Mujeres influyentes

La médica que dejó todo para dedicarse de pleno al negocio del vino

Ana Viola es CEO desde 2019 de Bodega Malma, en la zona de San Patricio del Chañar, Neuquén. Dice que el vino debe reflejar la filosofía de trabajo y aspira a que la bodega familiar deje su huella en la región.

Médica de profesión, hija de Julio Viola -impulsor de la región vitivinícola de San Patricio del Chañar, en Neuquén, donde fundó Bodega del fin del mundo a fines de los 90-, Ana Viola es desde 2019 CEO de Bodega Malma, el emprendimiento con el que la familia pionera en la zona se propuso volver a sus raíces.

Nacida en Cipoletti, Río Negro, Viola estudió Medicina en Buenos Aires y dudaba entre ser médica rural o especializarse en Infectología cuando su padre daba los primeros pasos con Bodega Fin del Mundo. "Ya teníamos los viñedos pero había que vestir las botellas, ponerles nombre y salir a venderlas. Ahí nos pusimos a trabajar con mi hermano y mi marido, y armamos una oficina comercial en Buenos Aires", recuerda. Fueron sus inicios en el mundo del vino, allá por 2003.

La bodega creció y en 2009 Viola padre se asoció con Corporación América, de Eduardo Eurnekian. La sociedad duró hasta 2019, cuando dividieron sus activos. Eurnekian se quedó con Bodega del fin del mundo, y los Viola pusieron el foco en Bodega Malma. Ana fue elegida CEO para llevar adelante el nuevo negocio, que arrancaba con otras perspectivas en una plantación de 130 hectáreas.

"Consideré ese nombramiento como una responsabilidad más que un privilegio, porque mi familia es accionista de la bodega. Es muy lindo trabajar juntos y poder llevar adelante las cosas con nuestra filosofía, desde qué pretendemos de un vino y qué lugar aspiramos ocupar en la sociedad", dice hoy.

Y responde qué pretende de un vino. "Que sea de gran calidad, algo que no todo el mundo comparte. Trabajamos los vinos desde el viñedo, todo el año, de la forma más sustentable posible, para que sea un reflejo del lugar en el que estamos y del estilo de vida que nos gusta", define. Una de sus primeras decisiones como CEO fue convocar a Hans Vinding-Diers, enólogo reconocido que conoce bien de cerca las condiciones de la Patagonia para el desarrollo vitivinícola. "No es lo mismo un viñedo acá (en San Patricio del Chañar) que en otra parte del país. Hay que conocer el clima, las lluvias, las heladas, una infinidad de detalles que tienen que ver con la agricultura de la región", distingue.

Bodega Malma tiene una capacidad de 1,8 millón de litros anuales y exporta el 50 por ciento de su producción. "Nuestra idea es superar ese 50 por ciento para diversificar riesgos y apuntamos a eso, aunque hay momentos en los que, por situaciones coyunturales del tipo de cambio, hacerlo se torna un esfuerzo", señala. "Pero seguimos exportando para mantener un lugar". Malma compite en el segmento de US$ 20 la botella en góndola en el exterior, "pero tenemos vinos de US$ 30 también".

¿Los obstáculos que enfrenta el sector hoy? "Son muchos. La poca previsibilidad que hay, la inestabilidad del tipo de cambio y la falta de insumos. No tener insumos, como botellas por ejemplo. Incertidumbre respecto a la crisis de logística internacional de la escasez de contenedores. Y con respecto a la Argentina puntualmente, el mayor obstáculo para proyectar y crecer es el no saber cuánto va a valer el dólar mañana, cuál va a ser su liquidación, el hecho de que cambian las políticas constantemente", responde.

Malma cuenta con Pinot Noir, Malbec, Chardonnay, Merlot, Cavernet Sauvignon y Sauvignon Blanc. "El año que viene vamos a plantar algunas hectáreas más con Pinot Noir y otras variedades. El Pinot es muy demandado en el mundo y acá se puso de moda", indica.

En cuanto a sus objetivos profesionales, dice que su meta es "formar un equipo sólido que nos permita crecer justamente en el sentido de los objetivos de la bodega. Generar que la empresa sea una referente de la zona. Hacer los mejores vinos que podamos hacer. Dar el mejor lugar de trabajo que podamos ofrecer a las personas que trabajan con nosotros. Lograr la mayor sustentabilidad posible y también insertarnos de una manera más completa en la comunidad de San Patricio del Chañar".

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