Crónicas de la pandemia

Ushuaia, entre la necesidad de más vuelos y la vuelta de los cruceros

Un 30% de los hoteles no abre desde marzo de 2020. El sector vendió sólo nueve de cada 100 noches disponibles. Los restaurantes facturan, a lo sumo, 25% de lo normal y cerró el 26% de los comercios. A qué se aferra la ciudad más austral del mundo para resucitar

La pandemia puso en evidencia la importancia de la actividad turística para Ushuaia. La ciudad "más austral del mundo" padece los efectos de la falta de visitantes y se unió, en esta grave e inédita crisis, para sobrevivir, apoyarse y, también, reclamar algunas autorizaciones al Gobierno nacional que le permitan volver a trabajar, obtener ingresos y lograr, así, oxígeno tras muchos meses sin facturar.

La mira está puesta no sólo en las próximas vacaciones de invierno, sino también en planificar una reactivación de cara al verano. El avance de la vacunación (ya se avanzó con los mayores de 35 años y están por comenzar con los de 30) y el bajo nivel de contagios, con pocas camas en uso por covid-19, dan esperanzas de reactivación a sus habitantes.

Poco más de 80.000 personas residen en Ushuaia, ciudad que solía recibir, hasta 2019, 480.000 turistas al año, 100.000 de ellos por cruceros. Se estiman 16.000 los empleos que dependen, directa o indirectamente, del turismo. Y esa falta de visitantes se nota con creces no sólo en hoteles, restaurantes, su centro de esquí y en operadores turísticos en general, sino también en los comercios de cualquier rubro. Con un agravante: la mayoría está endeudado y aún no ven señales próximas de reactivación.

La menor llegada de vuelos, en una ciudad aero-dependiente, y el nulo arribo de cruceros, entre noviembre y marzo pasado, también conspiraron contra una mejora anhelada para el verano pasado. 

Desde el inicio de la pandemia, un 30% de los hoteles no abrieron sus puertas, pero parte de ellos esperan poder hacerlo para el invierno.

Las agencias de viaje facturaron entre 5% a 30% de lo habitual, mientras que los guías de turismo no registran ingresos desde marzo de 2020. En el verano, el Tren del Fin del Mundo y los catamaranes de gran porte que navegan por el Canal Beagle obtuvieron sólo el 15% de sus ingresos habituales. Y Cerro Castor, el complejo de esquí de la ciudad, trabajó a un 5% o 10% de lo normal, ya que sólo pudo recibir a esquiadores de Ushuaia.

Pero esto no es todo. Además, cerraron el 26% de los comercios en sus avenidas principales. "Esta pandemia nos enseñó a visibilizar ciertas cuestiones que estaban ocultas y que muchos comercios no lograban identificar: la primera, es que somos una ciudad turística, tenemos una superpoblación de comercios en función del turismo, con temporadas muy marcadas. Siempre teníamos de 6000 a 7000 personas circulando que, con la pandemia, no están. Eso lo sufren todos, hasta los kioscos. Además, identificamos que, con esta superpoblación sin turismo, los comercios en Ushuaia no pudieron romper el techo del 30% de las ventas habituales", cuenta Claudia Fernández, presidente Cámara de Comercio y otras actividades empresarias de Ushuaia y vicepresidente regional de CAME. "Somos la cuarta ciudad del país en cantidad de comercios cerrados, según un relevamiento de CAME", advierte.

Desde el Infuetur (Instituto Fueguino de Turismo), que depende del Estado provincial, dan cuenta del impacto: incluso el verano no fue el esperado.

Fuente: Infuetur - Martín Gunter

"Nuestra actividad depende mucho de la cantidad de vuelos; llegaron llenos en el verano, pero hubo muchas menos frecuencias: de los 12 a 16 vuelos diarios en el verano anterior, tuvimos como máximo 6 a 8 diarios. Un 30% de los hoteles no abrieron y, los que lo hicieron, tuvieron sólo 40% de ocupación. Entre enero y marzo, en tres meses, recibimos apenas 90.000 turistas, cuando en enero de 2020, en un sólo mes, habían sumado 80.000. Pero, al menos, en pandemia se quedaron más días: un promedio de 7 noches, frente a 2,6 que promediaba en temporadas normales", cuenta Dante Querciali, presidente del Infuetur.

"La temporada de verano sirvió, más que nada, para hacer funcionar los protocolos y demostrar que, con ellos, el turismo no impactó en la situación sanitaria, no hubo un alza de contagios después", agrega. 

Y advierte que, ante la situación delicada de las empresas, tras un año y medio de pandemia, el Estado provincial sumó asistencias adicionales a las ofrecidas por Nación. "Durante 2020, se otorgaron más de $ 130 millones en asistencia directa a empresas turísticas y gastronomía. Este año, se están destinando otros $ 150 millones, no reintegrables, de los cuales ya $ 40 millones fueron desembolsados para el pago de salarios en empresas y guías de turismo", precisa. "Esto permitió a las empresas sostener las fuentes de trabajo, a la espera de la reactivación", agrega. Los salarios son más altos en Ushuaia que en el resto del país, por los elevados costos de vida. De ahí el adicional ofrecido por la provincia para el pago de sueldos.

Vacaciones de invierno, la gran esperanza de Bariloche para su reactivación

Oscar Rubinos, presidente de la filial Tierra del Fuego de AHT, da cuenta del impacto en los hoteles. "Hicimos un relevamiento entre los cuatro y cinco estrellas, que suman 950 habitaciones. El 30% no abre desde que comenzó la pandemia. Ahora, en temporada baja, el 70% está cerrado en forma temporal; muchos apuestan a abrir en el invierno, pero preocupa las escasez de vuelos previstos. Nuestros hoteles son Pymes familiares, que utilizaron sus ahorros de temporadas previas para subsistir, junto a las asistencias provinciales y nacionales, porque detrás del hotel vive toda una familia", advierte.

"En 15 meses de pandemia, de 417.000 noches disponibles, sólo vendimos 39.000, es decir, nueve noches de cada 100 disponibles. Es difícil sostenerse en el tiempo, se va perdiendo empleo. Muchas personas que vivían en Ushuaia, provenientes de otras zonas del país, volvieron a sus provincias en estos meses. De 10 empleados, tres se fueron, cinco están suspendidos y sólo dos, trabajando", grafica Rubinos.

"Estamos esperando las vacaciones de invierno con mucha necesidad, necesitamos que haya visitantes. Se están haciendo muchas promociones como en el verano, para atraer a los argentinos, porque los hoteles de alta gama trabajan mucho con extranjeros. Sin embargo, en el verano, con el 30% de hoteles cerrados, la ocupación fue de 20% a 50%, según el hotel. En el primer caso, sale más caro abrir que mantener el establecimiento cerrado. El problema no sólo es la intensidad de esta crisis, sino su duración", destaca Rubinos.

Al respecto, Querciali precisa que, en julio, la ciudad recibirá 24 vuelos semanales, muy por debajo los 66 habituales para el invierno. "Aerolíneas Argentinas  se comprometió a que, si aumenta la demanda, suma más frecuencias. Esperamos que haya refuerzos", agrega. Por la menor cantidad de vuelos, "estimamos tener un 40% de ocupación, a lo sumo 50%, cuando lo usual era de 80% a 86%", precisa Querciali. 

Por el momento, los vuelos unen a la ciudad con Buenos Aires; la mayoría son operados por Aerolíneas, aunque también JetSmart ofrece algunas frecuencias. Pero la provincia y los empresarios reclaman el regreso de la conexión directa a Córdoba, que le permite no solo facilitar el arribo de cordobeses, sino también de personas de otras provincias del norte del país.

Carlos Manfredotti, presidente de la filial de Tierra del Fuego de Fehgra (que agrupa a hoteles y locales gastronómicos) coincide con Rubinos sobre la gravedad de la crisis y, también, la "necesidad de trabajar este invierno".

"Con los subsidios ya no alcanza; los agradecemos, porque al menos podemos pagar a los empleados. Pero necesitamos trabajar. Todas las empresas de turismo tenemos acumuladas deudas impositivas y de servicios, que no pudimos pagar. Una vez que podamos trabajar, tenemos que ver cómo abonarlas. Pero además muchos pidieron créditos a tasa de 24%, con período de gracia por nueve meses, lanzados para sobrellevar la pandemia, pensando que en el verano pasado ya iban a poder trabajar de un modo casi normal. La pandemia se sigue extendiendo, hoy tienen que pagar el crédito y no tienen cómo hacerlo sin ingresos", advierte Manfredotti.

Pero el endeudamiento no sólo afecta a hoteles, sino a todos los comercios. "No sólo se adeudan servicios, porque ante la falta de ingresos, se optó por pagar sueldos. Muchos también están complicados porque tomaron créditos en la pandemia, los costos en Ushuaia son muy altos. Todos pensábamos que en diciembre íbamos a estar trabajando y podíamos empezar a pagarlos, pero la pandemia se extendió y no hubo recuperación. Hay que pagarlos y no hay ingresos, es una situación difícil", precisa Fernández, de la Cámara de Comercio.

La empresaria comentó, además, que los salarios fueguinos tiene un recargo del 80% por zona fría, mayor costo que también se traslada a los impuestos. Así, el sueldo básico de un empleado de comercio que recién se inicia asciende a $ 97.000 brutos. "Con un 48% de cargas impositivas, en esta situación de bajos ingresos, es complicado. Por eso, el 89% de los comercios está pagando sólo los sueldos y adeuda servicios e impuestos", advierte Fernández.

"Algunos empleados, además, se volvieron a sus provincias, para no gastar en alquiler, por el costo de vida elevado de Ushuaia. Los restaurantes trabajan al mínimo, a lo sumo al 25% de lo normal, porque no hay visitantes", cuenta Manfredotti.

Pero otro sector está aún más afectado: los guías de turismo tienen casi nula facturación. Sólo el 2,5 % de ellos cuentan hoy con ingresos (en relación de dependencia) y apenas el 10% de los guías independientes tuvo trabajo durante siete días la última temporada. "Muchos se reinventaron y se unieron para subsistir. Formaron un taller de guías donde cada uno hace algo; uno hace artesanías, otro pintura, lo que sea. En Ushuaia el costo de vida es alto; el alquiler de locales comerciales cuesta un 62% más que en Buenos Aires y todo se traslada a precio", explica Fernández.

Todos los empresarios destacan, además, el impacto de la ausencia de turistas extranjeros, importantes tanto en verano -muchos llegan en crucero-, cuando pueden llegar a aportar el 65% del total, como en invierno (representan cerca del 30%), atraídos por el esquí, que esta temporada no podrán estar. Muchos de ellos son, además, visitantes de altos ingresos, que dejan más dinero a todos los comercios de la ciudad.

Cerro Castor, el complejo de esquí de Ushuaia, vive también una situación muy compleja. Abrió sus puertas este viernes 2 de julio y espera poder recibir esquiadores, sobre todo, en agosto y septiembre, si el número de vuelos ayuda.

"En el invierno de 2020, solo trabajamos con gente de Ushuaia; ni siquiera podían venir de Río Grande, que podría habernos aportado un 30% de esquiadores, porque registraban un pico de contagios. Por eso, funcionamos a un 5% a 10% de lo habitual. Operamos a pérdida", cuenta Juan Begué (hijo), responsable de Marketing de Cerro Castor, cuya concesión es operada por toda la familia y emplea, en temporada, a 350 personas.

"Abrimos sólo dos meses, cinco a veces a la semana, y con tres de los ocho locales gastronómicos abiertos, sobre todo en fines de semana. No funcionó la escuela de esquí ni el alquiler de equipos, porque los locales ya tienen su indumentaria y equipos", describe.

"El costo de mantenimiento de la montaña es alto; uno vive todo el año a partir de tres meses de operación. Y el año pasado abrimos a pérdida. Este invierno va a ser mejor, avanza la vacunación y los aviones están llegando. Pero necesitamos certezas y más previsibilidad para tomar decisiones. Julio creemos que será tranquilo, pero esperamos más visitantes en agosto y septiembre", anticipa Begué.

Y precisa: "En el invierno de 2019, vendimos 295.000 ticktes días; el 30% eran extranjeros, en su mayoría de Brasil, que este invierno no van a estar. Pero, además, todos los años recibimos a las Selecciones de esquí de países de Europa y de América del Norte, que llegan a entrenar en contra temporada, salvo el año pasado, que no pudieron venir. Son entre 450 y 700 personas todos los años, pero que se quedan en promedio 20 días en Ushuaia para entrenar, generando de 8000 a 10.000 noches de hoteles, con recambio de gente. Ayuda no sólo a Cerro Castor, sino a toda la ciudad, porque derrama en todos los comercios. Queremos que vuelvan este año, estamos trabajando con la provincia para que se los autorice a venir en agosto y septiembre. No son turistas, son personas que realizan un deporte de alto rendimiento y necesitan planificar el viaje con tiempo", advierte.

"Somos positivos, será una mejor temporada que la pasada. De no operar a recibir gente, ya es un abismo. Pero necesitamos recuperar a los equipos de esquí y, también, que vuelva a operar el vuelo a Córdoba, que era importante para el arribo de visitantes de todo el país", explica Begué.

temas pendientes

Todos los empresarios e incluso el Gobierno provincial aguardan que se resuelvan, a la brevedad, algunas cuestiones de vital importancia para el destino.

Además de solicitar el regreso de vuelos directos a Córdoba, también esperan que el Gobierno nacional autorice el protocolo ya presentado para los cruceros, segmento de suma importancia Ushuaia y ausente en la temporada de verano pasada. Suelen llegar 100.000 personas por cruceros, tanto por los viajes a la Antártida como por los buques que, desde Buenos Aires y pasando por Puerto Madryn, recalan en la ciudad, para seguir viaje a Chile. Todos los empresarios enfatizaron que, de no contar con la autorización de protocolos para que puedan operar desde noviembre, temen que Chile se quede con los viajes antárticos, ya que hace años que el país vecino intenta desplazar a Ushuaia por Punta Arenas y, con sus protocolos ya aprobados, temen que este año lo logre.

Los cruceristas, además, suelen ser extranjeros, con alto poder adquisitivo, que consumen excursiones, gastronomía, souvenirs y otros bienes y servicios, generando un alto impacto en la ciudad. En muchos casos, también se alojan antes o después de la travesía en hoteles.

Los empresarios aseguran que las asistencias del Gobierno provincial y nacional ayudaron a sostenerse, pero insisten en la necesidad de resolver estas cuestiones para poder volver a trabajar. También, destacan que el Plan Pre Viaje funcionó bien y ansían que, como trascendió, vuelva a realizarse este año, ya que serviría -al igual que en 2020- para obtener ingresos antes de la temporada de verano e impulsar las reservas y ocupación.

Para este invierno, aún hay incertidumbre sobre cómo será la temporada. Hay menos vuelos; no hay señales claras a nivel nacional que den confianza a los argentinos para reservar los viajes; no habrá extranjeros, pero sí hay reservas reprogramadas, suspendidas del invierno pasado. Si todo funciona bien, se autoriza el arribo de las Selecciones de esquí para agosto y septiembre y la programación de cruceros desde noviembre, en Ushuaia tienen más esperanzas de poder recuperarse de esta grave crisis a partir del próximo verano.


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