La cerealera Díaz & Forti vuelve a operar luego de ser suspendida

Según el BCRA, no liquidó divisas por más de u$s 300 millones. La agroexportadora, perteneciente a Grupo Olio, recurrió a la Justicia, que falló a su favor. Para la empresa, la suspensión de sus operaciones fue un intento por frenar a Vicentin

Después de haber sido suspendida, la exportadora Díaz & Forti fue habilitada a funcionar nuevamente. 

Tras su reclamo judicial, fue habilitada para seguir operando mediante la aprobación de una medida cautelar del Juzgado Contencioso Administrativo Federal 1 de la Ciudad de Buenos Aires.

"Tenemos pruebas que demuestran que existió intencionalidad de provocarnos un daño, pero no recibimos un resarcimiento económico por lo cometido. Durante el tiempo en que estuvimos inactivos, no pudimos hacer descargas y eso nos afectó", explicaron desde el entorno de la firma, que también se ve afectada por el paro de trabajadores portuarios. 

Hace dos semanas, el Banco Central de la Republica Argentina (BCRA) emitió una comunicación donde aseguraba que la empresa, perteneciente al Grupo Olio, debía una liquidación de divisas por más de u$s 300 millones. 

La entidad le ordenó a la Dirección General de Aduanas, mediante una resolución que publicó, "no dar curso" a los pedidos de despacho y embarques de granos de Díaz & Forti.

Pero los inconvenientes comenzaron antes, cuando el Ministerio de Agricultura le suspendió el Registro Único de la Cadena Agroalimentaria (RUCA) a la empresa. "En apenas unas horas, sin notificarnos, nos cancelaron el documento que nos permite operar, argumentando inconsistencias de nuestra parte, que son falsas", indicaron en ese momento fuentes allegadas a Díaz & Forti.

Con la autorización para volver a operar, el juez que sigue la causa, Enrique Alonso Regueira, ordenó que se comunique su decisión no solo a la cartera que preside Luis Basterra, sino también a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y al BCRA.

Grupo Olio, la empresa dueña, es uno de los jugadores más importantes del complejo agroexportador de Santa Fe, que apunta a destronar a Vicentin en el sector de granos y derivados.

Tiene acreencias con la cerealera concursada por u$s 1 millón, pero además firmó un contrato de fason con ella a comienzos de año. El acuerdo se renovó hace unas semanas, con el aval del juez del concurso, Fabián Lorenzini, y supone la entrada de capital para Vicentin en medio de la crisis que atraviesa. A partir de 2021, Díaz & Forti operará también su planta de Ricardone.

A principios de año, Díaz & Forti estuvo a punto de cerrar un fasón con Buyatti para operar su planta de San Lorenzo, con capacidad de molienda de 3000 toneladas, que no prosperó. Más tarde, a la par de que se inició el concurso de Vicentin, Olio cerró el acuerdo con la cerealera, lo que le permitió aumentar su escala, operando en un establecimiento de 16.000 toneladas. "Buscábamos generar elevación. La crisis de Vicentin nos permitió aprovechar la oportunidad", señalaron desde la compañía.

"Se dice que nuestra actividad es una operación encubierta de Vicentin para seguir funcionando. Somos jamón del sandwiche. En este caso, operamos activos que no administramos. Nuestro parate repercute en Vicentin, cortando el flujo de dinero", aseveraron, y aclararon que no tienen "ninguna relación" con la cerealera por fuera del contrato fasón y las acreencias.

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