Informe

Las energías renovables en la Argentina necesitan mucho más que sol y viento

Un documento de la Cámara Argentina de Energías Renovables (Cader) y KPMG identifica cuáles son las principales oportunidades y restricciones que el sector enfrenta para que la 'onda verde' que avanza en el mundo no encuentre una luz roja en el país

Una presión que aumenta por el avance en los países desarrollados, por un lado, versus las restricciones normativas, de infraestructura, macroeconómicas y, en consecuencia, también financieras, del otro. En ese punto, se encuentra la industria de las energías renovables en la Argentina de 2021. Así se desprende, al menos, del informe "Energías Renovables en la Argentina: desafíos y oportunidades en el contexto de la transición energética global", un documento de 120 páginas que elaboraron la Cámara Argentina de Energías Renovables (Cader) y la consultora KPMG y que se presentó con el apoyo institucional de la Embajada Británica en Buenos Aires.

A continuación, las principales conclusiones del documento, que identifica tanto las grandes oportunidades que tiene la onda verde en el país como, también, las principales luces rojas -desequilibrios macroeconómicos, déficit de infraestructura, escasez de financiamiento- que frenan su marcha en el país.

  • TRANSICIÓN ENERGÉTICA GLOBAL. La aceleración de la transición energética observada en los países centrales ejerce una creciente presión sobre los países en desarrollo. Entre ellos, la Argentina, cuyas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) per cápita (8,4 tCO2e) son 15% más altas que el promedio de los países del G20 (7,3 tCO2e).

  • AMPLIAR LA CUOTA DE CONSUMO RENOVABLE. El horizonte de los objetivos de la Ley 27.191 (la de Energías Renovables) debería ser extendido a una cuota del 30% a 2030 a fin de asegurar un sendero de transición en cumplimiento con el Acuerdo de París. "Esto sería especialmente relevante para dar señales de largo plazo para la toma de decisiones de inversión en el sector", recomienda el informe. La norma, hoy, establece que debería alcanzarse, por lo menos, un 20% del consumo total de energía eléctrica del país abastecido de fuentes renovables para el 31 de diciembre de 2025.

  • COSTOS. Las energías renovables mejoraron su competitividad de forma acelerada en los últimos 10 años gracias a la notable reducción de sus costos de inversión. Si se consideran los necesarios para neutralizar el impacto climático de las tecnologías, las energías renovables pueden alcanzar costos nivelados de electricidad relativos más bajos. "Aunque las estimaciones son inciertas, los costos de los daños provocados por las emisiones de GEI en la infraestructura económica y social podrían exceder los u$s 100/tCO2 a 2050", señala el reporte al respecto.

  • INDUSTRIA NACIONAL. El país tiene una base de capacidad industrial instalada que le otorga el potencial necesario para desarrollar segmentos de fabricación de partes, ensamblado y prestación de servicios para las distintas tecnologías renovables durante todo su ciclo de vida, incluyendo los servicios de operación y mantenimiento, observan KPMG y Cader. "La participación de insumos producidos por la industria nacional, sumado a la mano de obra local en proyectos solares fotovoltaicos de baja y mediana escala, puede significar cerca del 65% de la estructura de costos", indica. En proyectos bioenergéticos, los proveedores de origen nacional pueden representar hasta el 80% de la estructura de costos totales, cuantifica.

  • EMPLEO DE CALIDAD. En la Argentina, se crearon alrededor de 17.500 puestos de trabajo directos en energías renovables en el país a partir de la implementación del régimen de fomento de la Ley 27.191. Asimismo, la generación distribuida establecida por la Ley 27.424 tiene un alto potencial de empleo asociado a proyectos de pequeña y mediana escala en todas las provincias.

  • AUTOABASTECIMIENTO. La incorporación de energías renovables a la matriz eléctrica contribuye a asegurar el autoabastecimiento energético ante escenarios de baja producción local de gas natural, o bien la maximización de exportaciones energéticas, en caso de que el desarrollo del gas natural se acelere en el país, subraya el documento. En el pico de demanda invernal de julio de 2020, se registró un 38% menos de disponibilidad de gas natural para generación térmica que en el mismo mes del año anterior, precisa.

  • BALANZA COMERCIAL. Las energías renovables representan una oportunidad para mejorar la balanza energética del país a mediano plazo, enfatiza. "Incluso, considerando la salida de divisas inicial por la importación de equipamiento para la instalación de capacidad renovable en país, existe una sobrecompensación de ingresos de divisas a mediano plazo por ahorro de importaciones o aumento de exportaciones de hidrocarburos", subraya. Estimaciones indican que el punto de recupero de divisas puede encontrarse entre cuatro y siete años desde la inversión en proyectos con una vida útil mínima de 20 años, afirma.

  • BIOMETANO. El aprovechamiento del potencial del biometano como sustituto de los combustibles fósiles importados requiere de un marco regulatorio apropiado, advierten KPM y Cader. "La Argentina debe fomentar la producción de biometano como sustituto perfecto del gas natural de origen fósil vía gasoductos o Bio-GNL y como reemplazo del gasoil en el transporte público en la forma de Bio-GNC", recomiendan los expertos.

  • GENERACIÓN DISTRIBUIDA. El desarrollo de la generación distribuida es incipiente en el país y necesita acelerarse para cumplir el objetivo de 1 GW a 2030. La autogeneración en hogares y empresas es un vector clave para la incorporación de fuentes renovables a la matriz energética nacional, destaca. "Es fundamental que el sistema eléctrico tienda hacia condiciones de paridad de red, así como también activar mecanismos de financiamiento que incentiven la adopción del sistema", remarca. Actualmente, existen poco más de 500 instalaciones conectadas a la red por 5 MW, dimensiona.

  • RESTRICCIÓN DE TRANSPORTE. Las limitaciones de la red de transporte son el principal desafío a corto plazo para aumentar la participación de las energías renovables en el sistema. La infraestructura actual sólo permite llegar hasta algo más de 12% de la demanda con fuentes renovables, muy por debajo del objetivo de consumo del 20% establecido por ley 2025.

  • EQUILIBRIOS MACROECONÓMICOS. "La Argentina necesita que las tarifas eléctricas estén basadas en un esquema eficiente de subsidios segmentados que respeten la equidad y eviten errores de inclusión o exclusión de manera que existan los incentivos necesarios para el consumo racional de la energía eléctrica, mejorando la competitividad sistémica de la economía nacional", define. A fines de 2020, la cobertura de costos medios del sistema eléctrico ya se ubicaba en el orden del 50%, implicando una asignación presupuestaria superior a u$s 4500 millones en 2020, un 59% superior al año anterior, informa.

  • FINANCIAMIENTO. "El acceso al financiamiento es una barrera principal al crecimiento de las energías renovables de gran escala y del sistema de generación distribuida", advierte. Describe que la Argentina sólo recibió el 5% del volumen de inversiones realizadas en América latina entre 2008 y 2019. "Teniendo en cuenta su peso relativo en la región, en términos de producto bruto y población, los niveles de inversión deberían ser significativamente mayores", afirma. "La Argentina debe restablecer sus equilibrios macroeconómicos para que los proyectos renovables puedan acceder a las fuentes de fondos actualmente disponibles en el mundo para financiar activos renovables, tales como préstamos climáticos y bonos verdes", indica.

  • BANCA DE DESARROLLO NACIONAL. La relación créditos al sector privado sobre el PBI se ubica en 12,6%, siendo muy inferior al promedio de los países latinoamericanos, que alcanza niveles en torno al 50% sobre el PBI. "El BICE puede ser un instrumento de segundo piso determinante para mejorar la inclusión financiera y la asignación de recursos a proyectos sustentables en el país. Asimismo, la banca pública, a través el Banco Nación y los bancos provinciales, tiene un rol importante en la oferta de instrumentos accesibles a las Pymes", sugiere.

  • INTEGRACIÓN ELÉCTRICA REGIONAL. Se necesita establecer acuerdos bilaterales o regionales para avanzar en una integración con los sistemas eléctricos de los países limítrofes, especialmente, Brasil, para apalancar la complementariedad de los recursos renovables de la región a través de la diversificación geográfica y la agregación de husos horarios, asegura.

  • PLAN ESTRATÉGICO DE TRANSICIÓN ENERGÉTICA A 2030. El país necesita un plan federal de largo plazo que indique la hoja de ruta para la transición energética hacia una matriz renovable y limpia, integrando el plan de inversiones requeridas para la expansión de la red de transporte, señala. "El proceso de planificación integral de largo plazo debe articular los esfuerzos del sector público y el sector privado en un ámbito federal, asegurando que el plan se traduce en la acción necesaria para alcanzar los objetivos de la matriz energética nacional y cumplir con los compromisos internacionales asumidos por el país", concluye el informe sectorial.

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