50 AÑOS EN CARRERA

Rattazzi se va de Stellantis y marca el fin de una era para Fiat en el país

Desde este jueves, el empresario dejará la presidencia de todas las sociedades del grupo fusionado con PSA Peugeot Citroën. Argentino de nacimiento y bisnieto del fundador de la fabricante italiana de vehículos, fue el principal promotor de su vuelta y posterior reapertura de su planta.

Faltaban días para que terminara 2020, un año que, en sus propias palabras, finalizó bastante mejor de lo que había comenzado. Mucho había todavía que planificar de cara a 2021, y no sólo por la reconstrucción de los estragos que había hecho la pandemia. Corría el reloj para el gran debut de Stellantis, la megafusión de u$s 52.000 millones entre FCA Automobiles (Fiat-Chrysler) y el Grupo PSA (Peugeot Citroën). Con el reparto de sillas global definido hacía rato, arrancaba un período de seis meses para terminar de acomodar las fichas en cada una de las regiones.

"¿Si me veo en Stellantis? Cumpliendo 73 años el año que viene, por lo menos, me va a encantar entrar a ella. Después, será otra generación la que tendrá que llevarla adelante", reconocía, ante la sorpresa de su interlocutor.

Es que, bisnieto de Giovanni Agnelli, El Senador, fundador de Fiat, Cristiano Santiago Argentino Rattazzi -tal cual su nombre completo- fue el promotor del retorno directo de la automotriz italiana al país. Años después, resultó el impulsor de la reapertura de la planta de Ferreyra, cerrada durante la crisis de 2002. Por eso, muy pocos -por no decir nadie- lo conciben desvinculado de la empresa. Sin embargo, esa será la realidad.

Este miércoles, Stellantis informó que, a partir del 1º de julio, Rattazzi dejará la presidencia de las sociedades de FCA en la Argentina. Agregó que, así, cerrará un ciclo iniciado en 1970, cuando el empresario ingresó a Fiat Concord y que, previo a su retorno definitivo a la Argentina, en 1981, tuvo escalas en Brasil, Venezuela y Francia. Lo reemplazará Martín Zuppi, quien hasta ahora fue director de operaciones de Fiat, Jeep y RAM en el país.

Rattazzi nació en Buenos Aires, el 25 de septiembre de 1948. Fue el tercer hijo, primer varón, de los seis que tendrían el Conde Urbano Rattazzi, aristócrata piamontés, y Susanna Agnelli, nieta del fundador de la Fabbrica Italiana Automobili Torino

Antes de mudarse a Italia, a los 9 años, Rattazzi transcurrió su infancia entre la casona familiar de Belgrano y la estancia Los Cardos, de Balcarce, donde él y sus hermanas mayores -Ilaria y Samaritana- hacían 2 kilómetros a caballo desde el casco hacia la escuela rural donde habían empezado a estudiar.

En el Instituto Massimo, colegio jesuita de Roma, compartió aulas con Mario Draghi, actual primer ministro italiano. También, conoció a quien sería su hermano de la vida, Luca Cordero di Montézemolo. Luca, presidente del comité organizador del Mundial de fútbol Italia '90 y varias veces al frente ejecutivo de Ferrari, fue compañero de aventuras en las pistas -el dúo integró el equipo oficial Fiat de rally- y fuera de ellas. 

Formado, luego, en la Escuela Naval Militar Francesco Morosini, de Venecia, Rattazzi estudió Economía en la Universidad Luigi Bocconi, de Milán. Retornó a la Argentina en septiembre de 1969; en diciembre, empezó a trabajar en la división comercial de Fiat Concord en el país.

Fanático de los fierros y la velocidad, se empezó a destacar en el automovilismo. En la Vuelta de la Manzana de 1971 -una de las pruebas más exigentes del circuito local de rally-, deslumbró por su audacia al volante, que le valió ganar las dos primeras etapas y abandonar tras un vuelco en la tercera. Había hecho falta un cable con un permiso explícito de su tío Gianni -ya entonces, el mayor industrial de Italia- para que los ejecutivos locales, temerosos de algún accidente, lo dejaran participar.

En 1973, un año después del secuestro y asesinato de Oberdan Sallustro, director general de Fiat Concord en el país, a manos del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Rattazzi emigró a Harvard, a hacer su MBA. Lo finalizó en 1975. Fue, también, una decisión trascendental, de esas que se suelen tomar con un volante a 200 kilómetros por hora. Optar por el posgrado -y la carrera empresarial- significó enterrar su sueño de corredor. Sopesaba una propuesta para sumarse al equipo Lancia, antesala de su sueño final: la Fórmula Uno

Tras el MBA, su huella ejecutiva en Fiat continuó por Brasil, Venezuela y Francia. Ya tenía tres hijos -Alexia, Urbano y Manuela- y quería volver definitivamente a la Argentina. Corría 1981. Fiat ya no tenía su negocio automotor, en manos de Franco Macri. Sí, otros. Como la construcción. Rattazzi recaló en Impregilo, donde su familia era accionista minoritario. Lo tentaron con "una gran oportunidad", como le ofrecieron: la construcción de Yacyretá, un proyecto a cargo de Impresit Sideco, joint venture entre el grupo italiano y Socma.

Rattazzi siempre valoró sus 15 años en Impregilo. "Ahí, importaba poco que fuera un Agnelli", explicó. Como todos en su familia, asumió el apellido con responsabilidad. "Recuerda que eres un Agnelli", frase que la institutriz británica Miss Parker les repetía a los nietos del Senador y que quedó marcada a fuego, también, en su descendencia. "Yo debía tener una educación perfecta para hacerme ‘perdonar' que soy de la familia. Y necesitaba ser impecable, para que no dijeran que llegué ahí por ser un Agnelli", reconoció Rattazzi, en alguna entrevista.

Así como el apellido fue una mochila, en más de una ocasión, significó también un escudo. Y él supo cómo usarlo, mientras lanzaba mandobles con su espada. Ser Agnelli le dio libertad de opinión, sobre todo, en tiempos en los que el atril presidencial castigó las discrepancias públicas. Locuaz, ocurrente, ácido, frente a los micrófonos y grabadores, el hijo argentino de la aristocracia italiana dijo con desparpajo lo que a muchos les convenía callar. O, en no pocos casos, que el riesgo lo asumiera otro.

Es que, en el último cuarto de siglo, Rattazzi se convirtió en sinónimo de la industria automotriz. Tras la salida de los Agnelli de Impregilo -y una oferta para que él siguiera trabajando en la empresa, en Milán-, lideró el retorno directo de Fiat al país. Su sintonía fina con Domingo Cavallo (entonces, Ministro de Economía) y Juan Schiaretti (Secretario de Industria) se materializó en la inauguración de la fábrica de Ferreyra, Córdoba, en 1996. Una inversión de u$s 600 millones para la fábrica más moderna del grupo.

La crisis y el decreto 670/2000, que liberalizó el intercambio de autopartes con Brasil, obligaron a cerrarla, a fines de 2001. "Yo no iba a pagar una multa de u$s 15 millones por un decreto estúpido", justificó, sobre el descalce financiero que le significaba la resolución del gobierno de la Alianza

"Le dolió más que a nadie. Pero, al día siguiente, se puso a trabajar para abrirla", aseguró un ex colaborador. Lo logró, recién, en 2007. Desde entonces, consiguió más de u$s 1200 millones de inversión en nuevos proyectos para la planta. El más reciente, Cronos, modelo que fabrica en Córdoba tras un desembolso de u$s 500 millones, anunciado en febrero de 2016, y que, actualmente, es el auto más vendido de la país.

"Seguramente, si yo no estaba acá, hubo, en estos 30 años, momentos en los que Fiat cerraba definitivamente la planta. Esa es mi satisfacción", se orgullecía en su última entrevista con este diario. Recordó como un momento cumbre, emotivo, julio de 2019, cuando encabezó los festejos por los 100 años de Fiat en el país, en un acto que tuvo la presencia del CEO de la entonces FCA, Michael Manley, y el heredero del imperio Agnelli, su sobrino John Elkann.

Rattazzi tuvo alto perfil institucional. Es socio fundador de la Asociación Empresaria de la Argentina (AEA), miembro de la Sociedad Rural (tiene una reconocida producción lechera), elenco estable de la Unión Industrial (UIA) y presidió, en tres mandatos (2000/1, 2002/3 y 2012/13), Adefa, la cámara de las automotrices. Actualmente, era uno de sus vicepresidentes.

A fin de cuentas, un Agnelli -su tío Gianni es una de las personas que más lo influyó-, también protagonizó las páginas de sociedad. En el mundo empresario, cosechó lealtades y rivalidades. De las últimas, algunas históricas, como la que existió con Luis Ureta Sáenz Peña (PSA Peugeot Citroën) o Viktor Klima, ex primer ministro socialista de Austria que encontró en la presidencia de Volkswagen Argentina una nueva vida. 

Rattazzi tuvo, en contraste, gran relación con el fallecido Sergio Marchionne, CEO artífice del risorgimento de Fiat (adquisición de Chrysler incluida). "Me hacía acordar mucho a Gianni", lo evoca. Su tío es, junto a Enzo Ferrari y Juan Manuel Fangio, dos de las personas con las que más disfrutaba dialogar. Hubo una cuarta: su madre, Suni. Canciller italiana en los '90, murió en mayo de 2009

Con los políticos, en tanto, tuvo afinidades y encontronazos. Los Kirchner -Ella y Él- lo tuvieron en la mira. Bajado de actos en Olivos por alguna declaración, Fiat también fue objeto frecuente de investigaciones de la AFIP o alguna traba burocrática que entorpeciera su operación. Guillermo Moreno, Débora Giorgi (firmante del célebre decreto), Axel Kicillof, son algunos de los funcionarios con los que tuvo discusiones públicas y privadas. 

Con otros, como Roberto Lavagna, hubo guerra fría. Al contrario, Cavallo da fe de su incondicionalidad hasta el final. Rattazzi tampoco ocultó su simpatía por Cambiemos, a punto tal de haber sido fiscal de esa fuerza en una escuela de La Matanza en las elecciones que consagraron Presidente de la Nación a un viejo conocido suyo, Mauricio Macri.

"Para mí, Fiat es mi vida. Mi interés y el de mi familia", justificó cada una de esas acciones. Rattazzi, dice el comunicado de su retiro, continuará vinculado a Stellantis como integrante de la familia que, a través de Exor, es la principal accionista individual del grupo conformado tras la fusión de las ex FCA y PSA.

Rattazzi también dejará la silla que, durante más de 25 años, ocupó en la mesa ejecutiva de Adefa. Seguirá con sus negocios agropecuarios e inmobiliarios y, también, los helicópteros Bell, cuya licencia tiene en el país, un negocio al que le ve potencial. Con él, se van, además, colaboradores y guardaespaldas históricos, que también se habían convertido en sinónimos de la Fiat de la torre de Della Paolera.

"Es el momento, con esta nueva empresa que está naciendo como resultado de la fusión de las ex FCA y PSA, para que las nuevas generaciones tomen el timón y podamos continuar acompañando desde otro espacio", declaró Rattazzi en el comunicado. El fin de una era.

"¿Ve el límite más cerca? ¿O piensa que nunca va a llegar?", le preguntó este diario, pocos meses atrás.

"Por cómo soy, sé que tiene que llegar", respondió.

Llegó.

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Comentarios

  • AAB

    Adrian Alfredo Basile

    01/07/21

    Un chanta, siempre quejandose de los sueldos que cobraban los trabajadores, un millonario que la queria jugar de industrial, que feliz me pone que no dirija mas una empresa.

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  • CDD

    Carlos Diaz Diz

    01/07/21

    Mis respetos a uno de los verdaderos capitanes de la industria y digno hijo de nuestra tierra. Italo argentino, pero su amor por esta tierra se vio en todas sus acciones. Gracias Cristiano, aunque algunos otros hay, necesitamos más que como UD. Dediquen sus influencias para hacer que la Argentina vuelva al camino de la grandeza

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  • EMV

    Eduardo M. Valenti

    30/06/21

    UNA PENA QUE SE ALEJE RATTAZZI NO HAY MUCHOS COMO EL, DIGNO HEREDERO VALIENTE CAPITÁN DE INDUSTRIA, LIBRE COMO EL VIENTO, TODAVÍA JOVEN PARA SEGUIR MARCANDO EL NORTE DEL DESARROLLO PARA LA INDUSTRIA NACIONAL POR ULTIMO PERO NO MENOS IMPORTANTE GRAN PILOTO DE TURISMO DE LA ÉPOCA DORADA DEL AUTOMOVILISMO ARGENTINO NO LO VAMOS A OLVIDAR

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    • HT

      Hernán Trivi

      01/07/21

      Coincido plenamente!

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