Mejores Empleadores 2021

Ranking exclusivo: la fórmula de Microsoft para fidelizar empleados y ganar la batalla por el talento

La filial local del gigante de software dará libertad a sus colaboradores para volver o no a sus oficinas y alienta la desconexión para combatir el stress laboral.

Volver a la oficina pero, ¿cómo y para qué? Esa pregunta, en sentido amplio, está en el centro hoy de la temática de Recursos Humanos para las empresas líderes en la categoría de menos de 200 empleados.

"Mucha gente quiere trabajar desde cualquier lado pero a la vez quiere estar conectada físicamente con otros. A priori, parece que no es compatible, pero la realidad es que sí, porque la tecnología se metió en el medio. La paradoja híbrida es lo central que estamos discutiendo", resume Fernando López Iervasi, gerente General de Microsoft Argentina, la empresa que lideró este año nuevamente el ranking exclusivo de APERTURA.

En línea con su política global, la filial local del gigante de software ya tomó la decisión de que sus empleados no tendrán la obligación de volver a trabajar físicamente en las oficinas centrales: el retorno será voluntario y la modalidad se acordará con cada manager de equipo.

"La compañía no va a obligar a nadie a que vuelva físicamente: tiene que ser un acuerdo compartido entre manager y empleado, para que definan cómo quieren llevar adelante la forma de trabajar. Entendemos que hoy lo primordial tiene que ser el bienestar de la gente. Es una declaración muy fuerte dentro de la compañía y la repetimos en cada instancia de interacción con nuestros empleados. Y eso se ve traducido en todas las acciones que estuvimos haciendo hasta ahora", afirma Silvina Uviz D'Agostino, directora de Recursos Humanos.

La ejecutiva señala que uno de los conceptos que está bajando la compañía puertas adentro es que el trabajo híbrido no es el presencial ni el remoto. "Es una combinación que hace que se deslocalice el lugar de trabajo físico, porque debemos agregar valor desde otro lugar. Debemos redefinir los estándares de productividad, para evitar el burn out", define.

Microsoft se mudará el año que viene -a mitad de año, calcula López Iervasi- desde su actual sede en Bouchard y Viamonte a nuevas oficinas en la flamante torre de IRSA en Catalinas, 200 Della Paolera. Allí, el layout será innovador desde lo tecnológico e incorporará las funciones para el trabajo híbrido, cuenta sin adelantar más detalles. En el diseño de la nueva sede está trabajando un equipo multidisciplinario que incluye hasta a artistas, agrega.

"La pregunta que se hará cada persona es para qué voy a ese espacio, en qué momento y con quién, y cómo colaboro. También la definición de colaboración toma otra dimensión. Colaborar no solo es juntarse con otros: es empatizar con el bienestar de la otra persona y reconocer que necesita un espacio para trabajar y otro espacio del día para hacer algo personal o para su familia", dice Uviz.

Para diseñar las nuevas oficinas, y sobre la base de la pregunta de para qué volver, Microsoft partirá de tres enfoques, indica la directora de Recursos Humanos: el de las personas, qué necesitan en un entorno de trabajo flexible; el de los lugares, con el desafío de cerrar la brecha entre lo digital y lo físico; y el de los procesos (la empresa tuvo que redefinir varios y actualizar otros).

"La etapa de la exigencia de la presencialidad está superada. No me interesa dónde está la persona ni qué está haciendo. Somos una compañía construida sobre la confianza. Nadie tiene que explicar qué está haciendo ni dónde. En ninguna reunión se pregunta eso. Ni siquiera en las del equipo de dirección. Tiene que ver con que cada persona tiene una misión, un propósito para llevar adelante", afirma López Iervasi.

En materia de beneficios para su plantel, y sin perder de vista la altísima competencia por el talento que existe en el sector tecnológico, Uviz dice que dejaron de hablar de retención para pasar a la fidelización. "Quienes trabajan acá tienen que elegir trabajar en Microsoft. No queremos retener a nadie. Es cambiar el chip del discurso. Rediseñamos todo nuestro portfolio de beneficios a beneficios 100 por ciento virtuales e integramos a las familias de las personas. Luego empezamos a incorporar otros beneficios, como reembolsar gasto de niñera, o ayuda escolar en el retorno a la escuela. Creo que eso fue un gran diferencial".

"Parte de nuestra filosofía es que no existe más esto de empleado empleador. Es una relación bidireccional, queremos que Microsoft sea la plataforma para que cada individuo pueda desarrollar su potencial y su propósito. Eso no es menor. A la hora de entender qué valor le agregamos a la persona, va mucho más allá de los beneficios. La generación z demanda muchas más cosas, un nivel de escucha y proximidad superior. Con recetas tradicionales no funciona", aporta López Iervasi.

En el último año, Microsoft promocionó al 35 por ciento de su plantel en la Argentina (que asciende a 184 personas). Muchos de esos empleados trabajan desde Buenos Aires para otros países, no solo de la región, lo cual refuerza el concepto de que los horarios y los espacios de cada uno pueden ser diferentes.

"Hemos hecho mucho hincapié en el respeto por los espacios de trabajo. Un manager no debe mandar un mail a las 11 de la noche. O respetar el horario de almuerzo. Hicimos un corte a principios de año, la primera semana no se trabajó y cerramos la oficina para que la gente se desconecte. Forzamos a desconectar", comenta López Iervasi y remarca que la dimensión de bienestar de los empleados tiene tanta importancia como lograr un objetivo de negocios en la escala corporativa.

(Esta nota forma parte del número 334 de la revista Apertura)

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