ENTREVISTA

"Esta crisis está amplificando las desigualdades existentes"

Olga Orozco, experta de la OIT, dio detalles sobre el proyecto que impulsa buenas prácticas sobre empresas y derechos humanos

El nuevo proyecto de Conducta Empresarial Responsable en América Latina y el Caribe (Ceralc), financiado por la Unión Europea (UE) e implementado en colaboración con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, pretende promover un crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo en la UE y en América Latina y el Caribe, mediante el apoyo a prácticas de conducta empresarial responsable, en línea con los instrumentos de las Naciones Unidas, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la OCDE.

Sobre el tema, El Cronista dialogó con Olga Orozco, jefa del proyecto Ceralc para la OIT.

¿Cuáles son los principales desafíos para América Latina en esta materia?

Las consecuencias de la pandemia demostraron la necesidad imperiosa de mejorar las salvaguardias, especialmente para los trabajadores vulnerables de las economías tanto desarrolladas como en desarrollo en todos los sectores, pero también para los consumidores y todos los miembros de la sociedad. Esta crisis también está poniendo de manifiesto y amplificando las desigualdades existentes y crecientes.

Los gobiernos deben prestar especial atención a las personas y grupos que se encuentran en situaciones particularmente vulnerables en las economías en desarrollo y emergentes, como los trabajadores y sus familias de los sectores no estructurados, o los que se encuentran en la "primera línea" de las cadenas mundiales de suministro, que se han visto duramente afectados por la cancelación de pedidos, o que corren el riesgo de ser explotados a medida que las necesidades de producción aumenten y superen la capacidad de las empresas.

En cuanto a los desafíos para las firmas, es el momento de poner en práctica los compromisos internacionales de la conducta empresarial responsable (CER). Algunas empresas desempeñan un papel especial en esta situación debido a la naturaleza de sus productos o servicios. Sin embargo, todas las empresas tienen la responsabilidad básica de prevenir y abordar los efectos adversos en los que puedan verse involucradas, y de tratar a las personas con dignidad.

En ese sentido, la debida diligencia en materia de derechos humanos es fundamental para garantizar que se identifique y mitigue cualquier riesgo para las personas. Los Estados y los agentes comerciales deben aprovechar este momento para no volver a la normalidad, sino para forjar una nueva normalidad que promueven el trabajo decente y la sostenibilidad.

¿Cómo impactó la COVID-19 en los Derechos Humanos y Empresas?

Según un informe de OIT de septiembre pasado, las últimas estimaciones dan cuenta de que es la región con mayor contracción en las horas de trabajo en todo el mundo, con una pérdida estimada del orden del 20,9% para los tres primeros trimestres de 2020. Esta cifra casi duplica la estimada a nivel mundial, 11,7%. Asimismo, los ingresos por trabajo se contrajeron en 19,3%, muy por encima de la tasa mundial de 10,7%.

En Argentina, por ejemplo, el 28,3 por ciento, es decir casi 3 de cada 10 personas activas trabaja menos de 35 horas semanales, no trabaja y busca activamente empleo, o trabaja y se encuentra en alguna forma de búsqueda laboral, según el estudio técnico de OIT. El desempleo fue mayor en el caso de las mujeres argentinas, lo cual resultó en una tasa de desocupación del 11,2 por ciento, frente al 9,7 por ciento de los varones.

Una diferencia que emerge con mayor fuerza en esta crisis es entre aquellas personas y familias que continúan percibiendo total o parcialmente sus ingresos y aquellas que no. Dado que los ingresos laborales representan, en promedio, entre el 70% y el 90% de los ingresos familiares totales, estas reducciones derivan en fuertes pérdidas en los recursos monetarios que obtienen los hogares.

¿Cuáles son las herramientas que brinda el Proyecto Ceralc para las empresas?

Desde el componente de la OIT, en 2020 realizamos diversos esfuerzos de capacitación, como por ejemplo, un curso regional sobre la importancia de profundizar los conocimientos de las organizaciones de empleadores de América Latina sobre la CER y la Salud y Seguridad en el Trabajo. También realizamos un curso regional sobre igualdad de oportunidades en el lugar de trabajo, dirigido a organizaciones de empleadores y trabajadores. Además, organizamos un curso regional sobre la CER en la acción sindical, donde participaron más de 100 representantes de trabajadores.

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