Reestructuración global

Cómo se alineará la planta de Santa Isabel al nuevo plan estratégico que presentó Renault

Luca de Meo, nuevo CEO del grupo francés, lanzó su programa hasta 2025, para recortar costos por u$s 608 millones. Su nuevo foco será la rentabilidad sobre el share y el volumen. Además, relanzará como autos eléctricos a modelos históricos del rombo

Luca de Meo, nuevo CEO del Grupo Renault, presentó "Renaulution", el plan estratégico con el que aspira a revitalizar a la automotriz francesa, cuyas ventas cayeron 21% el año pasado, a cerca de 3 millones de vehículos

El programa, que se ejecutará hasta 2025, apunta a reducir costos por u$s 608 millones, acelerando la huella que el grupo galo ya abrió en las nuevas tecnologías, como las motorizaciones eléctricas, y eliminando de sus líneas de producción los modelos menos rentables.

En la Argentina, Renault tiene dos plantas, ambas, en el complejo de Santa Isabel, Córdoba: su histórica fábrica de vehículos, que tiene 65 años, que es propia; y la más reciente, construida entre 2015 y 2017, tras u$s 600 millones de inversión y en la que su aliada global Nissan produce su pick-up Frontier y, desde el año pasado, también Alaskan, primer vehículo de este tipo en la historia del rombo.

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De Meo, quien fue director comercial global de Fiat y, antes de volar a París, ejerció la presidencia de SEAT, automotriz española del Grupo Volkswagen, todavía no develó el detalle de su plan para cada una de las filiales de Renault. Pero fuentes regionales de la empresa aseguran que América latina es una de las zonas en las que se pondrá especial énfasis en la persecución de rentabilidad por encima del market share y el volumen, el foco principal del plan estratégico anunciado por el CEO.

En tal sentido, remarcan que Santa Isabel ya está encaminada en esa dirección, con la decisión que ejecutó Pablo Sibilla, de convertir a Renault Argentina en un polo productor de vehículos utilitarios, que son los que tienen más margen. Además de la Alaskan, que se produce en la planta de pick-ups de Nissan, la fábrica del rombo hace el utilitario Kangoo, lanzado en 2018, tras una inversión de u$s 100 millones. De proyectos anteriores, que datan de 2015, Santa Isabel además monta los modelos de automóviles Logan, Sandero y Sandero Stepwey, que también se hacen en Brasil.

Alaskan, la pick-up que Renault produce con Nissan en Santa Isabel

El proyecto que anunció este jueves De Meo en París tiene tres fases. La primera etapa se extenderá hasta 2023 y se llama "resurrección". Se concentrará en recuperar el margen y generar liquidez después de tres años de pérdidas y de una caída abrupta de las ventas. 

La segunda fase, denominada "renovación", continuará hasta 2025 y dará lugar al refresh y el enriquecimiento de la oferta de vehículos, centrándose en la rentabilidad de las marcas.

La tercera etapa, apodada "revolución", comenzará ese mismo año y se orientará hacia la tecnología y la energía. El grupo quiere convertirse en líder de la nueva movilidad.

Para 2023, el grupo tiene como objetivo lograr un margen superior al 3%. Según de Meo, la liquidez aumentará en 2025 por encima del 5 por ciento.

El plan llega varios meses después del nombramiento de Luca de Meo como nuevo CEO del grupo, quien fue designado en su puesto en julio de 2020, tras el desgastante proceso que experimentó la automotriz francesa luego del despido de Carlos Ghosn, prófugo de la Justicia japonesa en el Líbano.

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Según el ejecutivo, desde que asumió, visitó "todas las fábricas y centros de la marca" y "todo está basado en el volumen". "Por ello, ahora se cambiará el centro de atención hacia el valor", aclaró.

"Orientaremos a la empresa desde el volumen hacia el valor. Es una profunda transformación del modelo de negocio. Para ello, simplificaremos las operaciones, ajustando su tamaño, para obtener así una mayor eficiencia que impulsará la futura gama de productos tecnológicos y electrificados", anticipó De Meo, quien fue, junto al fallecido CEO Sergio Marchionne, uno de los mentores de la estrategia de resurrección de Fiat como fabricante de automóviles pequeños, con el relanzamiento del 500 (Cinquecento) como estandarte.

Este reenfoque supondrá un menor número de ventas de automóviles, lo que traerá consigo una reducción de la producción, que pasará de los 4 millones de vehículos fabricados en 2020 a 3,1 millones de unidades en 2025. En 2019, Renault fabricó 3,6 millones de unidades.

Luca de Meo, CEO del Grupo Renault

Sin embargo, al ganar en rentabilidad por vehículo, según de Meo, entrará más dinero a la caja, lo que permitirá mejorar también la inversión.

La tecnología E-Tech, procedente de la Fórmula 1, considerada por el CEO como "la más competitiva de Europa", será la piedra angular de la propuesta mecánica. Tecnológicamente, Renault trabajará junto con Nissan en los sistemas de seguridad activa y conducción autónoma.

Otro de los puntos de la nueva estrategia es la disminución de las plataformas, que pasarán de seis a tres estructuras: la primera, la CMF-B de vehículos pequeños como Clio y Captur, piensa comercializar 3 millones de vehículos. La segunda, la CMF-C con tamaño del Mégane, también prevé producir 3 millones. Y por último, la tercera, la CMF-EV, la de los autos eléctricos, cubrirá el 80% de la fabricación.

De forma similar a lo que hizo en Fiat, buscará rescatar modelos históricos para relanzarlos como eléctricos. En su presentación, develó un concepto al respecto sobre el Renault 5, que tendrá una nueva versión.

Asimismo, se esperan nuevas alianzas. Según confirmó De Meo, crearán con Google un nuevo sistema de "infoentretenimiento" en 2022 conectado permanentemente a Internet, que aprovechará el ecosistema digital del gigante estadounidense.

En cuanto a su presencia global, Renault prevé potenciar sus operaciones en países con un margen más elevado, como en América del Sur, la India y Corea del Sur, al tiempo que mejora su competitividad en otros mercados como el español, el turco y el marroquí. En Rusia, un mercado con "un gran potencial", de acuerdo a De Meo, pretende crear más sinergias.

Con todo, el grupo dejará de medir su éxito en términos de mercado y ventas, sino en términos de rentabilidad, una estrategia en la que cada marca será responsable de sí misma.

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