Tecnología

Ahora, la tecnología es cosa de las mujeres, pero todavía no alcanza: qué hay que hacer

Cada vez más mujeres son líderes de empresas de base tecnológica, lo que supone un verdadero cambio en un ambiente predominantemente masculino. La subrepresentación todavía es una batalla pendiente pero la revolución de las chicas en tech ya es un hecho.

Potenciar el trabajo de las mujeres en la industria tecnológica puede hacer crecer hasta en US$ 6 billones el PBI de los países más desarrollados, así lo indica un estudio de PWC realizado en el 2020.

Sin embargo, según señalan desde Endeavor en el informe junto a Mastercard "La brecha de género en el emprendimiento tecnológico en Ciudad de México, Bogotá y Buenos Aires: una tarea pendiente del ecosistema", el 53% de empresas tecnológicas identificadas en las ciudades objetivo que han obtenido capital fueron fundadas sólo por hombres, mientras que para aquellas fundadas o cofundadas por una mujer esta proporción se reduce al 43%.

Según señala el Cippec en Mujeres en STEM: cómo romper con el círculo vicioso, en Argentina, seis de cada diez estudiantes universitarios son mujeres. Sin embargo, representan sólo el 25% del total de quienes estudian ingeniería y ciencias aplicadas, y el 15% de las inscripciones en la carrera de programación.

Las mujeres desempeñan un rol fundamental en la democratización, no sólo de la tecnología, sino también en las posibilidades que esta misma genera.

Cuando las mujeres emprenden en tecnología lo hacen pensando en el impacto positivo que generará en sus comunidades o en cómo generar equipos diversos para que puedan tener una mirada transversal y plena sobre las problemáticas que abarca la sociedad.

ALGUNAS CARAS DE ESTA REVOLUCIÓN

"En mi caso, el proceso de emprender con tecnología fue poder descubrir un mundo totalmente nuevo. Hasta ese momento no sabía casi nada de ella, sucedió cuando tuve la idea de lanzar mi emprendimiento y ahí me dediqué a investigar cómo hacerla realidad", cuenta Verónica Silva, Fundadora y CEO de Apprendo, una App que tiene como objetivo democratizar la educación brindando un espacio de aprendizaje online extracurricular.

Verónica Silva, Fundadora y CEO de Apprendo.

Además, agrega: "Me pareció fascinante ver todas las herramientas digitales que existen y que permiten impulsar nuevos negocios, innovar procesos y mejorarle la vida a las personas. Me fascinó entender que alguien con su computadora, desde cualquier parte del mundo, tiene el poder de crear, construir e impactar de alguna forma en la vida de otras".

Para Agustina Fainguersch, CEO de Wolox, la tecnología fue algo que incorporó de forma natural a los proyectos en los que trabajaba desde más chica. Allí, encontraba herramientas muy útiles para poder alcanzar sus objetivos.

Con el tiempo, se dio cuenta de que le daba la capacidad de escalar y tener un impacto mucho mayor. "Esto me abrió la cabeza: pensar que todos los negocios podían apalancarse en tecnología para ser mejores y así fue como descubrí que me apasionaba el proceso de transformación digital sobre el que terminamos construyendo la base de Wolox", indica.

Según el estudio de Endeavor y Mastercard, el 84% de las mujeres encuestadas concuerda con la afirmación de que enfrentan más dificultades que los hombres en el proceso de emprender.

"Construir un emprendimiento en tecnología tiene un plus y es que podes llegar al mundo sin moverte de tu lugar, quizás para quienes viven en grandes ciudades esto lo den por sentado pero para quienes lo hacemos desde el interior del es tan importante que el impacto en tu vida y en la de tu familia es enorme y positivo", explica Pamela Scheurer, co-founder & CTO Nubimetrics, y agrega que, una de sus principales barreras fue, justamente, emprender un negocio innovador en una sociedad y un gobierno local que no consideraba que las empresas tecnológicas fueran capaces de generar impacto económico o que pudieran aportar a la matriz productiva".

Si bien hoy hay ejemplos de mujeres que se animaron y lo lograron, los números todavía alarman. Según la UNESCO, sólo el 35% de los estudiantes matriculados en las carreras vinculadas a las STEM en la educación superior son mujeres, y se han señalado diferencias en estas disciplinas.

Sólo el 3% de las estudiantes de la educación superior, por ejemplo, escogen realizar estudios en el ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Melina Masnatta, Co-Fundadora de Chicas en Tecnología.

Melina Masnatta es Co-Fundadora de Chicas en Tecnología, la organización sin fines de lucro que tiene como objetivo reducir la brecha de género en el ambiente emprendedor tecnológico a nivel regional.

Sus inicios fueron en su pueblo de la Patagonia argentina y eso le permitió ver que lo tech tiene la capacidad de transformar en todos lados.

"Mi primer acercamiento a la tecnología fue desde la educación, y allí puede ver como las mujeres somos las que ocupamos los espacios en las aulas pero son los hombres los que generan las tecnologías que se utilizan allí, y ahí encontré una brecha abismal", explica Masnatta y hace hincapié en que "las mujeres somos mayoría pero actuamos como una minoría".

Sabrina Castelli, fundadora y CEO de Mujer Financiera.

Para Sabrina Castelli, fundadora y CEO de Mujer Financiera, el primer contacto con la tecnología lo logró en su último trabajo en relación de dependencia.

"Empecé a ver cómo se diseñaban los productos porque yo era quien después los vendía. Fui aprendiendo cómo desarrollar productos digitales a través de las diferentes herramientas que me daba el trabajo, y a conocer las etapas y desarrollo de un producto", comenta Castelli y añade que, cuando pensó su emprendimiento supo que tenía que hacer una app y lograr escalar una solución grande para poder ayudar a muchas mujeres.

"Ezequiel, mi co-fundador y yo trabajamos varios años en la industria tecnológica y notamos tanto en la universidad como en los ámbitos laborales la falta de más mujeres en tecnología. Personalmente yo era la única en los diferentes cursos en mis primeros años de la facultad", recuerda María Celeste Medina, Co-Fundadora y Directora de Desarrollo Institucional de Ada, un espacio que busca empoderar a las mujeres a través de la tecnología.

María Celeste Medina, Co-Fundadora y Directora de Desarrollo Institucional de Ada.

En Coder House también apuestan a un desarrollo en igualdad y democratizar el estudio de la tecnología en sus diversas variantes.

"Hoy, tenemos en la nómina de estudiantes, un aproximado de 50% de mujeres que se desempeñan en marketing y diseño digital hasta programación y análisis de datos", señala María Piczman, Chief of Staff.

LO QUE TIENEN EN COMÚN ESTAS MUJERES TECH

Mujeres en tecnología.

Cada una tiene una historia de vida diferente pero esos caminos se congregan cuando piensan cómo llegaron dónde están hoy, las dificultades con las que tuvieron que lidiar y que desafíos se presentaron que les permitieron poder aprender y escalar sus negocios.

"Levantar capital fue, sin dudas, uno de los mayores desafíos para llegar a este nivel. A las mujeres nos cuesta mucho más emprender porque es un gran desafío para nosotras crear compañías verdaderamente grandes, porque es muy difícil conseguir capital", explica Moschini y señala que, una de las lecciones que aprendió en sus años como emprendedora es que hay que pensar en grande, porque sólo las empresas grandes logran gran impacto y son más atractivas para conseguir capital e inversores.

El estudio de Endeavor y Mastercard esclarece que el financiamiento es el obstáculo mayor o el más severo, seguido por el equilibrio entre la vida personal y laboral y, la falta de redes de contactos relevantes del ecosistema emprendedor.

Si bien el incremento de la representación y participación de las mujeres en la comunidad de emprendimiento sigue siendo un reto, este se acentúa al tratarse de acceso a financiamiento.

Castelli también vivió la aventura de buscar financiación para su producto. "No tenía el capital pero no me quedé quieta. Convoqué un grupo de personas a quienes les conté el proyecto y les ofrecí pagarles por resultado. Así logré mi primer capital", explica y detalla que una de las cosas que también le costó fue encontrar role models a quienes pedirles consejos: "Después descubrí que somos un montón, sólo que falta visibilidad para incentivar a las más chicas".

Desde Chicas en Tecnología hacen encuestas pre y post que demuestran la experiencia. "Cuando incursionan en tech, si bien son usuarias no conocen en profundidad y con pensamiento crítico de qué se trata. Esto trae muchos desafíos y genera un cambio de percepción sobre la tecnología como posibilidad en el futuro. Ellas mismas se encuentran ante la posibilidad de ser creadoras de tecnología, descubren otro mundo", explica Masnatta.

"La primera barrera que tuve que superar fue la propia. Creo que no es justo adjudicarse algo que es un avance colectivo. Estos últimos años el ecosistema emprendedor argentino está desarrollándose más y más. Aún falta mucho por recorrer, sobre todo respecto a las herramientas legales que existen para que los emprendedores puedan conformar y escalar sus empresas desde nuestro país y crear puestos de trabajo de calidad", opina Silva.

Scheurer intenta generar un impacto positivo en otras mujeres dentro y fuera del mundo tech porque cree que hay mucho talento, pero no se animan a jugárselas porque sienten que no tienen experiencia; sin embargo mueren por una oportunidad.

"Les digo que tomen el riesgo y que transiten su propio camino. También pretendo generar impacto en la comunidad de inversores e inversoras para que se animen a acompañar a emprendedoras tech y que se comprometan a brindarles las mismas oportunidades que a sus pares hombres", apunta.

En Coder House señalan que son muchas las emprendedoras y hasta jefas de familia que encuentran en los cursos la posibilidad de lanzarse a un nuevo mundo de oportunidades en lo laboral y lo personal.

HACERSE EL LUGAR, NO ESPERARLO

Evelyn Berezein, inventora.

En 1925 fue Evelyn Berezein la que inventó el ordenador de oficina mientras trabajaba en Underwood. Ella es conocida como la madre de los procesadores de texto porque desarrolló la idea de un programa para almacenar datos y editar textos.

Así, también fueron pioneras Ada Lovelace, la primera programadora; Carol Shaw, diseñadora de videojuegos; Hedy Lamarr, creadora de la tecnología usada para Bluetooth y Wifi, entre muchísimas otras.

"Cuando la tecnología tuvo sus inicios en el mundo, las mujeres fuimos las primeras y únicas usuarias. A medida que tomó importancia, la balanza cambió. Reconocer un problema social es algo que requiere muchos datos y personas que den voz al problema. Una vez que entendamos que el problema existe y que la brecha es real, ahí es cuando se pueden tomar decisiones concretas, accionar y buscar soluciones conjuntas", explica Medina y agrega: "Debemos seguir visibilizando las brechas y trabajar para poder tener una industria inclusiva y diversa. Debemos cuestionar nuestras estructuras, creencias y entornos y dar espacio a la conversación y discusión sobre estos temas".

Según Endeavor y Mastercard, es importante incentivar la participación de la mujer en carreras STEM. En un análisis realizado a los perfiles de 160 mujeres emprendedoras en el sector se encontró que tan sólo el 27% tiene un perfil STEM, mientras que para los hombres este porcentaje equivale a 53% (1,105 emprendedores).

"Para capitalizar esta nueva realidad, y avanzar hacia la igualdad de género, se requieren ajustes cuantitativos y cualitativos. Por un lado, aumentar la presencia de las mujeres en el sector TIC desde su edad temprana: el hecho de que menos jovencitas que jovencitos se inclinen por áreas como las matemáticas y la ingeniería en su educación superior ya nos posiciona de manera dispar en las industrias relacionadas con las TIC", resalta Moschini y destaca que hay que enfrentar el prejuicio que nos dice que no somos aptas para el puesto, un sesgo que muchas veces es más subjetivo que objetivo.

La OCDE indica que la participación de las mujeres en STEM en empresas suele ser menor y existen diferencias en términos remunerativos y de promoción profesional.

Según datos del Foro Económico Mundial, sólo el 27% de quienes trabajan en el sector de software y tecnologías de la información son mujeres y menos del 20% tienen roles de liderazgo.

"Creemos que para escalar en el mundo de la tecnología se necesita una mirada más transversal y apelamos a que las empresas tengan una mirada más integral y transversal a la hora de contratar perfiles para sus equipos y que reconozcan el valor agregado que pueden tener las mujeres en estas áreas, tanto como los hombres", define Piczman

En esta misma línea, Castelli apunta que lo necesario es generar acceso a la educación dentro de esta temática. Para que más mujeres puedan crear productos en tecnología tienen que tener conocimiento sobre código, experiencia del usuario y diseño.

"Es una gran posibilidad de crecimiento económico que les permite a las mujeres mejorar sus condiciones de trabajo", expone.

La ONU indica que la igualdad de género en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas) también resulta clave para alcanzar cada uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.

Masnatta menciona el impacto que la tecnología tiene en todos los sectores, en especial en la economía y la educación y, sobre todo, en estas épocas de pandemia donde la tecnología nos invitó como sociedad, y a las empresas, a pensar desde un lugar diferente.

"Muchos de los problemas que tienen los productos tecnológicos que no cuentan con voces diversas en las mesas de diseño de la tecnología y, por ende no logran llegar a todos los mercados del mundo. Está claro que toda tecnología tiene impacto social", desarrolla.

A la hora de aportar conocimiento no importa el género, o así debería ser, la tecnología vino para democratizar, hacer puentes, elevar el conocimiento y generar un mundo social con más oportunidades y desarrollos más rápidos.

En estos procesos es que el contexto llegó a un punto en que ve la obligación de estar más nivelado.

"No creo que deban ser las mujeres las que tienen que adaptarse o necesiten más herramientas", opina Fainguersch y afirma que sí le parece importante fomentar que, desde chicas, más mujeres sean estimuladas a participar del mundo STEM porque eso es lo que hará que se sientan más cómodas a elegir una carrera del rubro a la hora de estudiar y, por ende, más mujeres podrán incursionar en la tecnología.

Silva va por la misma línea y también afirma que las mujeres no necesitan más ayuda: "Desde el comienzo del software estuvimos presentes. Lo que se precisa es el cambio cultural que se genera a partir de la representación y la no discriminación".

La incorporación de más mujeres en puestos laborales relacionados al mundo tech no sólo genera un impacto positivo profesional, social y económico en sus vidas sino que aporta el ejemplo para otras.

"Necesitamos empoderarnos, creer en nuestra capacidad de resolver problemas, creer en nosotras mismas y desprendernos del miedo al fracaso, estoy convencida que es la forma de desbloquearnos mentalmente para avanzar en lo que nos propongamos", considera Scheurer.

QUÉ PASA SI MÁS MUJERES SON PARTE DEL MUNDO TECH

La realidad y los estudios lo confirmaron: las mujeres son agentes de cambio, y lo logran mediante su visión al largo plazo, el desempeño y su impacto en las sociedades a su mirada holística.

Sin embargo, el BID destaca que las empresas lideradas por mujeres en servicios de informática, comunicaciones y financieros representan el 10% de los emprendimientos

"Las compañías tecnológicas tuvieron en 2020 un protagonismo indiscutible. Los gigantes del sector -pero también unas cuantas plataformas y empresas emergentes- hicieron sentir su peso en la economía, la educación y el entretenimiento. Aunque el cupo femenino sigue siendo bajo en la industria, 2020 también fue el año del liderazgo femenino, que consagra habilidades que tradicionalmente se asocian a las mujeres, como la capacidad de adaptación, la resiliencia y la escucha", comenta Moschini

Fainguersch cree que se abrirán nuevos negocios impulsados por la necesidad de conocimiento sobre algunas problemáticas que muchas mujeres logran percibir de distinta manera y que hoy no están siendo abordados por falta de interés o conocimiento.

Además, añade: "Cuantas más mujeres en tecnología haya, mejores serán las soluciones que se construyen ya que la diversidad de los equipos aporta llegar a mejores resultados".

Estas mujeres que están revolucionando el ecosistema tech están de acuerdo en que involucrar a más mujeres es la clave para el progreso.

"La diversidad en los puestos de poder implica que haya distintas formas de pensar, experiencias y perspectivas en las formas en la que se hacen las cosas. Considero que sería algo muy enriquecedor y sumamente positivo para toda la sociedad promover culturalmente el desarrollo profesional más allá del género. Las mujeres ya somos parte de la revolución tecnológica, creo que es fundamental que trabajemos en la visibilización de las protagonistas", destaca Silva.

Uno de los desafíos es generar esta diversidad no sólo educando a las mujeres y niñas, sino también a hombres y niños a generar equipos donde la multiplicidad de voces sea un valor fundamental en sus compañías.

Para evitar la depreciación del producto y alcanzar altos niveles de impacto, es necesario sumar a las diferentes perspectivas y opiniones que permiten tener una visión global de lo que se necesita y cómo se necesita.

El mundo tech inclusivo nace desde el acceso a la educación, pero continua su camino en las políticas internas que las personas crean en sus propias compañías.

En este sentido, Castelli subraya que "más mujeres en tech no es sólo generar mayor rentabilidad y compañías con impacto económico, es también hacer crecer mejores equipos y generar impactos positivos en la sociedad".

Estas mujeres forman parte de esta rueda de inclusión y visión al largo plazo. Incluir más mujeres no sólo se verá reflejado en más y mejores oportunidades para la industria. No es una ayuda y elevar la bandera de las mujeres, sino también de una sociedad más y mejor democratizada, con más y mejores accesos.

"Tenemos una gran oportunidad de generar cambios a escala global pero nos tenemos que hacer cargo del rol que nos toca jugar en la revolución tecnológica", afirma Scheurer.

Por Sofía Quilici

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