Ícono low cost

La historia de Ugi's, la mítica pizza más barata de Buenos Aires: un guiño a EE.UU. y herederos en disputa

La cadena de pizzerías se transformó en un clásico argentino y llegó a tener más de 100 sucursales. La estrategia de su fundador para mantener los precios bajos.

Su nombre se convirtió en un genérico para la pizza barata y durante su época de furor llegó a tener más de un centenar de locales en Buenos Aires. Si bien su historia se identifica con la argentinidad, su origen tiene raíces profundas en la cultura gastronómica de los Estados Unidos. No obstante, hace algunos años se encuentra envuelta en una disputa familiar por la sucesión de la marca.

Hugo Solís viajo a suelo estadounidense para probar suerte en los 60. Ahí conoció la costumbre de la pizza de muzzarella simple de bajo precio al paso y con cocina a la vista, algo que en su momento fue disruptivo y hoy está presente en más de un restaurante. Con esa idea volvió al país y en 1980 abrió su primer local de Ugi's en Rivadavia y Suipacha.

"La idea de vender un solo producto es que salga siempre igual y lo más barato que puedas. Eso es muy americano", explicó Hugo Sergio Solís, uno de los 18 hijos del fundador de la cadena, en diálogo con Planeta Joy en 2009. El nombre también tiene raíces estadounidense porque ‘Ugi' era el apodo con el que llamaban a Solís allá.

En un comienzo, Ugi's no solo vendía pizza sino que era un despacho de comida, aunque al poco tiempo se centraron en lo que se volvería su caballito de batalla.

Solís apostó a la base de la pirámide con un target bien definido y así ganó popularidad. El menú tenía solo dos opciones de pizza a la piedra (muzzarella y cebolla) y se compraba grande en caja o en cuartos. A su vez, para poder mantener los precios competitivos, adquirió una fábrica de queso en Córdoba, ya que es el principal insumo del producto y el más caro de todos.

El negocio explotó en los 90 e incluso su icónico local del Obelisco apareció en la película Pizza, birra, faso de Bruno Stagnaro e Israel Caetano en 1997. Incluso la marca, con su grande de muzza a la piedra, se convirtió en una referencia para medir la inflación, como un Índice Big Mac argentino.

Sin embargo, Ugi's comenzó a desarmarse en 2012 con el fallecimiento de Solís. Sus hijos en un principio acordaron compartir el nombre de las sucursales, pero al poco tiempo fueron escindiéndose y lanzaron sus propias marquesinas. Así fue como surgieron Don Hugo, Soffly's, Ernis, Hoogy's y Big Muzza como marcas hermanas a la original.

Hoy la cadena continúa viva con algunos locales desperdigados por AMBA y, según una de sus tantas cuentas de Instagram, abrió un nuevo punto en Palermo a fines del año pasado. Durante un tiempo tuvo un revival producto de su estrategia en redes, casi un anti-marketing con insultos y trolleo, pero hoy esa cuenta de Facebook ya no está activa. 

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