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Los pobres de Italia sienten más los costos de la energía

La crisis del gas afecta a un país que gasta proporcionalmente más en las facturas de los hogares que el resto de la eurozona

María Grazia Zingarello apenas podía creer lo que oía cuando el Gobierno de Italia advirtió que las facturas de electricidad podrían subir un 40% en los próximos tres meses. "Si vuelven a subir, no sabré a dónde acudir", dijo esta cuidadora terapéutica de 49 años de Milán que ya lucha para pagar el alquiler, los servicios y la comida. "Miro el calendario y creo que no llegaré a fin de mes". Su salario, de unos 1000 euros, es el único ingreso estable en el pequeño apartamento que comparte con sus dos hijas y dos nietos.

La familia ejemplifica por qué los gobiernos de toda Europa están, cada vez, más alarmados por los crecientes costos del gas y la electricidad. Discuten miles de millones de euros en paquetes de emergencia para proteger a los hogares, así como a las pequeñas empresas que lucharon por mantenerse a flote en la pandemia.

El 23 de septiembre, el primer ministro de Italia, Mario Draghi, dio a conocer un paquete de 3000 millones de euros para mitigar el aumento de los precios de la energía. El plan congela las facturas de gas y electricidad de hasta 3 millones de hogares. Se eliminarán los cargos fijos para todas las familias y 6 millones de pequeñas empresas, y la tasa del impuesto al valor agregado sobre el gas natural se reducirá del 22% al 5% en el cuarto trimestre.

En declaraciones a la confederación empresarial del país, Draghi dijo que la medida tenía un "fuerte valor social". Su gobierno ya gastó 1000 millones de euros en intervenir directamente en el mercado energético para reducir los precios finales.

Italia cubre más de dos tercios de su energía con importaciones y el gas representa más de la mitad del consumo residencial del país, mucho más que en Francia, España y Alemania. Significa que el creciente precio de la gasolina se alimenta rápido de facturas más elevadas.

La inflación italiana de los precios al consumidor de la energía aumentó a una tasa anual del 20% en agosto, la más rápida en casi 40 años y mayor que el 15,4% de la eurozona.

Los italianos gastan proporcionalmente más en electricidad, gas y otros costos de vivienda que el resto de la eurozona, por lo que el aumento de los precios de la energía tiene un gran impacto en el gasto de los hogares, particularmente para aquellos con ingresos más bajos.

Los crecientes costos de la energía "están obligando a las familias más pobres a renunciar a sus necesidades básicas", dijo Isabella Catapano, directora general de Albero della Vita, una ONG contra la pobreza. "Las facturas son un costo fijo, una necesidad que hay que pagar. Por eso, las familias se ven obligadas progresivamente a gastar menos en otras cosas, como alimentos de calidad o actividades educativas y recreativas para sus hijos".

La tasa de desempleo de Italia todavía está por encima del 9%, más del doble de la cifra de Alemania, y en 2020 alrededor de 5,6 millones de personas se consideraban en la pobreza absoluta. Los altos costos de la energía también están afectando a las empresas, y los precios de los productos industriales se dispararon a una tasa anual del 12,3% en agosto, un fuerte aumento desde menos del 1% a principios de año.

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