de Turismo de Bariloche (CAT). 

"La mayoría resiste a la crisis, o lo intenta, porque muchas empresas son pymes y familiares: si el dueño cierra las puertas, toda la familia se queda sin sustento. Por eso, dentro de todo, no hubo tantos cierres. Todos tratan de seguir resistiendo", explica.

Desde marzo del año pasado, cerraron en forma definitiva los hoteles King y Plaza, ubicados en el centro. "Los dos alquilaban y no podían sostener los salarios y alquileres estando cerrados. En verano, además, por la pandemia, muchos turistas prefirieron alojarse en las afueras, no tanto en la ciudad", cuenta García Bertone.

Entre los locales gastronómicos que bajaron las persianas, figuran La Clandestina, Cocodrilo, La Taberna del DUT, Butterfly, La Farinata, Cafeto, El Nacional, El Topón, El Bodegón, La Estepa, La Crepería y Ren Vegetariano. "Además, hoy el 60% de los hoteles está cerrado en forma temporal: no hay demanda en temporada baja. La mayoría abrirá en julio, a la espera de los visitantes", agrega García Bertone.

Bariloche tiene 30.000 camas. En invierno, suele recibir de 100.000 a 120.000 visitantes, entre nacionales y extranjeros, algo que, seguramente, no sucederá este año. La actividad genera 15.000 puestos de trabajo directos y otros 15.000 indirectos.

Además de la falta de turistas locales y extranjeros, se nota la ausencia del turismo estudiantil

"Hay 25 hoteles destinados a estudiantes cerrados porque se prohibieron esos viajes. Los pocos que se hicieron fueron muy cuidados, con muy buena experiencia en protocolos y controles. Quizás en septiembre podrían volver a viajar", señala García Bertone.

El verano le dio algo de respiro a la ciudad, que no recibía visitantes desde marzo de 2020. Los lugareños ansían la llegada de turistas en este invierno. 

"El 3 de mayo lanzamos la campaña de promoción, comunicando que Bariloche es la mejor de las opciones para disfrutar en invierno, tanto a nivel nacional como en la Patagonia, porque el turista de cercanía es muy importante todo el año, más en este contexto", aclara Daniel Piquin, director ejecutivo del Emprotur, el ente de promoción turística de la ciudad.

"Queremos dar tranquilidad de que la ciudad está abierta y preparada para el turismo, esperándolos, con muchos atractivos y opciones", agrega.

El Cerro Catedral, el tradicional complejo de esquí de Bariloche, atraviesa momentos muy complejos, como el resto de los centros de nieve del país. El año pasado, sólo pudo operar con residentes de la ciudad y, para este invierno, las expectativas no son muy alentadoras, en virtud de las escasas reservas que aún hay para la temporada y el cierre de las fronteras. El 9 de julio sería la fecha de lanzamiento de temporada, con la apertura del complejo.

"En invierno, generamos el 90% de nuestros ingresos anuales. Realizamos todas las inversiones y preparamos toda la infraestructura para operar sólo tres meses. Tener ya casi perdido el invierno de 2021 nos lleva a tener que esperar hasta la temporada de 2022, es decir, serán 27 meses afectados por la pandemia", dimensiona Manuel Pérez Diez, gerente comercial de Cerro Catedral, empresa que pertenece al grupo Vía Bariloche.

"En la temporada 2020, abrimos la montaña sólo para barilochenses y registramos apenas un 15% de la facturación habitual. Vino el 30% de la gente de una temporada normal, Pero sólo lugareños, cuyos pases son muchos más económicos", describe Pérez Diez. "No cobramos el alquiler a los restaurantes y comercios de la montaña, para que puedan atravesar esta situación", añade.

"Tuvimos la mejor nieve en 20 años pero no podían llegar visitantes. Fue bueno abrir para el ánimo de la gente. Sin embargo, trabajamos a pérdida: a las inversiones, hay que hacerlas igual", explica.

"Para la próxima temporada, en el mejor de los casos, tendremos un 50% de visitantes que lo normal. En gran parte, locales y otros, del resto del país. Perdimos a todo el público brasileño, uruguayo y chileno por el cierre de fronteras y están prohibidos los viajes grupales y estudiantiles", describe.

Cerro Catedral tiene 100 empleados fijos y otros 250 en temporada. "Podemos seguir funcionando porque otras empresas del grupo sostienen la operación y el empleo. Pero ya no quedan muchas reservas. Una cosa es subsistir una temporada. Dos es más difícil", advierte. 

"No sabemos aún si podremos cubrir costos. Se está avanzando en la vacunación y esperamos poder, quizás, trabajar mejor la segunda mitad de agosto. Esperamos señales del Gobierno nacional, que confirme que habrá temporada para que la gente se anime y venga", agrega.

Las grandes cadenas de hoteles aprovechan la crisis del turismo para expandirse en el país


Al igual que Cerro Catedral, los hoteles de alta gama sienten, también, la ausencia de los visitantes extranjeros, que suelen optar más por esos establecimientos y dejan, proporcionalmente, más dinero en la ciudad.

"La hotelería de alta gama sobrevivió un poco mejor a la pandemia porque, en general, son empresas más grandes, con más espalda financiera. Pero, igual, están en una situación compleja, al límite, y este invierno es clave", dice Daina Smud, presidente de la Asociación de Hoteles de Turismo (AHT) de Bariloche y Villa La Angostura.  

"Si bien el verano fue relativamente bueno para el contexto y logramos algo de facturación, después de tantos meses cerrados, no se llegó a iguales números ni de ocupación ni de ingresos. Se trabajó sólo con mercado nacional y, en alta gama, son importantes los huéspedes extranjeros, que suelen superar el 50% de la ocupación de los hoteles", apunta.

"En invierno, los brasileños pueden llegar a aportar más del 80% de ocupación y los estadounidenses son importantes en verano. Se hicieron promociones para atraer argentinos. Con lo cual, los ingresos estuvieron un 20% por debajo de lo normal. A algunos hoteles del centro, los afectó más", explica.  

"Estamos cuidando mucho las tarifas para ser accesibles a los turistas argentinos. Hay incertidumbre de cara al invierno porque la pandemia cambió mucho el tiempo de antelación para reservar las vacaciones. Antes, compraban sus vacaciones de 45 días a tres meses antes. Ahora, con una anticipación de sólo tres a 15 días", precisa Smud.

Por lo pronto, para julio, las líneas aéreas (Aerolíneas Argentinas, Flybondi y JetSmart) agregarán más frecuencias. Hoy, Bariloche recibe unos 20 vuelos semanales, pero están proyectados 43 desde el mes próximo. Todos, de cabotaje.

Los empresarios de Bariloche coinciden en destacar la importancia de las ayudas recibidas, como los ATP y Repro, para pagar parte de los salarios, exenciones impositivas y otras asistencias, que permitieron a muchos sobrevivir a esta grave crisis. Incluso, sostienen que fue importante el Plan Pre-Viaje que lanzó el Ministerio de Turismo de la Nación, porque les permitió generar ingresos entre octubre y diciembre pasado, tras varios meses cerrados, y recibir más visitantes en el verano, que generaron un efecto derrame en toda la ciudad.

Sin embargo, destacan que es clave recibir turistas este invierno para poder sostenerse un poco más, hasta que el control del covid-19 con la vacunación permita cierta reactivación.

Muchas ayudas, además, se centraron en las empresas de turismo. Pero, con el tiempo, las demás firmas, también afectadas por ser una ciudad netamente turística, no tuvieron mayores asistencias

"Hubo muchas reuniones y negociaciones para ver qué asistencia podrían recibir distintos sectores. Está la Ley de Emergencia turística, pero no pudimos incorporar a los destinos turísticos como lugares críticos. Cuando terminaron los ATP, sólo las empresas de turismo siguieron recibiendo asistencia", explica Caspani. 

"En Bariloche, muchos sectores se vieron afectados, sin trabajo ni ingresos. Pero no se logró que se aprobara la creación de destinos turísticos como un todo, para que todos reciban asistencia en Bariloche y en otras ciudades similares", amplía.

A futuro, los empresarios intentan ilusionarse con la vacunación, que les permita ver una luz al final de este largo túnel. 

"La vacunación viene bien en Río Negro y vemos avances en todo el país. Nos ilusionamos en pensar que, para septiembre u octubre haya otro escenario epidemiológico, que permita a la gente volver a viajar. Nos falta el turismo internacional. Para Bariloche, es clave: son turistas con alto consumo y derraman en toda la economía. Pero esperamos que, de acá el verano, hayamos avanzado y también puedan regresar los extranjeros, con pasaporte sanitario o alguna medida de prevención", comenta, esperanzada, García Bertone, de la CAT.

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Comentarios

  • JLF

    Jose Luis Ferrara

    26/06/21

    Es lamentable, la intención de nuestra familia era ir, y la verdad quieren poner precios para el turista internacional y no para un turista nacional, que padeció lo mismo que cualquiera y quiere empezar a consumir y creo de esa forma y con esos precios, además sumarle un PCR, es realmente mucho. En todos los casos que averigüe una cabaña para 4 no baja de los 10.000 y de ahí para arriba, y no hablo solo de Bariloche, sino todo a la redonda. Realmente lamentable y espanta al turista nacional.
    Muy agradecido por dejar comentar.

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