Palabra de CEO

Por qué el número uno de Lufthansa quiere operar tres vuelos semanales a la Argentina

Felipe Bonifatti, director general del grupo aéreo alemán para América del Sur y Caribe, cuenta que,al momento, solo le autorizan uno. Hoy vence la medida que redujo a 600 los pasajeros, pero desconoce qué pasará desde ahora

La compañía aérea alemana Lufthansa quiere volver, en cuanto se reduzcan las restricciones argentinas, a volar siete veces por semana entre Frankfurt y Buenos Aires. Hoy, apenas cuenta con un vuelo semanal autorizado, por las medidas del Gobierno para controlar la pandemia, aunque pide operar dos o tres por semana.

Felipe Bonifatti, director general para América del Sur y el Caribe del Grupo Lufthansa, advierte que la recuperación del turismo, que genera miles de puesto de trabajo en todo el mundo, sólo se ve "en países donde las medidas pasan por el reemplazo de restricciones y cuarentenas por vacunación y pruebas" de Covid-19.

El ejecutivo argentino, que asumió su cargo el 1º de junio pasado, tras estar al frente de la compañía en México y Centroamérica, asegura que espera que el Gobierno autorice nuevamente el ingreso de extranjeros y sin tope, para que se recupere la industria. Pero, aclara, aún no hay certezas sobre qué pasará cuando este viernes, 9 de julio, deje de regir la medida que redujo de 2000 a 600 los pasajeros diarios que pueden ingresar al país, exclusivo para los que tienen residencia en la Argentina.

La ruta entre Buenos Aires y Frankfurt era, para la compañía, exitosa, con una tasa de ocupación que superaba a la media global. En el mundo, las aéreas recuperan destinos y frecuencias, pero aún falta para que eso suceda en la Argentina, por las restricciones.

-¿Cuál es la reactivación a nivel global?

-Se ve una recuperación. Las restricciones migratorias y sanitarias hacen que vaya más lento de lo que quisiéramos como industria. La aviación fue la primera industria golpeada por esta pandemia, y seguramente seremos de la última en salir de la crisis. Hay una recuperación global, sí, pero se da a diferentes ritmos. Hay países donde la demanda de vuelos de cabotaje ya está en un nivel similar a 2019. En vuelos internacionales, en cambio, es diferente. México no tuvo ninguna restricción desde el inicio de la pandemia. En Cancún, por ejemplo, hoy hay la misma cantidad o más vuelos a Europa que antes de la pandemia. Pero hay otros países con más restricciones, aún lejos de 2019.

-Frente a 2019, ¿cómo está la compañía a nivel global?

-En Lufthansa, la primera semana de junio, ya volamos a 200 destinos, el 70% de los previos a la pandemia, pero con el 30% de los vuelos que teníamos. Recuperamos muchos destinos, pero en cantidad de vuelos está en un tercio. Tenemos cerca de 400 aviones en el aire, de un total de casi 800, más de la mitad. Estamos mucho mejor que en 2020, pero lejos de 2019.

-Antes de la pandemia, ¿cómo venía operando Lufthansa hacia la Argentina?

-La ruta Buenos Aires/Frankfurt siempre fue muy importante para Lufthansa Group, porque además de ser el vuelo más largo de la compañía, de 13.40 horas, lleva más de medio siglo operando. Son países con lazos culturales y comerciales de muchos años. Es una ruta muy aceptada por el público argentino. En 2019, teníamos vuelos diarios, con el Boeing 747-800. Es una ruta muy estable, consolidada en el sector corporativo, en viajeros de alta demanda de servicio de Alemania, centro y norte de Europa. Además, teníamos dos vuelos semanales entre Buenos Aires y Zurich con Edelweiss, una empresa vacacional premium (no es low cost), para viajeros suizos o europeos que vacacionan en la Argentina.

-¿La ocupación era alta?

-Ante de la pandemia, el factor de ocupación era superior a la media mundial de Lufthansa, siempre fue una ruta muy exitosa. Es uno de los aviones más grandes que operan a la Argentina desde Europa, con 344 asientos, 80 de ellos en Business y ocho en First, con muy alta ocupación.

-¿Cómo están operando desde el reinicio de vuelos, en la pandemia?

-Tuvimos que parar muchos vuelos en 2020, en Sudamérica todos menos San Pablo. Luego de los vuelos de repatriación de argentinos y europeos, volvimos sólo con uno por semana, aunque pedimos dos (y eventualmente pudimos hacer dos) entre Buenos Aires y Frankfurt, porque nos suelen autorizar sólo uno. Pero nuestra intención es tener más frecuencias y volver a conectar de nuevo a Ezeiza con Zurich pronto. La situación sanitaria es muy dinámica, y eso impacta en la demanda, porque se reduce la oferta de asientos. Teníamos 5000 asientos semanales (ida y vuelta) a la Argentina. Queremos operar más y así lo pedimos cada 15 días. Hasta la restricción de 600 pasajeros diarios, usábamos los 344 asientos.

-En este contexto, ¿hay demanda?

-Sí, hay demanda para salir desde la Argentina; para arribar, un poco menos. Con las restricciones de ingreso a la Argentina, hay que ser argentino o calificar en alguna excepción. El límite al ingreso a extranjeros restringe muchísimo la demanda. En tiempos normales, en promedio anual, nuestros pasajeros son un tercio de argentinos y del Cono Sur, un tercio alemanes y europeos y, el tercio restante, del resto del mundo, sobre todo chinos, por nuestra conexión a China.

-¿Cómo tuvieron que adaptar la oferta, con el cupo de 600 asientos diarios para todas las aéreas?

-La restricción en número de pasajeros nos impuso muchos desafíos, no sólo la restricción de asientos; en ese único vuelo, ahora tenemos asignados sólo 242 lugares y debemos dejar libres 102 asientos, pero además tenemos desafíos en el aspecto operativo, porque se nos solicita un horario adaptado para coordinar la llegada a Ezeiza, por los controles sanitarios. La coordinación y anticipación incide en que la operación sea más exitosa. Sólo 40 minutos o una hora implica un gran cambio de planificación. Nos pone desafíos difíciles, pero entendemos que debe haber un control de la emergencia.

-¿Hay argentinos en lista de espera en Alemania, para regresar?

-Como no estábamos al límite de ocupación en el regreso a la Argentina, no incidió tanto. Sólo afectó al primer vuelo, cuando entró en vigencia, pero desde entonces los vuelos hacia la Argentina se venden según el límite que nos permiten. En la salida no hay restricciones. Las reservas y ventas de pasajes son ahora con poco tiempo de antelación, no hay cientos de pasajes vendidos hasta fin de año. Tuvimos una buena coordinación con las autoridades para planificar cada 15 días los vuelos, aunque la situación no es la ideal.

-IATA salió muy fuerte a reclamar al Gobierno por la reducción del cupo...

-Somos miembro de IATA y, en la Argentina, también de Jurca, que buscan encontrar soluciones para que la industria pueda ir hacia una recuperación; se plantean medidas que se consideran correctas para la reactivación. Entendemos la preocupación de las autoridades argentinas para salvaguardar la seguridad sanitaria y evitar la expansión de la pandemia. Nosotros tuvimos que implementar también una cantidad de procedimientos y restricciones a bordo para que no se propague la emergencia, pero esto no hizo que dejemos de volar, nos adaptamos para poder seguir ofreciendo un servicio seguro y de calidad. Tenemos un diálogo abierto y constructivo con el Gobierno, que es fundamental, más en tiempos de emergencia. Pero la recuperación la vemos en países donde las medidas pasan por reemplazar restricciones y cuarentenas por la vacunación y pruebas de Covid-19.

En España y Europa, poder ingresar con vacunación completa hace que se reactive la industria. La solución está en buscar maneras de reactivar una industria que genera miles de puestos de trabajo, y que es un motor de la economía en muchos países. Lo vemos en Europa. Donde hay restricciones leves, pruebas PCR o antígenos y vacunación completa, se reactiva automáticamente la demanda. Tenemos muchos vuelos a Palma de Mallorca. Hay restricciones, claro, pero se permite el ingreso.

-Eso es lo que le falta a la Argentina...

-Los extranjeros son fundamentales para que se reactive la demanda; el control de la emergencia es importante para el Gobierno, y lo entendemos, pero el control del ingreso de extranjeros es solo una parte; se puede y debe controlar a los extranjeros, eso se hace desde siempre. Esperamos que en breve las autoridades argentinas autoricen el ingreso de visitantes sin tope en el cupo, cumpliendo medidas de seguridad; esto va a permitir una pronta recuperación de la industria.

-¿Qué expectativa tienen al respecto? ¿Cuándo podrían volver a ingresar europeos?

-El verano argentino es interesante para los europeos, vienen del frío y el país ofrece opciones atractivas desde la Patagonia a Cataratas. Todos estamos deseando volver a una vida más normal, dejando la pandemia, y esto incluye el poder viajar cuando uno quiere, a donde quiere y por la razón que sea. La aviación es la industria de la libertad, la mejor cara de la globalización, nos dedicamos a conectar personas, culturas y negocios. Queremos hacerlo lo más breve posible, pero es difícil dar una fecha.

-¿El verano podría ser el punto de reinicio?

-Así como el verano europeo fue un punto de inflexión, desde que el 7 de junio España anunció que se abría, espero de todo corazón que en la Argentina haya anuncios en los próximos meses de una apertura; eso querrá decir que la pandemia está controlada.

-Los cupos y la prohibición de ingreso a extranjeros, ¿conspiran contra la recuperación futura del turismo argentino?

-La Argentina sigue siendo un destino atractivo para europeos y turistas de todo el mundo, que ahora están en stand by, porque no pueden ingresar. Cuanta más restricciones hay, se demora más la recuperación. Pero hay una demanda retenida; creemos que, cuando abran, al principio habrá una gran demanda, un pequeño boom, y luego se estabilizará. Esperamos que sea pronto, porque los destinos vacacionales lo necesitan. Creo que las medidas generan una demora en la recuperación.

-¿Son optimistas en ese sentido?

-Seguimos solicitando de dos o tres vuelos por semana, todas las quincenas. Queremos volver a tener vuelos diarios en cuanto se pueda.



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