Sustentabilidad

Desafío carbono cero

La transición a una economía con cero emisiones para el 2050 se acelera. Las empresas buscan la neutralidad y miden la huella en sus productos y servicios como un nuevo criterio para hacer negocios.

De un tiempo a esta parte, "carbono" empezó a conjugarse con verbos como medir, suprimir, compensar, liberar, secuestrar, eliminar y capturar. La descarbonización, la disminución de las emisiones netas de dióxido de carbono producto de los procesos industriales y de las actividades económicas, está en marcha.

El Acuerdo de París fijó metas -reducir a la mitad las emisiones GEI para 2030 y llegar al cero neto para 2050- y las empresas se empeñan en medir y reducir su huella de carbono. En el camino descubren modos alternativos de operar, innovan, encuentran nuevos proveedores y encaran nuevos negocios.

Lograr cero emisiones netas es la ecuación que todos intentan lograr para cumplir con el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5°C. Y no es tarea fácil. Según un informe de PwC, se necesitaría incrementar 5 veces el ritmo de descarbonización anual, una tasa de 11,7%; en 2020 apenas se llegó a un 2,4%.

Según los especialistas, la década será decisiva y el crecimiento económico sustentable parece el único camino posible. Pero requiere una transformación potencial total que afecta a todas las áreas del negocio.

LÍDERES NET-ZERO

Por eso, si los ejecutivos todavía no prestan atención al carbono en su proceso de toma de decisiones, eso debería dejar de pasar cuanto antes. "En cambio, asegúrese que la descarbonización sea responsabilidad de la línea y un objetivo completamente integrado a las operaciones, presupuestos y KPIs", recomiendan en Bain & Co a los directivos. Para Diego García, socio de la consultora, se perfila una nueva forma de hacer negocios: "hay un cambio social: las nuevas generaciones se preocupan por el medio ambiente y los inversores exigen cada vez más transparencia respecto del riesgo climático y presionan a las empresas para que dejen de declamar objetivos y entreguen resultados".

Ante el cambio de paradigma aconseja no solo reaccionar a la defensiva -cambiar la matriz energética a renovables o hacer las inversiones necesarias para ajustar los procesos a la baja de carbono- sino tomar una postura ofensiva. "Los ganadores aprovecharán la descarbonización como una oportunidad para diferenciarse y hacer nuevos negocios; no es solo un costo", explica García.

"Hasta ahora nadie consideraba el factor ambiental en las decisiones de negocios. Hoy, entre dos proyectos de inversión similares, se elige el que tiene huella de carbono más baja", ejemplifica García. Obtener mejor financiamiento de inversores o incentivar a los consumidores para que paguen un plus por el bajo nivel de emisiones en productos o servicios es cada vez más el premio por los logros ambientales.

CLIENTES SUSTENTABLES

Precisamente son los clientes los que llevan a la citrícola San Miguel a ser más ambiciosos en sus metas ambientales. Con mayoría de compradores en el hemisferio norte, la demanda por productos de bajo impacto ambiental y sustentables es muy marcada. "Trabajamos en estas estrategias para potenciarlas lo más posible", dicen.

La conservación del bosque nativo de las Yungas, apostar por energías de fuentes renovables y realizar el inventario GEI son los tres pilares que implementan. Con lo primero, ponen en valor 60% de su territorio como bosque nativo, lo que además de beneficiar su plantación funciona como sumidero de CO2 que les permite capturar 370.000 toneladas de CO2 en 10 años.

Con energías renovables, cubren 70% de su consumo en el complejo industrial de Tucumán por los próximos 5 años y evitarán emitir 74.000 toneladas de CO2 al ambiente. Por último, diagnosticaron su cadena de valor y estandarizaron la medición de sus emisiones GEI a nivel global, partiendo de los procesos en el vivero hasta los puertos de destino de su producción.

Con esa línea de base están en condiciones de formular sus metas a corto, mediano y largo plazo para gestionar la reducción de su huella. Según Paula Marincioni, gerente Global de Ambiente, uno de los logros principales es el cambio estratégico que lograron en la gestión y en generar conciencia ambiental en toda la operación.

"Con señalizaciones visuales y con objetivos 360 ligados a su desempeño-, cada operador de planta conoce la implicancia ambiental de las decisiones que toma", explica. Otra mejora fue un cambio estratégico que significó planificar la producción en pos de un uso más eficiente de los recursos naturales.

RIESGOS Y OPORTUNIDADES

La transición a una economía con Net-Cero 2050 se acelera: 59 países -representan 54% del total global de GEI- ya oficializaron este objetivo. Pero son las empresas las que lideran la transición en alianzas como Metas Basadas en Ciencia (SBTi), Race to Zero, Renewable Energy 100. Porque no actuar entraña riesgos.

"Más del 88% de las empresas a nivel global y más del 80% a nivel nacional, reconocen que el cambio climático presenta riesgos financieros para sus negocios. Pero también traerá oportunidades para acelerar la innovación", explica María Virginia Vilariño, coordinadora de Clima y Energía de CEADS.

A nivel nacional, muchas empresas asumieron metas climáticas ambiciosas y participan de la plataforma "Race to Zero" a través de la cual se comprometen a lograr cero emisiones netas incluso antes del 2050. A nivel global, esta coalición ya cubre más de 2.300 empresas, que representan casi el 25% de las emisiones globales de CO2 y más del 50% del PBI mundial.

En el país, unas 40 empresas ya reportan sus emisiones GEI, sus metas climáticas y los riesgos que enfrentan por el cambio climático para sus negocios, bajo el reporte CDP, Carbono Disclosure Project.

Si el punto de partida es entender dónde están las emisiones y hasta dónde se aspira a llegar -desde gestionar las emisiones directas propias, de alcance 1, hasta las indirectas 2 y 3, de la cadena de valor- y en cuánto tiempo, llegar a la meta es un camino arduo.

Permanentemente hay que mapear las iniciativas y ajustar la organización y el negocio. Y monitorear continuamente el logro de metas parciales. "Primero hay que medir el impacto de emisiones GEI en las operaciones y la cadena de valor. A partir de allí, identificar las oportunidades para reducirlas. Luego, se evalúa cómo neutralizar el impacto de cualquier emisión que no pueda ser reducida de manera directa, a través de la remoción permanente de CO2 de la atmósfera", dice Vilariño.

AMPLIO ALCANCE

Pionera en la descarbonización, Natura reduce las emisiones GEI en todo el ciclo de vida del producto. Con un alcance ampliado, la multi brasileña considera no solo su propio proceso productivo, sino las emisiones indirectas de su cadena de valor.

"Todas las emisiones se contabilizan y se compensan, incluso las que se originan en la extracción de la materia prima o las emisiones de uso y descarte por parte del consumidor", aclara Sabina Zaffora, gerente de Sustentabilidad de la firma de origen brasileño.

A lo largo de 2020 redujo emisiones en un 32% y definió llegar al cero en 2030. La conservación de 3 millones de hectáreas de la Amazonia se integra al combate al cambio climático por medio del programa de compensación y apoya proyectos que ayuden a conservar a la selva en pie.

Como el camino hacia la descarbonización no se recorre solo buscan socios para ampliar la efectividad de las acciones. "Los proveedores y empresas de otros sectores son fundamentales para desarrollar tecnologías innovadoras que todavía deben ser creadas y puestas a disposición", dice Zaffora. Por delante tienen el desafío de encontrar alternativas relacionadas a la distribución de los productos, a medida que son más globales.

Entre sus aliados para la reducción de GEIs priorizan a aquellos que van más allá de la compensación de carbono, como instituciones con compromisos socioambientales efectivos, que puedan ser monitoreados, que hagan uso sustentable de los recursos y con perfil innovador.

Así, establecieron asociaciones con proyectos de sistemas agroforestales y acciones de energía renovable y elige por medio de pliegos públicos sus proyectos de compensación y compra de créditos de carbono en proyectos de reforestación, de tratamiento de residuos y de reemplazo de combustibles fósiles por fuentes renovables o más eficientes.

Todo está calculado: antes de lanzar un nuevo producto, los investigadores de desarrollo acceden a una calculadora ambiental que evalúa su impacto de éste en base a sus elecciones de materia prima, material del envase, proveedor y diseño y se mide emisión de carbono por generación de residuos, reciclabilidad, uso de material reciclado post consumo, envase de origen renovable, vegetalización de fórmulas, entre otros ítems.

APUESTA AL HIDRÓGENO

Por su parte, Ternium, la productora de acero de grupo Techint, desarrolla el roadmap para lograr la neutralidad en 2050 y destinará u$s 500 millones en inversiones ambientales en la próxima década a los que sumará u$s 214 millones al plan de descarbonización.

"El camino para la descarbonización es complejo, muy costoso e involucra al sector privado y público para contar con infraestructura y fuentes de energía limpia", reconoce José Fonrouge, director de Medio Ambiente. El compromiso voluntario que asumieron es reducir 20% la intensidad de emisiones de CO2 por tonelada de acero producido para 2030 -considerando alcances 1 y 2-, en comparación con el desempeño de 2018.

Ya cuentan logros: Worldsteel los reconoció este año como líder sostenible en la industria por tercer año consecutivo. "Nuestras emisiones están por debajo del promedio mundial de la producción de acero", dicen.

Hay diferentes formas de eliminar o capturar carbono en la industria. En México desarrollaron una tecnología de vanguardia para la captura de CO2 de un gas proceso en la reducción directa del mineral de hierro. Y hoy es la única empresa siderúrgica de América que captura, reutiliza este coproducto, lo vende a las industrias y evita que sea producido por otra fuente fósil, minimizando las emisiones netas de CO2 a la atmósfera.

En la producción, durante la reducción del mineral de hierro, se juega el partido de la descarbonización porque los agentes reductores -gas natural, coque, hidrógeno, PCI o inyección de carbón pulverizado- representan más del 90% de las emisiones de CO2. "En la eficiencia en el uso de los energéticos y los agentes reductores ponemos foco en lo inmediato. A largo plazo, deberemos contar con un mayor uso de chatarra como materia prima y de gas natural e hidrógeno verde como agente reductor", cuenta Fonrouge.

El área de I&D será clave para el desarrollo de tecnologías disruptivas. Para el sector siderúrgico, los desafíos son altos, pero las oportunidades para Ternium son desafiantes: profundizarán en iniciativas similares y explorarán tecnologías en fase de investigación "que requieren de infraestructura y condiciones político-económicas que garanticen las condiciones para establecer nuevos compromisos", reconocen.

La apuesta por el hidrógeno "verde" está clara para la firma que se sumó al consorcio argentino H2 AR para contribuir en la aceleración de la transición energética y la producción de hidrógeno (H2) verde en volumen y precio competitivo.

PROVEEDORES LIMPIOS

Contar con proveedores libres de carbono es un valor añadido para las organizaciones en esta carrera por la descarbonización. Y Google es uno de ellos. Desde 2017 logró suficiente energía renovable, a través de energía solar y eólica, para igualar el 100% de su consumo global de electricidad, tanto en los centros de datos como en las regiones de Google Cloud. Hoy, según ellos aseguran, es el único proveedor de nube en comprar la cantidad necesaria de energía renovable para cubrir sus operaciones, a pesar del incremento de consumo de energía durante la pandemia.

Sus clientes pueden elegir en qué región de Google Cloud ejecutar sus aplicaciones o cargas de trabajo, en función de la energía libre de carbono que las suministra. "Por ejemplo, los clientes de América Latina que utilizan la región Cloud en San Pablo están utilizando 87% de energía libre de carbono", dice Rodrigo Ponce, director de Google Cloud. El objetivo de la firma para 2030 es pasar del modelo actual de "neutralidad cero" -basado en la idea de emitir y compensar- a uno de generación cero.

La firma también colabora en mitigar otros riesgos ambientales de sus clientes -como deforestación o inestabilidad hídrica- gracias a la tecnología. "Las empresas automatizan los procesos de manera más inteligente IA y Machine Learning", dice Ponce. A nivel global trabajan con Unilever para mejorar el abastecimiento sustentable de sus cadenas de valor, utilizando Google Earth Engine, Google Cloud Storage y BigQuery para construir una visión más holística de los bosques, los ciclos de agua y la biodiversidad que son parte de su cadena de valor.

OPORTUNIDADES EN LA CADENA

Si esta es la década decisiva para actuar, descarbonizar la cadena de suministros es un factor crítico para enfrentar las emisiones de alcance 3 y llegar a los targets, según el informe "Net-Zero Challenge: The Supply Chain Opportunity" del Foro Económico Mundial y Boston Consulting Group (BCG). Del análisis que realizaron de las ocho principales cadenas de suministro mundiales -representan más del 50% de las emisiones globales GEI- se evidencia que su descarbonización subiría los costos del consumidor final solo entre 1y el 4 por ciento a mediano plazo.

La oportunidad parece revolucionaria: se impulsaría a proveedores en regiones donde los gobiernos todavía no priorizan la acción climática y permitiría a las grandes firmas dar soporte a la descarbonización conectando a Pymes con las herramientas apropiadas.

Las cadenas analizadas -alimentos, construcción, moda, bienes de consumo, entre otras- podrían reducir sus emisiones hasta 40% con tecnología disponible, de manera fácil y a bajo costo. Las medidas generan ahorros o tienen costos de menos de u$s 11 por tonelada de CO2 equivalente.

La mayor oportunidad de mejora la tienen las empresas orientadas al consumidor. Estas empresas pueden podrían impulsar una descarbonización rápida y ayudar a financiar la transición mediante la co-inversión con los productores de materias primas.

Un ejemplo: a un productor de acero le cuesta mucho más fabricar acero sin carbono, pero las materias primas como el acero representan una proporción tan baja de los precios para el consumidor final que un automóvil sin carbono es sólo un 2% más caro para el comprador final.

¿La hoja de ruta para los directores ejecutivos? Contar con datos específicos del proveedor y establecer objetivos ambiciosos para reducir emisiones; rediseñar productos y reconsiderar estrategias de abastecimiento geográfico; cofinanciar medidas de reducción y educar a los proveedores sobre cómo implementar soluciones bajas en carbono.

También deberán compartir las mejores prácticas, crear demanda de productos ecológicos y alinear los incentivos internos para quienes tomen las decisiones se concentren en reducir las emisiones. Y si llegar a las metas llevará años, mejor empezar cuanto antes.

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