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Más pochoclos y películas tanque: la esperanza de los cines para ganar la "guerra fría" contra Netflix

Con más de 9 millones de entradas vendidas y la vuelta del aforo al 100 por ciento, los cines ya superaron la (pobre) marca de 2020. En el medio se enfrentaron a una guerra fría con los distribuidores por los estrenos en streaming. Cómo sigue el negocio de las principales cadenas.

Nunca nada ni nadie habían causado tanto pavor en una sala. Y eso que por sus pantallas pasaron los seres más malvados y de todos los colores. Al cierre de esta edición los cines llevaban casi cinco meses abiertos, el lapso más prolongado desde que el Covid-19 obligó al cierre total en marzo de 2020 -tras una breve reapertura entre marzo y abril pasado. Con varios operadores que quedaron en el camino, los dueños de las salas son optimistas sobre la viabilidad del negocio luego de la habilitación del 100 por ciento de aforo en octubre. Los tanques empiezan a llegar, pero en el medio tuvieron que enfrentarse a otro villano inesperado.

Según las estadísticas del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), hasta el 29 de octubre se vendieron 9.019.314 entradas en lo que va del año. De esta manera la industria ya superó las 8.983.048 tickets cortados en todo el 2020. Si bien está lejos de los 48,7 millones de 2019 o el récord de 52,2 millones de 2015, son los primeros pasos de una recuperación.

"Hoy estamos vendiendo entre un 30 y 40 por ciento de los tickets que tendríamos que estar vendiendo en esta época, con lo cual seguimos en una situación difícil pero en continua mejoría", asegura Diego Bachiller, gerente Comercial de Cinépolis. La cadena mexicana (ex Village) opera 9 complejos -en junio cerró el de Caballito- pero pronto abrirá su décimo punto en la Plaza Houssay, un proyecto casi listo antes de la cuarentena.

Otros jugadores de peso dan números más altos. "En agosto estábamos ya al 50 por ciento de lo que era 2019 y eso que ahí todavía no teníamos el aforo completo. Cuando hay películas que atraen al público, los cines se llenan", asevera Martín Álvarez Morales, gerente General de Cinemark-Hoyts y presidente de la Cámara Argentina de Exhibidores Multipantalla, la cual aglomera a los operadores de mayor tamaño. Con 22 complejos y 191 pantallas se trata del principal player. En julio del año próximo abrirá una nueva sede en el shopping Alto Avellaneda.

Martín Álvarez Morales, titular de Cinemark-Hoys y presidente de CAEM

En 2020 se estrenaron 93 películas, de las cuales solo seis vieron la luz fuera del trimestre enero-marzo. La más taquillera fue Frozen 2, con 2,1 millones de tickets, seguida por la argentina El robo del siglo con más de 2 millones de entradas. En lo que va del 2021 ya hubo 267 estrenos, pero ninguno (aún) superó el techo del millón. Hasta ahora la más taquillera fue la novena entrega de la saga Rápidos y Furiosos con 946.591 tickets (N.d.R: al 12 de noviembre esto aún se mantiene).

Si bien suele cambiar de acuerdo a la cadena y la localidad, el mix de ingresos es protagonizado por la venta de tickets en un 60/40 o 70/30. Sin embargo, este ítem deja poco margen ya que los exhibidores se quedan con pequeño porcentaje del precio final tras descontar el impuesto INCAA, IVA y el alquiler de la película, entre otros puntos.

"Nuestro negocio hoy sin el Candy es muy complejo. Es lo que permite que los cines funcionen", apunta Gabriel Feldman, CEO de Cines Multiplex. Y cita el ejemplo del desaparecido Arte Multiplex de Belgrano: "Lo hemos intentado con nuestro complejo dedicado al cine arte, pero era muy difícil llevarlo adelante. Hoy ya está convertido en cine comercial y lo abrimos a películas pochocleras". Ahora opera como Multiplex Cabildo.

Como si se hubieran congelado en marzo de 2020, los cines volvieron con el mismo modelo de negocios. Nada cambió, aunque no todos lograron sobrevivir a tantos meses sin espectadores. De acuerdo a los números del INCAA, en 2019 existían 331 salas, mientras que la última lista exhibe 249 en todo el país.

Para Gabriela Zamora, gerente Comercial de Cinemacenter, el principal problema de las exhibidoras pasa por el costo eléctrico. "Dar funciones para pocas personas o muchas no varía el costo de la energía, pero sí incide en el costo operativo", indica. Al respecto, explica: "Para pagar la factura de electricidad de cualquier cine se necesitan vender 1000 entradas por sala por mes, recién a partir de la 1001 empezás a recaudar para sueldos, alquileres, impuestos".

Lo que sí cambió fueron algunos hábitos. Por caso, Bachiller, de Cinépolis, detalla que antes de la pandemia la mitad de los espectadores que ingresaban a ver una película consumían algo en el Candy; ahora esa cifra se fue al 80 por ciento. "En otros países eso es base pero acá el argentino solía ser muy de la experiencia de no comer", afirma.

Por otro lado, se incrementó la pata online a la hora de comprar los tickets. Desde Cinemacenter, que opera 18 complejos en el interior del país, señalan que fuera del AMBA este método pasó de representar solo un 5 por ciento de las transacciones a un 30 por ciento. Además de programar sus salas, o sea encargarse del alquiler de las películas, la firma también lo hace para las cadenas Atlas y Multiplex.

En realidad el modelo no cambió en términos generales, aunque sí algunos detalles como lo relacionado con las "ventanas" (el período de exclusividad que tienen los cines para las películas). La decisión de algunos estudios y distribuidoras despertó traiciones, negociaciones y un pacto tácito que entró en crisis. En el medio se encontraban las plataformas de streaming.

Punto de quiebre

En abril de 2020 Adam Aron, CEO de la cadena de cines AMC, le dedicó una extensa carta a la chairman de Universal Studios, Donna Langley. En la misiva el ejecutivo le informaba que a partir de ese momento ninguno de sus más de 1000 complejos volvería a exhibir una película de su estudio. "Esto se extiende a cualquier realizador que, unilateralmente, abandone la práctica actual de las ventanas", advertía.

Scarlett Johansson demandó a Disney por el estreno en simultáneo de Black Widow. 

El quiebre se produjo luego de que Jeff Shell, CEO de NBCUniversal, asegurara, en diálogo con Wall Street Journal, que la compañía pretendía eliminar la exclusividad de los cines cuando estos reabrieran. Esto se produjo luego de que el estreno de Trolls World Tour por alquiler on demand (PVOD) excediera las expectativas del sello.

Ante la falta de certidumbre con respecto al negocio de los exhibidores, los principales estudios decidieron aprovechar la oportunidad para experimentar. Unos llevaron las películas que ya tenían terminadas al streaming, otros optaron por utilizarlas para generar tráfico (y suscriptores) en sus propias plataformas. Este fue el caso de Disney con Disney+, que subió la animada Luca en exclusiva, mientras que para ver Cruella y Black Widow había que pagar un recargo.

Pero la decisión no pasó sin su cuota de conflicto. Scarlett Johansson demandó a Disney por haber puesto en su plataforma el largometraje protagonizado por la Viuda Negra al mismo tiempo que se exhibía en las pantallas. En octubre llegaron a un acuerdo.

Lo mismo sucedió cuando Warner Media anunció en diciembre del año pasado que todo su set de estrenos programados para este año se estrenaría -day and date-, es decir, en simultáneo en cines y su plataforma de streaming HBO Max. "Con esta decisión AT&T (dueño de Time Warner) secuestró a uno de los estudios más importantes y respetados de la industria. No hay ningún tipo de amor por el cine ni la audiencia, aquí solo se trata de la supervivencia de un mamut de las telecomunicaciones", se quejó el director Denis Villeneuve sobre el estreno en simultáneo de su aventura sci-fi Dune.

La idea de reducir o eliminar la ventana de exhibición no es una novedad. Robert Iger, CEO de Disney entre 2005 y 2020, ya lo había planteado apenas asumió su puesto hace más de 15 años. Esta exclusividad solía ser de seis meses, luego se redujo a cuatro y en el último tiempo era de 90 días.

A pesar de la tensión, los exhibidores y las majors llegaron a un acuerdo: reducir la ventana. En su mayoría arreglaron un período de 45 días antes de llevar sus estrenos al streaming. No obstante, esto no implica que hayan abandonado su plan de fortalecer sus plataformas. Warner aseguró que en 2022 tendrá 10 películas exclusivas para HBO Max, mientras que ViacomCBS planea lanzar un largometraje original por semana en Paramount+.

El streaming-gate en la Argentina

"Uno no puede pretender que si un estudio tiene 10 películas terminadas espere a que abramos los cines cuando todavía no se sabía cuándo iba a suceder. Cada empresa va haciendo lo mejor para facturar y pagar sus cuentas", analiza Álvarez Morales, de Cinemark Hoyts.

Las negociaciones con respecto a la ventana no se realizan a nivel nacional, sino que derraman en las subsidiarias latinoamericanas a partir de lo decidido en los Estados Unidos. "Este es un mercado muy chico que no mueve el amperímetro", dicen desde una cadena.

Gabriela Zamora, gerente comercial de Cinemacenter.

El negocio en la Argentina es dominado por las firmas internacionales. Según la última presentación a inversores de la estadounidense Cinemark, en 2019 manejaba el market share (37 por ciento) con su cadena Cinemark-Hoyts. El segundo player era la mexicana Cinépolis con un 15 por ciento, seguida por la estadounidense National Amusements (Showcase, 15 por ciento).

"Todo indica que, con los datos que tenemos, la producción de grandes películas no puede sostenerse siendo estrenada únicamente en las plataformas", apunta Feldman, de Cines Multiplex.

El ejecutivo señala que percibió una merma más pronunciada en la venta de tickets en las películas que estuvieron disponibles a la vez en ambos formatos. "Black Widow bajó casi un 60 por ciento en su segunda semana cuando lo normal es que baje un 40 por ciento", especifica.

Por su parte, Álvarez Morales se muestra a favor de la reducción de la ventana. "Me parece razonable que sea más corta porque 90 días era demasiado. En ese tiempo la campaña de marketing quedó en el olvido", opina.

"Los estrenos sin exclusividad no son una buena noticia", plantea Bachiller. Sin embargo, acota: "No creo que los estudios estén en contra del cine, me parece que los intereses están bastante alineados. Creo que se está buscando cuál es el mejor punto de equilibrio". Y remarca: "Si por estrenarla al mismo tiempo después haces torta el negocio a tal punto de que los cines empiezan a desaparecer, entonces el que se embroma es el consumidor que es el primero que dice que quiere ir a las salas".

Más allá del pochoclo

Si bien resaltan que será difícil tener números récord en los años que vienen, las cadenas esperan que el 2022 exhiba cifras más acordes a las prepandemia. Este optimismo viene de la mano de una serie de tanques que llegarán en diciembre, como la cuarta parte de Matrix y Spiderman: No way home.

Otro indicador promisorio es el buen rendimiento de algunas cintas. Venom: Carnage liberado apareció en la programación el 7 de octubre y en tres semanas se convirtió en la segunda más taquillera de 2021 con 641.448 entradas vendidas. También empieza a moverse el calendario nacional. Por ejemplo, Cato, protagonizada por el trapero Tiago PZK, cortó 49.732 tickets en dos semanas y al cierre de esta edición era la película argentina de mejor performance.

La diversificación del negocio fue algo que los cines no habían considerado hasta 2020, cuando la pandemia forzó la creatividad. Cinemacenter abrió su propio e-commerce, bajo el nombre Cinemashop, con merchandising licenciado de distintas franquicias cinéfilas. Las propias distribuidoras los contactaron con aquellos que fabricaban o importaban los productos. "La idea a futuro es complementarlo con locales o islas físicas en los cines", agrega Zamora.

Cinemark-Hoyts optó por lanzar su plataforma para alquilar películas online en alianza con Cining, que pertenece a BF Distribution. "Ahí tenemos más películas de autor. Es algo incipiente pero estamos arrancando", indica su CEO. A su vez, empezaron a abrir las salas como arena gamers fuera de los horarios de proyección.

Según Bachiller, de Cinépolis, para mitad de 2022 esperan estar funcionando a un 75 por ciento de su capacidad. Hoy -asegura-, al menos, dejaron de perder plata.

La versión original de esta nota se publicó en el número 335 de revista Apertura.


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