Industria alimenticia

Simplot invierte u$s 20 millones para aumentar sus exportaciones de papas congeladas

El desembolso es en un nuevo centro de almacenaje en frío y es parte del plan de u$s 150 millones con el que construyó su fábrica en Mendoza hace dos años. El CEO, Fabio Calcaterra, apunta a facturar u$s 120 millones en 2022, con el 75% de ventas en el exterior y Brasil como principal mercado

Hubo algo -entre muchas otras cosas-, que Fabio Calcaterra aprendió de su tío, Franco Macri, a quien evoca como un visionario: la importancia, para cualquier empresa argentina, de la vecindad con Brasil.

"El país necesita que sus negocios se piensen para la exportación. El mercado local es chico y, en los últimos años, no estuvo en un camino de expansión, precisamente. Cuando invertís en la industria de alimentos, necesitás pensar en exportar. Y tener a Brasil como socio estratégico es una oportunidad enorme: es una de las economías más importantes del mundo. Ya no es el país de hace 20 años", explica, en su diálogo con El Cronista Comercial, en contraste con la audaz desventura que, entre fines de los '90 e inicios de la década siguiente, tuvo el fundador de Socma en aquellas tierras.

Calcaterra traduce a números lo que esa cercanía significa hoy, en 2021, para su propio negocio. "Brasil es importador de papas fritas congeladas. Le compra el 80% a la Argentina y a Europa. Es un mercado total de 600.000 toneladas al año, u$s 600 millones, con crecimientos anuales de dos dígitos", dimensiona. Hacia ese país, se envía la mayoría de la producción de Simplot Argentina, la empresa que Calcaterra preside y que proyecta casi duplicar su producción este año.

Primo hermano de Mauricio, Fabio -uno de los hijos de María Pía, hermana de Franco- lleva un cuarto de siglo haciendo camino propio en la industria alimenticia. En particular, con la producción de papas congeladas, negocio en el que, en 1995, incursionó con una de los principales fabricantes del país, Farm Frites. Su presente es, simplemente, Simplot Argentina, joint venture con J.R. Simplot, gigante estadounidense de u$s 8000 millones de facturación anual, fundado hace más de 90 años en el Estado de Idaho.

En estos días, la empresa puso en marcha un centro de almacenaje en frío en su planta de Luján de Cuyo, Mendoza. Fue una inversión de u$s 20 millones, que integra el plan de u$s 150 millones presupuestado para la fábrica, inaugurada hace dos años, y que exporta el 75% de su producción. Con Brasil como principal mercado, también despacha a Chile, Uruguay, Colombia, Bolivia y Perú.

"Tiene 24 metros de alto y está totalmente robotizado", describe Calcaterra a su reciente inauguración. "Hasta ahora, lo que salía de la fábrica venía a Buenos Aires. Parte, a un depósito propio y otra, a un espacio alquilado en un frigorífico. Ahora, con el centro de almacenaje en la misma planta, vamos a optimizar la logística y hacer lo aduanero ahí, para nuestras exportaciones. Ganaremos eficiencia. Nos mejora mucho la operación. También, nos permitirá planificar mejor la producción", explica.

Este año, Simplot producirá 90.000 toneladas de papas congeladas. Es casi el doble de las 50.000 de 2020. Si bien era su target para el año pasado, logró alcanzarlo gracias a ventas realizada a Asia y a otros países fuera de América del Sur, que compensaron la caída que en la región debido a la pandemia.

"La idea es que, pospandemia, esté todo enfocado en América del Sur. Con Brasil como mercado principal", puntualiza. Simplot es uno de los principales proveedores en la región de las cadenas de comidas rápidas, como McDonald's, Burger King y KFC. "Todavía, tenemos un 20% o 25% de margen para crecer", asegura.

Este año, la empresa facturará u$s 100 millones. "Creciendo ese 20%, 25%, en 2022 podremos llegar a los u$s 120 millones, con u$s 100 millones de exportaciones, que habíamos planificado cuando inauguramos la planta", señala.

La planta de Simplot en Mendoza, con el centro de almacenamiento ya en operaciones

Si bien el motor de ese incremento serán las ventas al exterior, el 25% de su producción que destina al mercado doméstico también empuja. Con presencia en todas las grandes cadenas de supermercados, menciona un 25% de market share en góndola. "El objetivo es subirlo. En forma creciente", sugiere.

No obstante, el seguro para evitar que ese avance de las ventas locales se diluya en la hoja de resultados por efectos cambiarios es la exportación.

"Esta es una inversión de largo plazo. Todo lo que venimos haciendo se planificó cuatro, cinco años atrás. Con este proyecto, empezamos hace siete años. Después, como cualquier inversor, debemos ir adaptando nuestro plan a las variables económicas del momento. Sin esa capacidad de adaptación, es imposible", define. 

"Que la estructura de la matriz de ingresos sea la exportación ayuda a compensar los problemas de falta de previsibilidad", agrega. ¿Es competitiva su exportación con el tipo de cambio actual? "Hoy, estás ahí. En los últimos meses, la inflación fue mayor a la devaluación. Hubo un poco de atraso cambiario", responde.

La capacidad de adaptación no es lo único que le da argumentos a favor del país en las conversaciones con sus socios estadounidenses. "Las condiciones climáticas y de calidad de la producción de papas en Mendoza es determinante. También, el recurso humano, que es extraordinario", afirma Calcaterra.

En la planta de Luján de Cuyo, hay 180 personas, a tres turnos. Se suman a las más de 270 que trabajan en sus operaciones administrativas, logísticas y comerciales de Buenos Aires. En tanto, un tercio de las papas que procesa provienen de campos propios, en Mendoza. El resto, de productores de la misma provincia y, según la necesidad, de Córdoba y de San Luis.

La construcción del nuevo centro de almacenamiento requirió incorporación tecnológica, de maquinaria importada -principalmente, de los Estados Unidos- a través de 150 contenedores, muchos de los cuales llegaron vía Chile, tras cruzar la Cordillera.

"La obra arrancó ni bien habíamos inaugurado la planta. Pero se demoró por la pandemia. No sólo por los equipos. Había gente que tenía que venir de afuera, para toda la automatización. Eso llevó mucho tiempo", reseña Calcaterra.

La pandemia -o su evolución- también marcará el ritmo de los próximos pasos del proyecto. "Lo primero que hay que ver es cuándo termina y qué es lo que queda. Que haya una perspectiva de crecimiento es algo muy positivo. Pero habrá que transitar el próximo año, año y medio, y para ver cómo será la nueva normalidad", observa, cauto. 

"Habrá más demanda de commodities y de alimentos. Eso podrá permitir pensar en nuevos planes de expansión. Pero, por ahora, no lo podemos determinar", indica.

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Comentarios

  • AM

    Agustin Mascotena

    18/06/21

    La logística terrestre Mendoza-Brasil con el costo argentino triplica o aún más el costo de un contenedor belga puesto en Brasil. Además de Brasil comenzando a aumentar la producción nacional con cada vez mejores parámetros y volúmenes. Un futuro con demasiados desafíos para este emprendimiento...

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