Industria vitivinícola

Por qué las bodegas temen "otro año perdido" para la inversión y el crecimiento

Los productores de vino argentino no prevén que crezca el consumo doméstico este año y temen que su rentabilidad siga cayendo. Las expectativas están puestas en el exterior. Pero está supeditado a qué ocurra con los precios, por la inflación y el dólar

Luego de un 2020 de crecimiento en ventas en los mercados interno y externo, las bodegas son cautelosas a la hora de proyectar este año, que evalúan más difícil en el plano local, aunque con expectativas en el internacional, con la creciente reapertura de restaurantes y hoteles en Europa y los Estados Unidos, de cara al próximo verano boreal. En ambos frentes, preocupa el impacto de la inflación en la rentabilidad.

Así se desprende de un informe elaborado por Bodegas de Argentina, una de las mayores cámaras del sector, y de la visión de los CEOs de grandes productoras, como Salentein, Moët Hennessy (Chandon) y Trivento (Concha y Toro), consultados por este diario.

El año pasado, la pandemia ayudó a impulsar el consumo de vino en el país, que creció un 6,5% en general (con un alza de 12,3% en botellas y una caída de 3,1% en tetra-brik), según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), de la mano de la mayor permanencia el hogar y darse un gusto "en casa", en momentos de privaciones por la pandemia. Ese dato fue más que alentador, para una industria que, en 2018, vivió su año más bajo en consumo interno.

Sin embargo, el mayor volumen vendido fue a expensas de la pérdida de rentabilidad, al ajustar los precios muy por debajo de la inflación. Y, este año, difícilmente pueda revertirse esa ecuación. 

Según Bodegas de Argentina, los vinos de menor precio y los espumantes continúan arrastrando caídas significativas desde hace varios años. Además, "el aumento general del volumen está directamente relacionado con condiciones macroeconómicas del sector, a las que se agregó la pandemia en el último año" y es "poco probable" que esas condiciones se mantengan este año.

"Seguramente tendremos para el sector otro año perdido para la inversión y el crecimiento", advirtió, lapidario, el informe de la entidad. 

"En el mercado interno, se nota una caída en treta-brik y en botellones por un tema de precios. Las bodegas no están despachando en esas gamas porque los precios son bajos. No les conviene, no dan los márgenes", explicó Patricia Ortiz, presidenta de Bodegas de Argentina

"Con los fraccionados en botella, hay un leve crecimiento. Pero la rentabilidad es baja. En todo 2020, sólo pudieron ajustar 4% y 6%, por control de precios. Ahora, en febrero pasado un porcentaje más. Pero no se llega a recuperar el atraso. Los insumos aumentaron mucho, algunos se triplicaron", agregó. 

"No se puede aumentar de golpe porque sino no hay demanda. Y este año creemos que el consumo se mantendrá, según qué suceda en precio. La oportunidad este año está en el exterior", observó.

De hecho, el informe advierte que "sólo las compañías grandes, donde la escala licua los costos fijos, pueden competir". "En las más chicas, la venta de vinos de gamas más altas no compensa las pérdidas de los de menor precio", añade. En este contexto, se produjo un alza de la la facturación en categorías más elevadas de precios, para compensar la baja o nula rentabilidad de las de menor gama, agrega. 

Ortiz destacó, además que, a nivel empresa, muchas tienen problemas de financiamiento. "Si bien hay  líneas este año para financiarse, muchas bodegas están golpeadas y no pueden acceder. Las bodegas más centradas en el mercado interno están más comprometidas. Las exportadoras o con un buen mix entre mercado interno y externo están mejor. Aunque preocupa el impacto de la inflación en el tipo de cambio", describió.  

Desde Salentein, Moët Hennessy y Trivento coincidieron con esta visión. Si bien las tres comercializan vinos y espumantes de gama media y alta, notan una caída en los márgenes, que no creen poder recuperar en el corto plazo.

"Mejoró el consumo per cápita en 2020, con la pandemia como factor determinante. Pero hay menor gasto. Los salarios reales no alcanzan para lograr un mayor consumo", destacó Juan Molina, CEO de Salentein, que destina el 65% de sus ventas al mercado interno.

"El precio relativo del vino fue un factor determinante frente a otras bebidas, lo que permitió que los de alta gama fueran más accesibles. Pero los precios están retrasados. Sólo aumentamos un dígito desde febrero. Perdimos puntos de rentabilidad", aseguró.

"Aumentó mucho la uva, después de años sin cambios, y todos los insumos. Tratamos de postergar promociones para recuperar algo de precio. Para este año, veo un mercado interno similar a 2020, aunque de menor margen y, quizás, mayor volumen, si las paritarias no cierran muy abajo de la inflación. Si no, será más complicado", finalizó.

"El mercado interno es sensible al poder adquisitivo. Los costos subieron mucho y se pudo trasladar poco a góndola. Especialmente, en gama media, nos fue muy difícil. Se compite con muchas marcas y con otras bebidas. Esperamos que se revierta, pero lo vemos difícil por la pandemia y la situación del poder adquisitivo", explicó Marcos Jofré, CEO de Trivento. 

No obstante, el ejecutivo destacó que sus ventas crecen gracias al posicionamiento de Trivento Reserva y al lanzamiento de Casillero del Diablo de origen argentino. Pero ese alza es desde una base chica, ya que el 90% de su facturación proviene del exterior.

El caso de los espumantes es diferente: en 2020, con escasas oportunidades para realizar reuniones sociales en un contexto de cuarentena extendida, el consumo de la bebida burbujeante cayó 14,4%, según el INV. 

Gustavo Perosio, CEO de Moët Hennessy Argentina (Chandon), destacó: "Son momentos de un consumo distinto. Gracias a ciertas variedades, como el Rosé, Délice y el Apéritif, pudimos recuperar algo del volumen perdido. También, ayudó el crecimiento de formatos más chicos, que funcionaron muy bien en cuarentena".

"Fue difícil. Pero menos de lo que pensábamos en marzo y abril. Trabajamos para tener todas las variedades y formatos disponibles y eso ayudó. El fin de año fue bueno. Cuando la cuarentena se abrió, la gente quería celebrar. Sí preocupa la inflación: la rentabilidad se ve afectada mes a mes y, en los últimos 10 años, los vinos en general se ajustaron por debajo", advirtió.

La mira en el exterior

En el mercado externo, las expectativas son otras: el foco está puesto en la reapertura de restaurantes y hoteles en los Estados Unidos y Europa, mientras avanzan en la vacunación, de cara al verano del hemisferio norte. Tanto Salentein, como Moët Hennessy y Trivento ven con optimismo esa reapertura.

En 2020, la venta al exterior de vino fraccionado creció 6,1% en volumen, pero con una baja de 3,5% en dólares, según datos del INV, gracias a un tipo de cambio más ventajoso. Crecieron, además, mucho los graneles (60,1% en litros y 28,5% en valor) porque la Argentina aprovechó el tipo de cambio y Sudáfrica no pudo exportar, por baja producción. Pero estos envíos son commodities, sin valor agregado, y este año no se vería ya un alza.

"Hubo un cambio de patrón de consumo. Los restaurantes y hoteles estaban cerrados. La gente compró en el mundo más vino en supermercados, donde los precios promedio son más bajos. La Argentina pudo volver a entrar a esa franja gracias al tipo de cambio. Pero eso licuó el precio promedio", explicó Ortiz. 

Para este año, advirtió que "preocupa la inflación, porque, de a poco, está deteriorando el tipo de cambio favorable", aunque proyecta un crecimiento externo, ya que "el PBI mundial crecerá, están reabriendo más restaurantes en Europa y los Estados Unidos, y se acerca el verano". 

Además, Ortiz comentó que la Argentina podría aprovechar el arancel de 200% que China le fijó a Australia, gran proveedor de vinos al gigante asiático, para crecer en ese mercado, aunque "los costos logísticos son altos, tenemos aranceles (que nos sitúan en desventaja frente a Chile y otros orígenes) y necesitamos más apoyo para promoción", aclaró. 

 Por otra parte, "Francia e Italia tuvieron heladas; California, incendios; tenemos oportunidades para mostrar otra variedad más allá del malbec, como el cabernet sauvignon o el chardonnay", destacó Ortiz.

Salentein, centrada en alta gama, está más que expectante con la reapertura. "La gran apuesta está en Europa y los Estados Unidos, si el canal on premise (restaurantes, bares, hoteles) empieza a funcionar como está previsto, más allá del tipo de cambio. En América latina, la recuperación será más lenta. En 12 a 18 meses, tendríamos que estar a niveles similares a la prepandemia", vaticinó.

"Por el cierre del canal on premise, donde somos más fuertes, caímos en Brasil, los Estados Unidos y un poco en el Reino Unido. Pero logramos entrar a Walmart en los Estados Unidos, pudimos mantenernos en vinotecas en Holanda y en el retail británico. Eso nos permitió balancear un poco la caída. Pero necesitamos volver al canal on premise, donde se venden los vinos de mayor gama. Si esto se da, 2021 será mejor que 2020 en exportaciones", destacó.

En tanto, Trivento, que apostó fuerte a la promoción con sponsoreo y publicidad en TV en los Estados Unidos y el Reino Unido, crece en esos mercados, con Trivento Reserva (+46% en valor en 2020 y +22% en lo que va de este año).

  "Invertimos mucho en promoción y nos fue bien. Pero, para invertir, hay que tener rentabilidad. Este año creo que será, a nivel industria, de crecimiento discreto en el exterior, no tanto de volumen, sino de valor, si se abren los restaurantes y hoteles, donde se venden los vinos de mayor gama. Pero por nuestra inversión y los resultados del primer cuatrimestre, soy muy optimista para Trivento", destacó Jofré.

En tanto, Chandon, que tradicionalmente estaba centrada en el mercado interno, está creciendo en el exterior, de la mano de una innovación de la filial local, el Apéritif (un espumante aperitivo con macerado de naranjas y hierbas), que le abrió las puertas hasta de Francia, la cuna del champagne y de la empresa.

"En el exterior, hubo una caída fuerte en el consumo de espumantes en 2020 y muchos clientes trataron de reducir stock. Especialmente, se sintió en América latina, por la pandemia. Pero, este año, se inició muy bien porque comenzamos a exportar nuestra innovación Apéritif a los Estados Unidos y Europa", indicó Perosio.

"Estimamos que vamos a cerrar 2021 con el triple de exportaciones que en 2019, año normal prepandemia. Logramos un gran hito: exportar burbujas a Francia", destacó. De hecho, Chandon pasó de exportar apenas el 10% de su producción argentina en 2019 a vender el 25% fuera del país gracias a Apéritif. 

Sin embargo, la inflación es una de las mayores preocupaciones. "La rentabilidad se ve afectada mes a mes por la inflación, en tanto el tipo de cambio esté tranquilo, con costos de insumos que aumentan por encima del promedio general. Uno no puede exportar inflación. A los precios en el exterior hay que mantenerlos", advirtió el CEO de Chandon.



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Comentarios

  • AG

    alfredo garcia

    Hace 25 días

    primero los alimentos si queda (quedara )?) despues el chupi

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