Cambios en la cerealera

Quién era Nicolás Nardelli y qué rol tuvo su familia en la turbulenta historia de Vicentin

Un repaso por los hechos más relevantes de los 21 meses que transcurrieron desde el default de la empresa, pasando por el intento de expropiación del Gobierno, cruces con la AFIP y el Banco Nación, y modificaciones en sus estructura, con el fallecimiento de dos de los miembros de la familia

Vicentin vuelve a ser noticia. Anoche encontraron sin vida a Nicolás Nardelli, sobrino de Sergio Nardelli, ex CEO y cara visible de la cerealera, que murió en agosto de 2020.

El joven de 37 años era hijo de Gustavo Nardelli. Su padre, hermano de Sergio, accionista de Vicentin, comanda Terminal Puerto Rosario (TPR), una de las unidades de negocio más importantes del grupo. Sin embargo, desde el entorno de la agroexportadora, señalan que Nicolás "nada tenía que ver con la empresa" y aclaran que no es ni socio ni uno de sus dueños.

La historia de la compañía en los últimos casi dos años está signada por turbulencias que la llevaron a estar en el centro de la escena pública. Intentos de intervención y expropiación por parte del Gobierno, movilizaciones de la sociedad en defensa de su continuidad con independencia del órgano estatal, cruces con la Administración Federal de Ingresos Publicos (AFIP) y el Banco Nación (BNA) -su principal acreedor local- y cambios en su organización fueron algunos de los hitos más destacados de los últimos 21 meses. 

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Hasta antes de su default, Vicentin era una de las compañías más importantes del país: la cuarta agroexportadora más grande y la primera en la categoría de subproductos y aceites. Fue la responsable del 20% de los dólares que ingresaron en 2019 solo por aceite y soja. 

Hasta caer en cesación de pagos el 4 de diciembre de ese año, impulsó la búsqueda de innovación para conservar su posición estratégica como el cuarto grupo más importante del mercado local de granos. Pero sus planes se vieron imposibilitados de concretarse. 

Al declararse en 'estrés financiero', no pudo hacerle frente a sus compromisos. El debacle de esta firma emblemática de la localidad santafesina de Avellaneda generó un efecto cadena que alteró a todo el sector.

Un repaso por los hechos relevantes

Tras el resultado de las elecciones presidenciales de 2019, se gestó 'la tormenta perfecta' que desembocó en su default: los productores agropecuarios realizaron ventas anticipadas por temor a que el gobierno de Alberto Fernández suba las retenciones, lo que llevó a Vicentin a acelerar las compras de materia prima.

A partir de entonces, la agroexportadora -que fundaron los hermanos Máximo, Pedro y Roberto Vicentin, llegados desde Italia en 1920- intenta dejar atrás este magro período, con una deuda que supera los u$s 1400 millones. Sus más de 1700 acreedores incluyen a actores de la cadena granaria -entre productores, correacopios y otros proveedores- y a las principales entidades financieras locales e internacionales, como el BNA y el International Finance Corporation (IFC, por sus siglas en inglés).

En enero de 2020, antes de la irrupción del coronavirusVicentin presentó una propuesta de acuerdo preventivo extrajudicial (APE). Pero no consiguió consenso y en febrero de ese año solicitó su concurso preventivo en el juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial 2da Nominación de la ciudad de Reconquista.

El default de Vicentin fue un cimbronazo

Si el default tomó por sorpresa al sector, el anuncio de la intervención y expropiación del Gobierno llamó la atención de todos. En junio del año pasado, el Presidente firmó un decreto de necesidad y urgencia (DNU) para su intervención por 60 días. El objetivo era mandar al Congreso un proyecto de expropiación, en una suerte de 'operación de rescate' para que Vicentin pase a manos del Estado y así "asegurar la continuidad laboral de sus trabajadores" y "garantizar "la soberanía alimenticia".

Días después, la Justicia le dio un revés. La delegación interventora del Gobierno ya se había presentado en Avellaneda para tomar las riendas de la compañía, desplazando al directorio original, en medio de una movilización de la población local en solidaridad con la empresa. Sin embargo, el juez a cargo del caso, Fabian Lorenzini, no solo restituyó al directorio en sus funciones, sino que también redujo el rol de los interventores a veedores.

Si bien el oficialismo daba por sentado el rechazo del empresariado y la oposición, no esperaba las multitudinarias marchas que se llevaron a cabo en repudio. Aquel 20 de junio, miles de personas participaron de un 'banderazo' en defensa a la propiedad privada en casi 60 localidades de todo el país, con el lema "Hoy es Vicentin, mañana sos vos".

La sociedad encabezó marchas contra el Gobierno por Vicentin

Con una ola de protestas a cuesta, un duro revés judicial y un clima enrarecido en el propio Gobierno, el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, presentó un plan "superador", que planteaba la intervención, pero con dos figuras propuestas por la provincia y uno por Nación. El proyecto se desechó también.

Pasado ese revuelo, para recuperar la confianza quebrada, Vicentin cambió su directorio en octubre de 2020. Por primera vez en sus 90 años de trayectoria, excluyó del mismo a los miembros de la familia fundadora, cuestionados no solo por el Gobierno nacional, sino también por sus acreedores, a quienes se los apuntó como responsables de supuestas maniobras ilegales para desviar los fondos de la compañía.  

Desde entonces, trabaja en recomponer la relación con los acreedores y encontrar inversores que se sumen como accionistas. La idea original es sostener el capital mayoritario en manos nacionales, según explicaron los nuevos integrantes en una entrevista concedida a El Cronista en noviembre.

Vicentin intenta salir de su crisis 

A mediados de mayo, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), Molinos Agro -la empresa de agronegocios del grupo Perez Companc- y Viterra -firma que forma parte de Glencore, antes denominada Oleaginosa Moreno Hermanos- expusieron conjuntamente su interés por entrar a Vicentin. La idea original de este pool de firmas era quedarse con una parte mayoritaria de las acciones, entre el 51% y el 90%. Así, la familia fundadora conservaría menos de la mitad.

Pero la venta quedó en stand-by por varios motivos, entre ellos, escollos impositivos, como la causa por la emisión de facturas apócrifas que le inició la AFIP, y operativos, como la suspensión del Banco Central (BCRA) para liquidar divisas y la imposibilidad que decretó la Aduana de cursar nuevos embarques de mercadería

Previo a ello, circularon nombres de posibles inversores que querían adquirir la compañía, como Glencore -su socio en el complejo Renova, al que le cedió el 16,67% de su tenencia accionaria. Como resultado de la operación, el grupo suizo pasó a ser accionista mayoritario, con el 66,67% de las accionesTambién se perfiló como posible comprador Ciro Echesortu, ex CEO de Dreyfus y un peso pesado del agro. Con ninguno se logró la venta en los 21 meses desde el default.

Tiene tiempo de presentar un plan de pago hasta el 16 de diciembre

Ante esta situación, en julio, Vicentin solicitó la prórroga del período de exclusividad del concurso hasta el 31 de marzo. El pedido fue aceptado por Lorenzini, pero le dio tiempo hasta el 16 de diciembre y le exigió que, en un plazo de 90 días, formule una propuesta de pago.

Se trata de una instancia clave en el proceso, cuya finalización estaba prevista para el 3 de septiembre. Antes de esa fecha, la compañía estaba obligada a presentar un plan de pago, como parte de las condiciones establecidas, para así evitar la quiebra.

Sin embargo, en agosto, acercó una 'propuesta testimonial', con una quita del 75% a pagar en 20 años, para cumplir con las formalidades y solicitó la extensión, con la intención de ganar tiempo, mientras intenta convencer a los interesados en ingresar como accionistas y continúa buscando otros posibles inversores.

Si bien el proceso judicial avanzó, los plazos se extendieron

Según la empresa, la pandemia constituyó un serio escollo para el desarrollo del proceso en los plazos previstos por efecto de las medidas de aislamiento decretadas en todo el país. 

A lo largo de estos seis meses, se lograron acuerdos de fasón para sostener la producción en las plantas, que le permitieron a la agroexportadora recuperar parte de la molienda.

A su vez, el grupo Vicentin Family Group es dueño de una numerosa lista de empresas, además de la cerealera. Sus activos incluyen a la bodega Vicentin Family Wines y la textil Algodón Avellaneda. En septiembre del año pasado, se desprendió del frigorífico Friar, que pasó a manos del Grupo Baf. Desde hace unos meses, negocia la venta de Arsa, la dueña de la marca de yogures y postres que le compró a Sancor. 


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