Juicio laboral

Fundador de TGLT le reclama $ 290 millones a la empresa por su despido

Federico Weil, quien creó la desarrolladora en 2005 y fue su presidente y CEO durante más de 10 años, recurrió a la Justicia laboral por la desvinculación y sueldos adeudados. La compañía, que compró Caputo y tiene proyectos como los complejos Forum y las torres Astor, rechazará la demanda

Federico Weil le inició un juicio laboral a TGLT, la empresa de la que fue presidente y CEO durante más de 10 años. La demanda es por $ 288,3 millones, en concepto de despido y cobro de salarios pendientes. El emprendedor, de 45 años de edad, había fundado hace una década y media la desarrolladora inmobiliaria que, a inicios de 2018, compró Caputo, constructora que terminó absorbiendo en 2019. La compañía rechaza el reclamo.

TGLT es una de las mayores desarrolladoras inmobiliarias del país. Al 31 de diciembre de 2020, tenía en desarrollo o cartera 12 proyectos, por un total de 400.000 metros cuadrados.

Ingeniero Industrial (UBA), con pasos laborales por Ford, SLI -el fondo tecnológico de la familia Liberman- y el Soros Fund Management, Weil había formado CAP Ventures, una firma de capital de riesgo que tuvo al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a la Corporación Andina de Fomento, al Grupo Los Grobo, a Eduardo Elsztain y al fondo estadounidense Storm Ventures entre sus inversores.

En 2005, creó TGLT, con el objetivo de canalizar fondos especulativos de corto plazo en activos ilíquidos, de largo. La empresa hizo, en 2010, hizo su oferta pública inicial en la Bolsa porteña. Recaudó $ 433,6 millones -más de u$s 100 millones de entonces-, de los cuales $ 219,7 millones -u$s 55 millones- provinieron de nuevos inversores; la mayoría, institucionales.

Para entonces, la empresa tenía un portafolio de proyectos valuados en u$s 720 millones. Había desarrollado Forum Puerto Madero, en sociedad con First Belgravia Capital (2005), e inició Forum Puerto Norte, en Rosario (2007). La brasileña PDG Realty ya era dueña de su 30 por ciento.

En los años siguientes, la desarrolladora de Weil avanzó con los Astor, la marca de sus torres residenciales premium: Palermo, Núñez y San Telmo. Este último, proyecto que sigue restringido por un conflicto legal.

Sin embargo, el gran golpe de TGLT sería en 2018. En enero de ese año, anunció la compra de Caputo, por unos u$s 130 millones, entre el 83% pagado a la familia controlante de la empresa y la oferta hecha a sus accionistas minoritarios.

La constructora estaba bajo el foco público por pertenecer a la familia de Nicolás Caputo, amigo íntimo y socio político de Mauricio Macri. TGLT la había contratado para algunos de sus proyectos. Weil no dudaba en calificarla como la mejor constructora del mercado local. Sin embargo, en el directorio de la empresa, y a pesar de que, después, fue la cara pública de la transacción, no habría sido él el principal promotor de la fusión.

Teodoro Argerich, presidente y CEO de TGLT

TGLT absorbió a Caputo a mediados de 2019. Mudó sus propias oficinas de Scalabrini Ortiz y Libertador a la calle Miñones, en el antiguo edificio de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), donde estaba la sede de Caputo. Teodoro Argerich, presidente y CEO de Caputo, pasó a ocupar la gerencia general de TGLT en septiembre de 2018.

Weil siguió como presidente. En el directorio, ya era creciente la influencia de Point Argentum, filial del fondo Point State Capital, de Darío Lizzano, un argentino radicado en Nueva York que apostó fuerte -unos u$s 3000 millones- por activos locales durante la presidencia de Macri.

La desarrolladora había comenzado 2019 con planes de abrir su capital en Wall Street. El descalabro que la economía argentina inició en 2018 la forzó a mucho más que archivar ese prospecto. TGLT salió a buscar nuevos fondos, para salir de la delicada situación financiera en la que la dejó la devaluación. En 2018, la empresa perdió $ 1624,37 millones, cuatro veces más que en 2017. Su patrimonio neto fue negativo en $ 1300,83 millones y su pasivo casi se duplicó, a $ 11.693,98 millones.

TGLT cargaba con una deuda financiera de u$s 150 millones, principalmente, en obligaciones negociables. Su renegociación, recién, se encarriló en agosto de 2019. IRSA Propiedades Comerciales, dueña del 4,2% de sus acciones, se comprometió a inyectar u$s 24 millones y Point Argentum, que tenía un 14,1%, asumió u$s 15 millones. El salvataje se completó con una emisión de nuevas acciones, que reforzó el peso de ambos en el control, y una línea de crédito por u$s 27,6 millones que aportó el Banco Itaú. El plan tuvo el respaldo del 80% de los bonistas, que ya eran dueños de un 25% de la empresa.

Al 31 de diciembre de 2019, Weil conservó un 16,5% de las acciones ordinarias de la empresa. En abril de ese año, pese a que la asamblea general de accionistas había aprobado su gestión y le renovó mandato hasta el mismo mes de 2021, dejó la presidencia, por discrepancias con los nuevos controlantes, y se mantuvo al margen del proceso de reestructuración. Desde entonces, el presidente de TGLT es Teddy Argerich.

En 2019, TGLT recuperó un patrimonio neto positivo, de $ 6035,85 millones. Se redujo a $ 4973,25 millones en 2020. Al 31 de diciembre de 2019, Weil conservó un 16,5% de las acciones ordinarias de la empresa. Un año después, el fundador ya no figuraba en el cuadro de principales accionistas que TGLT publica en su balance.

Afectadas por la pandemia, los ingresos de TGLT cayeron de $ 11.701,48 millones, en 2019, a $ 4564,5 millones en 2020. Su pérdida, no obstante, se redujo de $ 3045 millones a $ 2753,42 millones en el mismo lapso. Al 31 de marzo de 2021, registró ingresos por $ 1234,65 millones, contra $ 1846,77 millones de un año antes. Perdió $ 84,21 millones, más del doble de los $ 38 millones en rojo del primer trimestre de 2020.

Actualmente, está volviendo a refinanciar pagos. Mientras renueva acuerdos de ON privadas -en su mayoría, suscriptas con sus accionistas de control-, semanas atrás, obtuvo el consentimiento mínimo (51%) de los tenedores de bonos por u$s 20,3 millones (Clase XVI), para prorrogar el vencimiento de mayo a agosto. Este año, renunció su director financiero, Manuel Moreno, y, también, hubo bajas en su board. Por ejemplo, la de Daniel Rúas, ex número uno de la agencia Moody's en América latina.

Entre tanto, enfrenta en los Estados Unidos un juicio que le iniciaron hold-outs de la reestructuración. El reclamo, radicado en los tribunales de Nueva York, es por u$s 900.000.

Astor San Telmo, proyecto con conflicto legal

Weil, por su parte, inició una nueva vida. Fundó Urbana Partners, una inversora con la que hace negocios inmobiliarios en el exterior y que ya cerró transacciones en los Estados Unidos, España y el Reino Unido. Entre sus socios, hay dos ex TGLT: su hermano Mariano -quien también fue director- y Federico Wilensky, quien renunció a la dirección de Legales de la desarrolladora en marzo del año pasado. Era, también, su responsable de relaciones con el mercado.

Ni Weil ni TGLT respondieron a la consulta de El Cronista. Por lo pronto, en una nota a la Comisión Nacional de Valores (CNV), la desarrolladora anticipó su oposición al reclamo de su fundador y ex presidente y CEO.

"La sociedad se encuentra trabajando con sus asesores legales y responderá en tiempo y forma la demanda recibida, esgrimiendo todos los argumentos legales por los cuales entiende que se debería rechazar lo peticionado por el demandante", informó.

Fuentes conocedoras de la transición, sugieren que las renuncias de Weil a la gerencia general y a la presidencia de TGLT fueron por voluntad propia. El vínculo laboral de dependencia suya y de su hermano con la empresa concluyó en junio del año pasado, agregan, independientemente de cuál haya sido su situación accionaria.

Pese a esto, cerca de Weil aseguran que existen varias cuentas pendientes entre el empresario y los actuales controlantes de TGLT. "No tuvo más opción que reclamar por esta vía", explican, sobre el inicio de la demanda laboral.

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