Innovación

Fenómeno "La Puntita": la wafflería a la que muchos van por placer y otros evitan por pudor

Venden waffles con forma de pene, glaseados y rellenos. Hay cuadras de cola de jóvenes que consumen sus productos en el local de Palermo. Abrió en plena pandemia y con una estructura mínima, los 4 dueños colombianos recuperaron la inversión en solo unos meses. Planean nuevos productos con "anatomía femenina".

Provocativa y novedosa, la wafflería "La Puntita" que abrió en plena pandemia en el barrio porteño de Palermo es un boom entre los jóvenes. El local vende waffles con forma de pene, que vienen en una especie de brochette para comer como un helado de palito.

Son económicos y vistosos, y están inspirados en los que vende "La Pollería" de España. La invitación a consumirlos es sugestiva. "Aquí la puntita no se chupa, se muerde" o "18 centimentros de felicidad", dicen algunos carteles en el local y en los menúes.

Fueron cuatro socios colombianos quienes abrieron La Puntita en Buenos Aires. Manuela Cuellar, Valentina Rojas, Paula Vargas y Julian Polo, en plena pandemia y con la certeza de que en un barrio como Palermo Soho, este local no podía fallar.

Comenzaron con delivery y sus productos, relatan, eran comprados al principio como insinuantes regalos o para despedidas de solteros. Pero el negocio creció en solo un par de meses y vieron la posibilidad de abrir un local con mesas para consumir in situ. En ese momento, las restricciones por la pandemia lo permitían y la alta demanda los obligó a dedicarse exclusivamente a la venta presencial.

Hoy, se acumulan filas de decenas de jóvenes que compran los waffles con forma de pene, por sabor y diversión. Además de la picardía de comer estos productos vistosos, los precios son accesibles.

Cuesta $200 el waffle de vainilla, alrededor de $90 el relleno (dulce de leche, Nutella, Kit kat, entre otros) y cobertura opcional de $100. Los topping que se le agreguen, como coco rayado o chips de chocolate, suman unos $70 más. También hay crepes salados, limonadas y malteadas.

El público al que apuntan es de un rango etario entre 18 y 35 años, que colaboran con la promoción en redes sociales, sin tabúes. Los clientes de mayor edad todavía tienen más resistencia por los waffles fálicos, aunque consumen otros de los productos y algunos se animan a probar, cuentan los dueños de La Puntita.

No se trata de una propuesta misógina por concentrarse en formas fálica. Los dueños ya planean incursionar en productos con 'anatomía femenina', lo que constituirá toda una novedad en el mercado.


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