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Qué será de Glencore, el gigante de u$s 58.000 M, con su primer cambio de CEO en 20 años

Tras la salida de Ivan Glasenberg en Glencore, su sucesor debe pisar fuerte tras la salida del CEO que construhyó al gigante de u$s 57.000 millones

El mes pasado, en sus días finales como jefe de Glencore, Ivan Glasenberg voló a Kazajstán y Tajikistán para encuentros presidenciales, supervisó la contratación de un nuevo director y encontró el tiempo para un último deal: el buy-out a los socios de la empresa en una enorme mina de carbón de Colombia. Durante casi dos décadas, la implacable ética de trabajo del CEO, su resolución de acero y su feroz espíritu competitivo condujeron a la transformación de la compañía, de un trader de commodities de capital cerrado a un gigante de recursos naturales de cotización pública valuado en u$s 58.000 millones.

"Construimos la cuarta mayor minera del mundo en sólo 20 días", le dijo al Financial Times en mayo. Ahora, con la era de Glasenberg concluida y el mundo dándole la espalda a los combustibles fósiles, su sucesor elegido a dedo, Gary Nagle, y el nuevo director, Kalidas Madhavpeddi, necesitan aterrizar corriendo. Como gran productor de cobre, cobalto y níquel, metales listos para un boom de demanda durante la transición energética, Glencore está bien posicionada para beneficiarse de la decarbonización de la economía global. Pero los críticos dicen que Glasenberg dejó a Glencore mal equipada para el siglo XXI, con pocas mujeres entre sus ejecutivos senior y un portfolio de minas de carbón en tres continentes... cuando los inversores y los hacedores de políticas públicas están presionando a las mineras a hacer frente al cambio climático.

Glasenberg también se va con la permanente nube de una investigación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos sobre sus negocios en Nigeria, la República Democrática del Congo y Venezuela, como también pesquisas en el Reino Unido y Suiza.

Los inversores estarán esperando que Nagle (46) y Madhavpeddi (65) sean capaces de trazar una línea en los asuntos regulatorios e impulsar el precio de la acción de Glencore, que cayó 40% desde su salida a la Bolsa de Londres, en 2011. "Hay muchos fondos que ahora no tienen acciones de Glencore debido a todo esto", dijo un banquero especializado en recursos naturales. "Están preocupados acerca de si ahora ya es muy tarde, el mundo siguió moviéndose. Tienen un montón de desafíos para reperfilar al grupo", agregó.

Nagle, también, quiere mejorar el registro de seguridad de Glencore y, posiblemente, podar un larga cola de activos marginales. A diferencia de Glasenberg, que renunció a su participación en esquemas de bonos e incentivos, el nuevo CEO estará sujeto a acuerdos convencionales de compensación. "Es un punto de inflexión importante en la transición de Glencore para tener una conducta más 'inversor institucional friendly'", dijo el analista de Barclays Amos Fletcher.

Hijo de inmigrantes lituanos judíos en Sudáfrica, Glasenberg creció en un suburbio de Johannesburgo durante la vigencia del apartheid. Campeón de marcha atlética, se le negó la oportunidad de ir a un Juego Olímpico debido al boicot deportivo global que hubo al país. Después de un título en contabilidad en Sudáfrica, y un MBA en la Universidad de California del Sur, se unió a la empresa predecesora de Glencore, Marc Rich & Co, como un trader de carbón en 1984. Se convirtió en cabeza del departamento comercial de carbón en 1990 y alcanzó el máximo trabajo en Glencore en 2002.

Su mayor decisión fue abrir su capital, lo que le dio poder de fuego para hacer compras. En 2013, Glencore completó el take-over de su rival Xsatra, lo que catapultó a la empresa a las ligas mayores de la minería. "Era extremadamente trabajador, tenaz y amaba tanto su trabajo que podría haber pagado para llegar a esa oficina", describió Telis Mistakidis, ex jefe de carbón de Glencore y uno de los lugartenientes claves de Glasenberg. "El asunto con Ivan es que él es el máximo competidor y eso aplica, tanto a los negocios como a los deportes", dijo Richard Horrocks-Tayler, jefe global de metales y minería de Standard Chartered.

A medida que la demanda china de carbón voló, Glasenberg llevó a Glencore a la República Democrática del Congo, donde terminó haciendo negocios con Dan Gertler. La relación de Glencore con el empresario israelí -un contacto que Glasenberg manejó personalmente- estuvo bajo creciente escrutinio de los reguladores estadounidenses, después de que el Departamento del Tesoro le impuso sanciones a Gertler en 2017. Nagle tendrá que ponderar cómo lidiar con el billonario israelí, que todavía recibe regalías de la empresa.

"Hasta que haya más certezas sobre la estrategia de carbón y alguna resolución sobre alguna de las investigaciones regulatorias pendientes, vemos difíciles ponernos más positivos", dijo Danielle Chigumira, analista de Bernstein Research.

Después de haber sido nombrado sucesor de Glasenberg, en diciembre, Nagle -un compatriota sudafricano, con estudios en comercio y contabilidad- mantuvo un bajo perfil y no dio entrevistas a los medios. En un video publicado en el sitio de la empresa el mes pasado, Nagle dijo que Glencore seguiría produciendo carbón "responsablemente", comentario que sugiere que una escisión del negocio de carbón es poco probable. No obstante, eso podría cambiar si los accionsitas demandan algo diferente. "Simplemente, no lo venderemos a otra parte que no podría conducir el negocio con responsabilidad", agregó.

Glencore está apuntando a una reducción del 50% en su total de emisiones para 2035, principalmente, agotando sus minas de carbón, una estrategia que ganó el apoyo de sus inversores y grupos de presión, como Climate Action 100+. Otro desafío para Nagle y Madhavpeddi será conserver una buena relación con el CEO saliente. Glasenberg y sus antiguos tenientes, como Mistakidis, todavía controlan cerca del 25% de Glencore.

Madhavpeddi, que se unió al directorio de Glencore en febrero de 2020, tiene una vasta experiencia en la industria minera, China y la RDC, donde la empresa invirtió pesado. Entre 2008 y 2018, condujo el brazo internacional de China Molybdenum, supevisando la compra de u$s 2650 millones del proyecto de cobre y cobalto Tenke, en la República Democrática del Congo.

Su fichaje en efecto completa una revisión del top management de Glencore. Casi todos los ejecutivos senior que lideraron la compañía hasta su IPO en 2011 se fueron. Analistas e inversores creen que el cambio de guardia podría allanar el camino para un acuerdo con el Departamento de Justicia durante los próximos 12 a 18 meses. "Sabemos que la duración típica de una investigación es de tres a cinco años; hasta ahora, van tres", dijo Fletcher. 

Glasenberg afirmó que tenía suficiente para mantenerse ocupado en su retiro. No obstante, Glencore nunca estará lejos de sus pensamientos. Un proyecto en el que es particularmente apasionado es la escuela de atletismo que fundó en Sudáfrica, una de las muchas que creó a lo largo del mundo. Otros planes incluyen el desarrollo de la marca italiana de ropa deportiva Q36.5, en la que es inversor. Trabajará en su propia preparación, con miras a ingresar a una competencia de iron man y establecerá una granja en Lituania, donde nació su padre.

En términos de commodities, el "involucramiento" de Glasenberg estará estrictamente limitado a su 9% en Glencore, que planea retener. "Mantendré un ojo en la empresa, dado el tamaño de mi inversion", dijo.


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