CEO Profile

Llegó a número uno después de liderar un área clave durante el Covid

Farmacéutica y bioquímica, Lorice Scalise lleva 21 años en Roche. En la Argentina desde 2017, en abril de este año tomó las riendas de la filial local.

Farmacéutica y bioquímica recibida en la Universidad Estadual Paulista, y con MBA en la Fundação Instituto de Administração, también de San Pablo, Lorice Scalise inició su carrera en Roche hace ya 21 años. Su primera posición fue como agente de propaganda médica para el área de diabetes. Específicamente, se encargaba de promocionar un equipo medidor de glucosa que simplificaba la vida de muchos pacientes.

Poco tiempo después se incorporó al equipo de diagnóstico. Allí, entre tests y tiras reactivas, desarrolló gran parte de su carrera en la compañía, siempre desde el lado comercial y del marketing.

"Es un área poco conocida y sin glamour. Pero yo entablé una relación muy personal con ella. El diagnóstico no es solo un test, un hemograma o un marcador tumoral, sino que es una respuesta a los temores que tienen los pacientes. Y esa respuesta puede ser positiva o negativa, pero, de ser necesario, abre el camino a un tratamiento", señala.

En 2013, y tras 14 años en Roche Brasil, le llegó la oportunidad de postularse a un puesto en Suiza. La farmacéutica estaba desarrollando un equipo para testeo en inmunología en alianza con Hitachi y su experiencia la convertía en la candidata ideal para el cargo.

Conexión a Tokio

Pasó los siguientes tres años entre Zurich y Tokio. Su tarea era acercar las necesidades de los clientes a los diseñadores. Explicarles qué tenía valor para ellos y qué requerían como usuarios. "Era la persona que decía: 'Hay que poner un botón con esta función', y después agregaba: "Pero justo ahí no sirve, porque no lo van a poder apretar".

El desarrollo duró tres años y terminó a fines de 2016 con un lanzamiento global. El desafío, cuenta Scalise, era encontrar el mensaje que pudiera llegar por igual a todos los clientes del mundo. "Al final, nos dimos cuenta de que el centro del diagnóstico es una persona que necesita una respuesta. Y es igual en todas partes. Por este desarrollo el equipo recibió un premio de parte del CEO de Roche, fue realmente muy satisfactorio", dice.

Pero, una vez concluido, Scalise sintió que ese ciclo se había terminado. Extrañaba estar cerca del mercado y de los pacientes, y quería volver a la calle. Y eso no iba a suceder si continuaba su carrera en Suiza.

En 2017, Scalise llegó a la Argentina para hacerse cargo de la división de diagnóstico

En ese momento, la Argentina tenía abierta la posición de Country Manager para su división de diagnóstico. Decidió presentarse y en marzo de 2017 quedó seleccionada.

Al igual que cuando se instaló en Zurich, Scalise vino a Buenos Aires sola, sin sus hijos, que viven en Brasil y el Reino Unido: "Cuando llegás a una ciudad para vivir se siente un vacío enorme. No tenés referencia, las esquinas no hablan con vos, no tenés amigos. Hay una constante sensación de dolor en la panza. Y de pronto hay que empezar de cero. Mi primera referencia en la ciudad la tuve en Villa Crespo, en Yeite Café, que ya cerró, pero estaba frente a la cancha de Atlanta".

A partir de ahí, dice, comenzó a adaptarse tanto en lo personal, como en lo laboral. Como encargada de la división Diagnóstico, tuvo un enorme desafío durante la pandemia. Nunca antes se había visto con tanta claridad la necesidad de reactivos.

Fueron horas de reuniones con la Anmat para determinar cómo avanzar. También el temor de tener a todo el personal en la calle, cuando no había vacuna ni tratamiento. Y la presión por sumar más reactivos y así incrementar la capacidad de testeo.

El Covid fue una prueba de fuego para Roche, que debía garantizar la provisión de reactivos

"Había restricciones en el mundo y era claro que Roche no iba a poder proveer todos los necesarios. Por suerte, se pudo hacer un esfuerzo conjunto con otras empresas para llevar adelante la situación", dice.

La restricción de vuelos supuso un problema extra. En las bodegas solía viajar mercadería que, de un día para el otro, dejó de llegar. Había que competir por el poco espacio que había en los pocos vuelos que traían cargamento al país.

Uno de los proyectos de los que se siente más orgullosa en materia de diagnóstico es el de detección del virus del papiloma humano (VPH) en Córdoba. "Trabajamos con los centros de atención primaria de la provincia para hacer testeos y llegar a las mujeres que no se acercaban y no tenían acceso. Es una enfermedad predominantemente femenina y un cáncer 100 por ciento evitable".

A fines del año pasado Scalise ya tenía todo listo para volver a Suiza cuando le dijeron que Osvaldo de la Fuente, hasta entonces CEO local del laboratorio, se iba a retirar. Esa fue la manera que encontró de quedarse en un país del que no quería irse.

otra oportunidad

"Creía que mi ciclo no había terminado, así que me postulé, pese a que me decían que mi perfil no era el adecuado para la posición. Pero lo conseguí y me eligieron para manejar la filial local durante cuatro años", señala hoy con orgullo.

En su tiempo libre, Scalise ama ir al teatro y desde que volvieron las funciones con público se hace un tiempo para ir todas las semanas.

El español, dice, lo aprendió gracias a las series. especialmente con El puntero y también con El Tigre Verón. Julio Chávez fue su mejor profesor, cuenta, seguido por el escritor Hernán Casciari, a quien escucha en sus audiolibros.

Además, en Buenos Aires aprendió a correr y cada domingo hace unos 12 kilómetros en la zona de la Facultad de Derecho.

Pero su lugar preferido en todo el país está en Avellaneda. "Una vez fui a ver un partido en el que Racing perdió contra River. Me impresionó el Cilindro, la pasión. Y ese día me hice hincha y socia de Racing. Todo lo que no había vivido el fútbol en Brasil, lo conseguí en la Argentina", cierra. 

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