Palabra de CEO

Rooney, de Shell: "Vaca Muerta es rica pero no atraerá inversiones sin previsibilidad"

El número uno de la angloholandesa explica por qué la formación debería estar recibiendo el doble de los desembolsos actuales para alcanzar un desarrollo pleno. Qué condiciones hacen falta, tanto en precios como en competitividad del país. Y anticipa los próximos pasos de la empresa

Hace una semana, Sean Rooney, presidente de Shell Argentina, inauguraba la nueva planta de procesamiento de gas y petróleo de su bloque de Sierras Blancas. Con los u$s 80 millones de inversión que significó, la angloholandesa superó los u$s 1000 millones desembolsados en Vaca Muerta y, de esta fase de su plan para la megaformación de hidrocarburos no convencionales, aún resta un presupuesto de, por lo menos, u$s 500 millones.

Con la nueva planta, de 30.000 barriles por día, Shell triplicará su actual capacidad de producción, a 42.000 barriles, volumen que planea alcanzar hacia fines del año próximo. Sus próximos pasos serán la construcción de una segunda planta, también de 30.000 barriles, y el salto al desarrollo masivo de Bajada de Añelo, la cuarta área de las que opera en Neuquén y la última de ellas que, todavía, no está en esa instancia.

Durante la conferencia de prensa, Rooney anticipó que la decisión se tomará a fines del año próximo, para iniciar los trabajos en 2023. El gobernador neuquino, Omar Gutiérrez, que participó del anuncio, lo pinchó para que acelerar los plazos.

-En qué compromiso lo puso el Gobernador...

-El Gobernador me conoce muy bien de su provincia. Él hace mucho por ella, presiona y nos pide hacer el desarrollo masivo del área de Bajada de Añelo, que operamos con YPF. Es un bloque que sufrió varios inconvenientes al principio de su desarrollo, con los equipos de testeo de su producción inicial. Eso demoraba la obtención de los datos necesarios para saber la calidad y el contenido del gas y del petróleo para el diseño de su desarrollo. Desde mediados del año pasado, pudimos empezar con la producción continua y a saber la calidad del bloque. Ya estamos recibiendo datos. Son buenos. Parece un bloque muy interesante para desarrollar.

-¿Qué habría que hacer para saltar a desarrollo masivo?

-El plan es hacer una planta importante el año próximo, de 2000 metros cúbicos por día. Sería un volumen muy importante. Ya están 12 pozos hechos y necesitamos hacer 12 más. La idea es llenar esta planta, ponerla en marcha, a inicios de 2023. La decisión para ir a ese desarrollo vendrá en los próximos meses.

-¿De qué depende?

-Durante este año, con los datos que tenemos, iremos mirando las condiciones: el precio del petróleo, las condiciones fiscales de la argentina. En función de eso, los shareholders nos darán la aprobación final de llevar adelante este desarrollo. Tengo confianza. Es algo firme en los planes para el año próximo. Quiero esperar algunos meses para que los técnicos puedan revisar los datos y ver si es competitivo.

-¿La competitividad será el factor más determinante para que se defina la inversión en Bajada de Añelo?

-Debo sumar en competitividad. Para un inversor extranjero que está buscando los mejores destinos para sus inversiones, la competitividad significa su producto pero, también, las regalías que paga de impuestos o por los derechos de exportación. El país tiene que ser atractivo.

-¿Vaca Muerta es atractiva y competitiva?

-La roca, la geología de la formación, es fantástica. Es súper competitiva. Vaca Muerta tiene el potencial de ser desarrollada con volúmenes de producción mucho mayores a los de la actualidad. Pero, para eso, necesitamos inversiones importantes. Para atraerlas, hace falta confianza de que podemos sacar el retorno de esas inversiones. Sacarlo en el sentido de precios, por ejemplo. Que los precios de los productos, tanto crudo como gas -en nuestro caso, crudo-, sean de mercado. No digo que deban ser igual al Brent porque cada cuenca tiene su tasa de descuento, según sus condiciones. Pero los valores deben estar alineados con los niveles internacionales. Es algo que los accionistas quieren ver en el petróleo, también en el shale. Queremos tener productos que se vendan a precios de mercado internacional.

-¿Precios es lo único en lo que no es competitiva?

-Existe otra realidad: pagar los servicios y comprar los bienes que necesitan las operaciones. Pagar deuda. Obtener financiamiento y poder pagarla. O girar dividendos. Los controles de capitales no hacen competitivos a este tipo de inversiones en la Argentina.

-¿Por qué?

-Restan previsibilidad... A veces, le decimos estabilidad. Son conceptos relacionados. Las reglas de la Argentina han sido cambiantes. Por ejemplo, la planta que lanzamos este mes se decidió hace más de dos años. Cuando estás definiendo una inversión energética, debés confiar en que las reglas, las normas fiscales, se mantendrán durante años. Porque esas inversiones necesitan un tiempo largo para repagarse. Tener estabilidad, previsibilidad ante los cambios, para que se pueda decidir si una inversión es importante. Para hacer un desembolso, se debe tener confianza en que las reglas se van a mantener durante un tiempo.

-En ciertos ámbitos -sobre todo, políticos- existe la presunción de que Vaca Muerta es tan rica que, no importa los problemas que haya, las inversiones llegarán igual.

-Vaca Muerta es rica. No hay ninguna duda. Pero está compitiendo contra inversiones en otras cuencas no convencionales, como el Permian de los Estados Unidos; contra actividades de aguas profundas en Brasil; y, ahora más y más, contra las renovables. No diría que Vaca Muerta es tan atractiva que traerá inversiones, independientemente de la previsibilidad o de no tener términos fiscales competitivos. Cada recurso tiene sus riesgos y su necesidad, en términos de ganancias, para justificar las inversiones.

-¿Qué debería tener, sí o sí, la ley de Hidrocarburos que trabaja el Gobierno?

-Los detalles siempre están en lo fino. Pero, en términos generales, debería incluir la capacidad de acceder a las divisas y de ser competitivo, con precios internacionales. Son los dos aspectos más importantes.

-¿Con precios alineados a los internacionales se reduciría la dependencia de la exportación para que la ecuación financiera cierre y la escala de producción se asegure?

-Lo mejor en un mercado es no tener que confiar en las exportaciones para sacar un retorno de la inversión. Tener un mercado lo suficientemente abierto, con acceso a las divisas, donde dé igual si se vende a los consumidores locales que al exterior. La gran ventaja sería venderles a los consumidores locales: la distancia es mucho menor y sería más fácil cumplir con nuestro papel de ayudar al desarrollo del país, de sus ciudadanos. Tiene más beneficio en ese sentido. Pero, para poder hacerlo, los precios locales y la cadena de valor local deben tener coherencia con los precios internacionales.

-¿En qué medida frena o acelera las inversiones el precio internacional del petróleo?

-Los precios son imposibles de pronosticar. Vi reportes que hablan de un rebote en la demanda global. En la Argentina, vemos que la demanda de combustibles líquidos (naftas y gasoil) se recuperó bastante. Esto, más que nada, implica precios más altos. Nuestra industria es súper capaz de responder con nuevas inversiones para aumentar el suministro. Pero no intentamos confiar en precios altos para hacer las inversiones. Están, siempre, basadas en hacerlo lo más eficientemente posible. Porque los precios suben y bajan y las actividades siguen.

-Habló de eficiencia. ¿Qué nivel de competitividad alcanzó la producción en Vaca Muerta?

-La cuenca ya tiene costos de desarrollo con un break-even en precios de u$s 30 por barril. Eso da la posibilidad de desarrollar en distintas condiciones de mercado.

-Hace 10 años, cuando empezó el desarrollo de Vaca Muerta, muchos planes de inversión se habían hecho con un barril en torno a u$s 100.

-Los costos bajaron muchísimo aquí y en el Permian. Allá, están todavía menos que en la Argentina, en el sentido de competitividad. La competitividad de la Argentina, todavía, no está. Estamos muy cerca en eficiencia. En tiempos de eficiencia y en las completaciones de los pozos. Pero los costos de la Argentina están más altos. Por eso, los break-even también son más altos. La escala es el factor para bajarlos. Es lo más importante.

-¿Cómo se gana esa escala?

-Para hacer un desarrollo pleno de Vaca Muerta, necesitamos que la industria invierta el doble de lo que lo hace hoy. Con eso, vendrán los ahorros de las economías de escala y más compañías de servicios. Habrá mayor competencia de bienes y de servicios en la cuenca. Y eso bajará los costos.

-En el último año y medio, hubo repliegues o, incluso, salidas de empresas de servicios que se fueron del país, como fue el caso de Baker Hughes. Y conflictos como el del personal de salud de Neuquén, que cortaron los accesos a los campos durante semanas a fines de abril, desnudaron lo limitado que está trabajando la industria en este punto.

-La cantidad de proveedores de servicios, de equipos, es suficiente para el nivel de trabajo actual. Pero sí hay una necesidad de mayor eficiencia en los traslados, en llevar a la gente al campo. Paros como esas manifestaciones incrementan los costos. Tuvimos 23 días de interrupción en las completaciones de pozos. Por suerte, no tuvimos que parar la producción. Se pudo seguir produciendo. Pero los efectos sí tendrán impacto a futuro, en el desarrollo del campo.

-Con el avance de la transición energética hacia fuentes más limpias, ¿se achica la ventana de oportunidad de Vaca Muerta?

-Vaca Muerta tiene más gas que petróleo. En ambos, es un recurso muy bueno, muy rico. Nuestra actividad, como Shell, ahora es petróleo. Pero la formación tiene más gas y ese gas sobra, excede la demanda del país. Con la transición energética, el mundo irá con pasos acelerados hacia fuentes de menor impacto ambiental. El gas es uno, en la categoría de hidrocarburos. El mundo reemplaza rápido a la generación de electricidad con carbón y líquidos, por la de gas, que tiene la mitad (o menos) de emisiones. El mundo va a más electricidad. Y, cada vez más y más de esa electricidad, provendrá del gas.

-¿La oportunidad argentina está ahí?

-Para aprovechar el gas de la Argentina, debemos desarrollarlo con la escala que necesita. Porque el costo de desarrollo es importante. Y necesitamos exportarlo al mundo para reemplazar otras fuentes, antes de que todo esté sustituido por las renovables. Todos los escenarios futuros tienen una gran implementación de gas. Me parece razonable hablar de una ventana de 30 años. Es una oportunidad para el gas de la Argentina.

-En las tres áreas que hoy opera en Vaca Muerta, Shell extrae petróleo. ¿Se expandirán a gas?

-Bajada de Añelo tiene gas. También, estamos asociados con Total, en bloques que están operando ellos y tienen más gas. En mercados internacionales, somos el líder privado en gas. Cuando venga el desarrollo del gas en la Argentina, espero que Shell sea uno de los protagonistas. Por lo pronto, como operadores de Bajada de Añelo, el próximo desarrollo nos dará más gas para el mercado doméstico y con posibilidades de exportar.

-¿Cuáles serán los próximos pasos de Shell en Vaca Muerta?

-Ahora, estamos mirando a Bajada, que será nuestro próximo desarrollo. Y, después, una segunda planta, también de 30.000 barriles diarios, en Sierras Blancas. El timing dependerá del desempeño del bloque, para el que debemos seguir observando buenos niveles de producción. Que los pozos produzcan lo esperado para su desempeño y en términos competitivos. Esto dependerá del ambiente más general: de la Argentina y de los mercados internacionales.

-¿Qué mirará?

-Que haya precios y demandas que justifiquen las inversiones. El plan de hacerlo ya está. Teníamos la idea de construir la segunda planta enseguida de poner en funcionamiento la nueva. Pero el decreto 566 (N.d.R: el que congeló los precios domésticos de los hidrocarburos en agosto de 2019) nos asustó de hacer más inversiones porque cambió las condiciones del mercado. Y después, en el mercado internacional, hubo caída de demanda y de precios. Ya fue un mundo distinto.

-¿Cuáles son los argumentos a favor de la decisión?

-El potencial de Vaca Muerta. Ya estamos desarrollando nuestros bloques a un nivel importante, con más de u$s 1000 millones invertidos. Pero la cuenca necesita mucho más. Para su desarrollo pleno de petróleo y de gas, necesita condiciones. Pueden salir de una ley. Pero es necesario que sean previsibles, estables. Son aspectos importantes para que Vaca Muerta no quede sólo para el poco desarrollo que se necesita para los mercados domésticos. El gran potencial de Vaca Muerta será una fuente de divisas, un apoyo para la economía. Para eso, necesita inversiones, duplicar la cantidad de desembolsos que ya se están haciendo. El desarrollo está acelerado porque el recurso es rico. El choice para que sea moderado, como ya está pasando, o de mayor potencial dependerá de sus condiciones competitivas.

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