Concurso preventivo

La aérea Avian acordó con acreedores y busca volver a volar: el plan

La ex Avianca Argentina, que operó entre noviembre de 2017 y junio de 2019, presentó ayer a la Justicia el acuerdo logrado con la mayoría de los acreedores. Ahora, espera que el juzgado lo homologue para volver a volar. Qué acordó y cuáles son sus planes a futuro

Avian Líneas Aéreas, la compañía local controlada por el boliviano-colombiano Germán Efromovich y que operó bajo la marca Avianca Argentina durante 20 meses, desde noviembre de 2017, logró un acuerdo de pago con la mayoría de sus acreedores, dentro del concurso preventivo que tramita en el Juzgado Comercial 26, a cargo de María Cristina O'Reilly.

La empresa presentó ayer ese principio de acuerdo, a la espera de que la jueza y el síndico lo homologuen en los próximos días para, así, poder volver a despegar.

Según fuentes del sector, la compañía logró acuerdo por casi el 70% del capital adeudado, que asciende a unos $ 1500 millones, y con el 52% de los acreedores totales.

Además, trascendió que, en los acuerdos aceptados en forma mayoritaria por los acreedores, la empresa aerocomercial ofreció una quita de 30% y el pago en un plazo a cinco años o una quita de 50%, con pago a tres años.

La Justicia tiene tres días para homologar ese acuerdo; luego, se abre un período en el que los acreedores pueden impugnarlo.

Esa cifra no incluye la deuda de los dos aviones ATR 72-600 de 2017 con Avions de Transport Regional (ATR), fabricante francesa de aeronaves que pertenece a Airbus, que Avian adquirió antes de comenzar a volar en la Argentina, pero de los cuales adeuda el pago de cuotas.

Cada uno de esos aviones le costaron a la empresa unos u$s 19 millones; pagó por ellos u$s 9,7 millones y, en 2019, ATR le exigía una deuda base de u$s 12,8 millones. En la actualidad, ambas aeronaves valen unos u$s 21,8 millones, según datos del sector.

Según fuentes, ATR ingresó en forma tardía al concurso, pedido por la empresa el 19 de julio de 2019 y aprobado por la Justicia el 2 de septiembre de ese año. Por eso, no tiene derecho a voto como acreedor.

ATR le reclama la titularidad de las dos aeronaves por falta de pago e inició en 2019 una demanda en Nueva York, que ya lleva dos años sin resolución.

Vendió su empresa, se fue a la competencia y ahora lidera a ambas fusionadas

La empresa local cuenta con esos aviones retenidos, en el aeropuerto, y busca hallar una solución acorde a los valores del mercado, más teniendo en cuenta que, con el impacto del Covid-19 en la industria aerocomercial global, el valor actual de esos aviones dista de ser el inicial, en virtud de la sobreoferta de aeronaves en el mundo.

Avian cuenta hoy, además, aún con 120 empleados, que no están cobrando su sueldo pero forman parte de la plantilla, con quienes también crece el pasivo por salarios adeudados.

Desde Avian no respondieron las consultas de El Cronista; tampoco desde su estudio de abogados, Fargosi & Asociados, pero la presentación consta en la Justicia.

El plan de despegue

Si logra la aprobación judicial, Avian busca levantar vuelo, con un proyecto presentado en el concurso, que implica convertirse en aportadora y distribuidora de tráfico a grandes aviones, en vuelos de corta distancia, siendo complementaria a grandes compañías, como Aerolíneas Argentinas

En el sector explican que para poder cubrir el costo de poner marcha una aeronave, los grandes aviones deben volar un mínimo de una hora y media; en cambio, con los ATR, Avian podría hacer tramos más cortos -ya que en menos tiempo de vuelo cubren ese costo- sin competir con Aerolíneas, aportándole y distribuyendo pasajeros hacia y desde ciudades más pequeñas y cercanas, que no son redituables para la aérea estatal.


El inicio y ocaso de Avian

Avian, bajo el nombre Avianca Argentina -por licencia con la colombiana Avianca, que ya expiró-, fue una de las primeras empresas que anunció su llegada a la Argentina, a inicios de 2016, cuando el gobierno del entonces presidente Mauricio Macri abrió el mercado de cabotaje a nuevas compañías aéreas, anunciando, junto al entonces ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, la "Revolución de los aviones". Pero también fue una de las que quedó en el camino.

En marzo de 2016, la empresa anunció la compra de Macair Jet -de la familia del ex presidente- por u$s 10 millones, ya que adquirir una firma que operaba chárters -estimaba- le allanaba el camino para iniciar operaciones regulares en menor plazo.

Pero su vinculación, por ese motivo, a la familia Macri terminó jugándole en contra. Sospechada por "conflicto de intereses", no accedió a reglas con las que sí jugaban sus competidores, según fuentes del mercado.

La empresa tenía un ambicioso plan de 12 aviones en el corto plazo para vuelos domésticos y regionales, más de 100 rutas y había acordado con el Gobierno de Tucumán instalar allí uno de sus hubs.

En mayo de 2017, le autorizaron 16 rutas en la primera audiencia realizada por el Gobierno anterior. Pero, al mismo tiempo, surgieron las primeras denuncias por presunto favoritismo, por su vinculación con Macri, al adquirir Macair Jet. Avian ya había firmado la compra de 12 turbohélices ATR 72- 600 (de 72 plazas), por u$s 264 millones.

Finalmente, pudo levantar vuelo en noviembre de 2017; llegó a operar cinco rutas y estaba por iniciar sus vuelos a San Pablo en febrero de 2019, con un A320 alquilado que había traído de ese país. Pero debió devolverlo en enero de ese año y cancelar la ruta. Llegó a tener 500 empleados; hoy cuenta sólo con 120.

En febrero de 2019, pidió la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis, que nunca fue aprobado.

Al igual que el resto de las compañías aéreas locales, debió enfrentar el duro impacto de la fuerte devaluación en mayo y agosto de 2018, que puso a todas en jaque, ya que la mayoría de sus costos, especialmente el combustible, están dolarizados.

Ese mismo año, el 31 de julio, el Gobierno de Macri eliminó el piso tarifario; así, con el ingreso de nuevos competidores, comenzó una agresiva competencia por pasajeros, con la venta de tickets a muy bajos precios, en un contexto inflacionario, lo que tornó aún más compleja su operación.

Para sostenerse y ganar mercado inicial vendiendo debajo del costo, la mayoría de las aerolíneas recibió el respaldo de sus accionistas, pero el mayor accionista de Avian, Efromovich, estaba en plena crisis en el exterior, con la quiebra en diciembre de 2018 de su controlada en Brasil (llamada Avianca Brasil, bajo licencia de la colombiana). Además, fue en ese momento apartado de las decisiones sobre Avianca Holdings (que controla a la aérea colombiana Avianca), donde Synergy Group (donde es su principal accionista) poseía el 78,1% de las acciones, tras incumplir un acuerdo de cobertura por un préstamo con United Airlines.

Así, con su accionista en plena crisis fuera de la Argentina, Avian no tenía a quién recurrir para sortear los aprietos financieros locales, en un contexto de fuerte devaluación e ingresos a la baja en pesos para las aéreas.

Además, desde la empresa en su momento también se quejaron de no contar con facilidades que tienen otras compañías: recibieron muchas menos rutas que la low cost Flybondi -que empezó a volar tres meses después que Avian- y que Norwegian -11 meses después- y operaba desde Aeroparque -a diferencia de Flybondi, antes de que El Palomar fuera una terminal posible-, con mayores costos. 

A diferencia de las low cost, sus empleados estaban afiliados a los sindicatos tradicionales, más duros a la hora de negociar que los nuevos gremios low cost y con mejores condiciones laborales para sus empleados. La imposibilidad de usar el saldo técnico a favor del IVA para pagar otros impuestos tampoco ayudó.

Así, finalmente, Avian se quedó con dos aviones ATR y dejó de operar en junio de 2019. En esos 20 meses, transportó un total de 281.000 pasajeros, la mayoría (215.000) en 2018, cuando operó con un promedio de 69% de ocupación, según datos de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).

El 19 de julio de 2019 solicitó la apertura del concurso preventivo, que fue aprobado por la jueza María Cristina O'Reilly, a cargo del Juzgado Comercial 26, el 2 de septiembre de ese año.

En los próximos días, la compañía podría tener el visto bueno de la jueza a su acuerdo con los acreedores; y cuenta, además, con el apoyo de su accionista para poder volver a despegar.


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