Sustentabilidad

Emprendedores ecológicos: en medio de la pandemia se animaron a crear conciencia

Motivados por sus propias necesidades y por el hecho de contar con algo más de tiempo, emprendedores de distintas partes del país se animaron a empezar sus propias empresas teniendo en cuenta el cuidado del medio ambiente.

Emprendedores que en tiempos de desesperanza e incertidumbre se enfocaron en proyectos que tuvieran en cuenta el cuidado ambiental, las necesidades sociales, el respeto por el otro y por el mundo en que vivimos. Desde distintos puntos del país, con distintas inquietudes, pusieron su esfuerzo en concretar ideas para vivir mejor en tiempos de grandes cambios. Desde un estudiante que recolecta aceite usado de restaurantes para reutilizarlo, un proyecto en Tandil que propone juguetes hechos sin plásticos, moda a medida y con conciencia social, una alternativa al plástico de un solo uso y una tienda que invita a sumarse al zero waste.

Economía circular. ¿Es posible darle un nuevo uso al aceite que utilizan los restaurantes? Bruno Busconi, estudiante de Ambiente y Energías renovables de Universidad Siglo 21, si lo creyó y idear y llevar adelante un emprendimiento llamado Arquea (@arquea), que recolecta el aceite usado en restaurantes y domicilios para reciclarlo y generar biodiesel. "Tras avanzar con varias investigaciones en la universidad, descubrimos que el aceite de girasol usado servía para hacer biodiesel y tenía las mismas condiciones", cuenta. El estudiante asegura que la cuarentena le dio tiempo para hacer las pruebas y poner en marcha este proyecto que además de promover el cuidado del medio ambiente, contribuye a la economía circular. El proceso de reciclado consiste en la eliminación de la humedad y el resto de alimentos por medio de temperaturas y filtros. Después se pasa al proceso de transesterificación, donde las grasas del aceite se unen con el alcohol mediante un catalizador y de allí se obtiene el biodiesel y el glicerol. El biodiesel se usa como combustible y el glicerol como jabón desengrasante. "Además, nos encargamos del traslado del aceite en camionetas propulsadas 100% a biodiesel, que tienen 70% menos de emisiones que el gasoil convencional", explica Busconi.

El objetivo de esta iniciativa es poder trabajar con grandes generadores gastronómicos de Córdoba que utilizan freidoras de gran tamaño, y suelen producir una gran cantidad de aceite que luego se descarta, cuando puede ser reutilizado. Para mucha gente el aceite sobrante es un problema y se lo donan, en otros casos lo paga, a su vez, lo vende luego a quienes hacen repartos o recolecciones y que utilizan camionetas 100% biodiesel. Arquea recicla alrededor de 1000 litros de aceite vegetal por mes, y su iniciativa implica grandes beneficios para el cuidado del medioambiente dado que un solo litro de aceite usado que es vertido por las cañerías puede llegar a contaminar hasta mil litros de agua.

Moda inclusiva. "Ayudar e incluir es el objetivo de este proyecto, quiero que todos puedan vestirse con lo que realmente les quede bien y que el dinero de esas prendas se destine a quienes más lo necesitan", sintetiza la empresaria Mariah Schutz sobre su propuesta de moda inclusiva y con propósito social. En momentos de desesperanza e incertidumbre, en plena pandemia la reflexión de la diseñadora fue poder aportar algo a la sociedad que tuviera en cuenta al otro y sus necesidades.

Se trata de ropa hecha a medida por costureras y bordadores, pero además el 100% de lo recaudado se destina a ONGs como Mamis Solidarias, Damos más, Equs, Centro Kabbalah. La diseñadora también propone que cada cliente decida a que ONG quiere donar su dinero. La idea de hacer una marca de ropa a medida nació a partir de la propia experiencia de Schutz, que no encontraba talles reales en las marcas comerciales. "Sufría desigualdades con respecto a los talles estándar de la mayoría de las marcas y decidí mandar a que una modista me hiciera la ropa, así pude vestirme con cosas que me gustaban. La gente empezó a pararme por la calle para preguntarme de dónde era esa ropa de talla grande. Y,a partir de ver esa aceptación, me animé a hacerlo para los demás", cuenta.

Mariah propone caftanes, vinchas y túnicas bordados a mano, se pueden elegir talles, colores, telas, escotes y pedrería. Las medidas se toman en su showroom de Recoleta, y se entrega a 20 días. "Para una mayor transparencia, el dinero no ingresa a nuestra tienda en ningún momento. El día que el cliente viene a retirar el producto nos trae el comprobante de pago a la ONG y se lo entregamos", explica. Por último, la prenda como objeto de diseño, lleva el nombre de quien la compra, ya que, al estar implicado en las elecciones de confección se convierte también en co creador y diseñador.

Bien envuelto. Durante los primeros meses de la pandemia, Gimena Martinez, al trabajar desde casa por el aislamiento tuvo la necesidad de ahorrar tiempo en la preparación de los almuerzos de sus hijos. "Decidimos preparar toda la comida la noche anterior y conservarla y es aquí que nos encontramos usando todos los días plásticos de un solo uso como el film o otros envases y a la hora de calentar pasarlo a un plato y tener luego una pila de cosas para lavar. Tanto el uso del plástico como el derroche de agua fue lo que quisimos cambiar", dice la emprendedora. A partir de esa experiencia surgió la idea de utilizar cubiertas de tela para conservar la comida y después de muchas pruebas se dieron cuenta que las de lino realmente funcionaban. El lino es una fibra natural que tiene propiedades beneficiosas. Por un lado, absorbe la humedad y no provoca alergias, no suelta pelusas, es aislante y muy resistente.

Así nació Ama Santua, el proyecto de envoltorios o cubiertas de tela reutilizables, confeccionados a partir de una capa interior de lino y en el exterior telas rígidas de algodón. Son ajustables a cualquier tipo de recipiente gracias a sus extremos con elástico que permiten cubrir correctamente desde grandes bowls hasta platos, frascos, vasos y botellas. Son prácticas para jarras de fermentación o germinación, para transportar alimentos y posibilitar que permanezcan al aire libre sin contaminación. Se pueden usar en heladera y freezer y protegen a los alimentos evitando la acumulación de humedad y pronta putrefacción. "Siempre nos importó el cuidado de nuestro planeta, cuando en el mercado no encontramos una alternativa natural es que surgió compartir lo que habíamos logrado. Ambos seguimos con nuestros trabajos y sumamos este emprendimiento, pero su primer propósito fue concientizar sobre el hecho de que con un simple cambio de hábitos se hace mucho", sostiene la fundadora de Ama Santua.

Un juguete nuevo. En plena pandemia, en Tandil, Jessica Díaz y Ariel Bidaure, aprovecharon el tiempo en casa para crear una propuesta de juguetes artesanales hechos en madera y crochet, sin plásticos y con un enfoque original y didáctico. "El proyecto surgió cuando durante las primeras semanas de la pandemia, tuvimos un receso en el trabajo, yo era empleado de comercio. Al tener tiempo libre y algunas herramientas, comencé a hacer algunos juegos en madera para mis sobrinas. Mi novia había comenzado clases de tejido, que también se suspendieron por la cuarentena, pero había aprendido los conocimientos básicos. Se nos ocurrió combinar ambas actividades para hacer juegos didácticos", cuenta Bidaure que es licenciado en Diagnóstico y Gestión Ambiental y por cuestiones económicas durante la última etapa de la carrera comenzó a trabajar en comercio. "Siempre tenía la idea de darme una oportunidad en lo que había estudiado", asegura.

Mientras que su novia es psicóloga y siempre quiso dedicarse a la psicología perinatal y de la primera infancia, "los juguetes que creamos también tienen su vuelta para que los niños trabajen cuestiones de motricidad fina, creatividad", agrega Bidaure. Carros, torres, bloques, tableros, amigurimis, cajas de encastre, memotest, dominó, una gran variedad de juguetes compone la propuesta de Adorable Puente. "Por ejemplo, los tableros están hechos con materiales reutilizables. La idea es que todo lo que ponemos en el tablero, luego de su uso como tal, puedan utilizarse como los ganchos, broches, cierres", señala. Si bien, este emprendimiento ya es un sustento para ambos, Bidaure y Díaz aseguran que lo viven más como un hobby porque cada pedido es distinto, personalizado y es un lindo desafío.

A granel. Profesional del turismo rural, Agustín Cabezas vive en la ciudad de Salta y siempre se sintió sensibilizado por el cuidado del medioambiente. Cabezas cuenta que tenía este proyecto en mente por lo menos un año antes de concretarlo. Abrió su tienda Desenvueltos en julio del año pasado, en plena pandemia "fue el momento en que tuvimos tiempo de concretar la idea. Algunos nos decían que no era momento de emprender, pero, al contrario, nosotros vimos una oportunidad", explica.

"Este negocio surge a partir de una experiencia personal de generar la menor cantidad de residuos en casa. Comenzamos separando y compostando los orgánicos y luego comprando a granel, llevando nuestros recipientes para traer los alimentos. Costaba encontrar lugares que acepten esta forma de compra, nos pusimos a investigar y conocimos el movimiento zero waste, y las tiendas que tienen esta filosofía", cuenta el emprendedor, que asegura que el 40% de los residuos en una casa proviene del embalaje de alimentos. Desenvueltos es una tienda de venta de alimentos a granel y productos de cuidado personal sustentable que motiva a las personas a comprar llevando sus recipientes y recargarlos una y otra vez sin generar residuos. "Es una propuesta muy novedosa en nuestra ciudad. Afortunadamente cada vez más personas que se suman a la propuesta, sobre todo los más jóvenes. Además, priorizamos proveedores de cercanía para apoyar la economía local", concluye Cabezas.


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