Gastronomía

Tras dos años cerrado, hoy abre Bellas Artes Bar donde funcionaba Mercedes Haus

El Museo de Bellas Artes volverá a contar con un espacio gastronómico propio, desde este viernes a las 21 horas, tras la licitación adjudicada en mayo pasado. Serán tres espacios ligados a la identidad del museo y a su valor patrimonial.

Hoy viernes por la noche abrirá sus puertas Bellas Artes Bar, un complejo con tres propuestas gastronómicas, en el predio contiguo al Museo Nacional de Bellas Artes donde funcionó, hasta agosto de 2019, Mercedes Haus.

Luego de dos años, el Museo volverá a contar con un espacio gastronómico, totalmente renovado, como anticipó El Cronista en mayo pasado.

Las tres propuestas incluyen La Fernetería & Eatery, un restaurante con una amplia variedad de platos italianos y una carta tragos de autor, ideada por Martín Sualla; Colette Caffetteria, un café italiano con patisserie francesa; y Trapizzino Shop, una barra al paso de sándwiches romanos en pan de focaccia, más informal y descontracturado, para estudiantes, runners o gente que pasea por la zona.

Los locales estarán a cargo de La Fernetería Alcorta SA, firma de los dueños de La Fernetería, La Calle Bar y la franquicia de la pizzería La Guitarrita en el barrio de Palermo, que ganó en mayo pasado la tercera licitación por cinco años, renovables por cinco más, lanzada por la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, a cargo del predio gastronómico, tras dos concursos sin éxito.

Este viernes a las 21 horas será la apertura al público y, desde entonces, estará abierto todo el día, si bien la inauguración oficial se realizará el próximo jueves.  

El predio, de 585 m2 cubiertos y 315 al aire libre, tiene un triple frente, porque donde funcionaba el estacionamiento está el patio de esculturas, a cargo del Gobierno porteño. Contarán, inicialmente, con una capacidad para 300 cubiertos, muchos de ellos al aire libre.

A diferencia de las anteriores propuestas gastronómicas que funcionaron en el lugar, como Mercedes Haus o Módena Café Design, en esta licitación la Asociación de Amigos había privilegiado la oferta que estuviera más vinculada con el museo, desde su identidad.

"Priorizamos que la propuesta estuviera en sintonía con el museo y con su valor patrimonial, más allá del canon ofertado", comentó Andrés Gribnicow, director ejecutivo de la Asociación de Amigos del Bellas Artes, la entidad presidida por Julio César Crivelli (ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción) y que tiene a su cargo de la gestión del espacio.

"La apertura de Bellas Artes Bar le dará mucha más vida a este punto estratégico de la ciudad, luego de dos años de permanecer cerrado. Tanto el público del museo como los vecinos de la ciudad y los turistas están expectantes con esta nueva propuesta, que está muy integrada al edificio y al espacio público circundante", agregó Gribnicow.

"Un detalle importante es que la propuesta de ambientación no solo es respetuosa de la arquitectura del Pabellón, por ejemplo con carpinterías vidriadas que conectan la relación interior-exterior de los espacios. También se homenajea al arquitecto moderno César Janello (1918-1985), autor del edificio, con las sillas del restaurante, que son las mismas 'sillas W' que responden a los diseños originales de los años 40 y 50 del mismo Janello, y son un clásico del diseño argentino de la época. Por fin Bellas Artes va a volver a tener una cafetería de Museo vinculada a la cultura y al diseño", destacó.

Además de estar identificado ya desde su nombre, Bellas Artes Bar, se prevé que los ministerios de Cultura y de Obras Públicas de la Nación lancen una licitación en un futuro cercano para construir una escalera interna que una al museo con los locales gastronómicos, sin tener que salir al exterior.

El ingreso ya une al Bellas Artes Bar con la Asociación de Amigos, ya que hay una tienda de merchandising de la institución y, muy cerca, funcionarán las 12 salas donde se realizan los talleres.

Y las propuestas gastronómicas también están vinculadas al arte. "En la carta de La Fernetería creamos cócteles y platos para hacerle honor al museo. Van a estar los cócteles Picasso, Dalí y Pettoruti. Y tendremos, por ejemplo, los agnolottis Bellas Artes", comentó Diego Díaz Varela, quien está al frente del complejo gastronómico, junto a los mismos socios de La Fernetería, La Calle Bar y el local de Palermo de La Guitarrita.

La empresa ganó la licitación en mayo, cuando regían muchas medidas de aislamiento y distancia, pero había sido optimista de cara al futuro. Hoy, a seis meses del inicio de obras y a horas del estreno, la realidad es otra: casi todas las actividades están abiertas y los contagios están controlados, gracias a que más del 60% de la población ya fue vacunada. La zona vuelve a poblarse de gente y, de a poco, además, regresan los turistas nacionales e internacionales.

Díaz Varela, además de contar con experiencia gastronómica, está también relacionado al arte: es tesorero de la Fundación Pettoruti, de la que su padre, Tomás Roberto Diaz Varela, fue su presidente. "Desde chico, tengo mucha relación con el arte", comentó.

Y sus locales también tienen un nexo con el arte. En La Calle Bar, convocan a artistas urbanos para hacer intervenciones y en La Fernetería suele haber pequeñas exposiciones de cuadros.

Por el momento, los alumnos de la Facultad de Derecho, ubicada enfrente, no van todos los días en forma presencial, ni hay turistas extranjeros aún recorriendo el museo y la zona, pero prevén que, de a poco, esos habitués del lugar retornen.

La ubicación del predio es privilegiada. En tiempos "normales" (sin pandemia), transitaban por la zona unas 800.000 personas por día, clientes potenciales del complejo. Por el momento, los alumnos de la Facultad de Derecho, ubicada enfrente, no van todos los días en forma presencial, ni hay turistas extranjeros aún recorriendo el museo y la zona, pero prevén que, de a poco, esos habitués del lugar retornen.

TRES LICITACIONES

Esta es la tercera licitación desde que dejó de funcionar Mercedes-Benz Haus, en agosto de 2019. No trascendieron las condiciones del pliego ni el canon que abonará el nuevo licenciatario del espacio.

La primera, lanzada en agosto de 2019, se declaró desierta. Se había pedido un canon de referencia para operarlo, por cinco años, el equivalente en pesos de u$s 20.000 mensuales, con una llave de ingreso de u$s 40.000.

Luego, a fines de noviembre de 2019, se realizó un segundo llamado, con condiciones más adaptadas a la crisis económica que vivía el país, previo al Covid-19. Fijaba un valor de u$s 23 por m2, a pagar en pesos, según el valor del dólar al cierre de la licitación, ajustables por inflación.

En marzo de 2020, ese concurso fue otorgado a dos empresas, que utilizarían, cada una, parte del espacio: al chef Daniel Hansen, que iba a instalar el restaurante Lo de Hansen; y a la cafetería Nucha.

Se esperaba que abrieran sus puertas en mayo del año pasado. Sin embargo, sobrevino la pandemia y, con las medidas de aislamiento, las obras nunca avanzaron y los proyectos quedaron en suspenso. Ninguno de ellos se presentó a la última convocatoria.

La tercera licitación fue, finalmente y pese al contexto, "la vencida".

En ese predio de ubicación privilegiada, entre las avenidas Libertador y Figueroa Alcorta, funcionó desde 2014 el espacio Mercedes Haus, de la mano de la automotriz Mercedes-Benz y de RGB, que ganaron la licitación por u$s 32.000 de canon, ajustable 8% anual. Su concesión vencía el 31 de octubre de 2019, pero decidieron dejar de operar el 31 de agosto.

Hasta 2014, funcionó por 15 años (tres períodos) el Módena Café Design, a cargo de Ferrari.

Las instalaciones, construidas para realizar un evento, fueron cedidas por el Gobierno de la Ciudad a la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes en 1968, para ser licitadas por cinco años y obtener fondos para solventar al museo. 

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