Electrodomésticos: los precios aumentaron hasta 60% durante la cuarentena

Hubo salto en los valores entre abril y junio. Falta de stock, dificultades para acceder a dólares para importar y el incierto costo de reposición impactaron en los precios de un sector que sigue perdiendo ventas

En poco más de dos meses, durante la cuarentena, los precios de los electrodomésticos aumentaron exponencialmente. Hoy, muchos productos cuestan 30%, 40% y hasta 60% más que a fines de marzo o principios de abril, cuando el período de aislamiento social recién había comenzado.

Tomando varios casos de productos de diferentes marcas por categoría en diversos comercios relevados por El Cronista, los televisores de LED incrementaron su valor al público entre un 22% y un 40% y los celulares, entre 25% y 50%; en tanto, las notebooks se ajustaron de 50% a 65%; las tablets, de 50% a 60%, y las impresoras, de 15% a 60%, todo estos, productos importados de alta demanda al inicio de la pandemia.

En cambio, en la categoría de línea blanca, en general, los ajustes fueron menores, de 7% a 10% en las heladeras y lavarropas de menor gama, aunque en otros de ciertas marcas y mayor gama se verifican subas de 33% a 50%; y los calefones se incrementaron de 14% a 22%.

Varias son las razones de este salto en los precios de todos los electrodomésticos en menos de tres meses: escasez de oferta, por falta aún de stock; difícil acceso a dólares al valor oficial, al haber demoras en la aprobación del Gobierno para poder adquirir piezas y productos terminados en el exterior, o compra de las divisas a mayor precio; e incertidumbre del valor de reposición del producto son algunas de ellas.

“Es una combinación de varios factores. Fue notoria la falta de stock al inicio de la pandemia, se vendían productos y no había reposición, porque tanto las fábricas de Tierra del Fuego como muchas empresas del continente estaban cerradas. Hay una caída muy fuerte de la oferta de productos, eso impulsa los precios en primer término. Pero también influye la incertidumbre con respecto al dólar, a los que hay poco acceso para importar tanto insumos como productos terminados, o se obtienen pero a un precio mayor: si el oficial está en $ 70 pero conseguís en contado con Liqui a $ 120, el producto lógicamente será más caro. Y además buscan no quedar desfasados con el valor a la hora de reponer ese producto que escasea; si no sé cuándo lo voy a poder reponer ni a qué valor, también influye en el costo final , explicó el consultor Enrique Carrier. 

Varias fuentes del sector destacan que los pedidos para adquirir dólares para importar insumos y productos terminados se aprueban en cuentagotas, demorando así tanto la fabricación en el país como el ingreso de productos que están sin stock. “Hoy cuesta conseguir que aprueben la compra de dólares para importar partes y productos terminados; se aprueban muy pocos y con mucha demora. Algunas fábricas tienen paradas de líneas por faltantes de partes. Complica tanto a la venta como al abastecimiento. Casi no hay modelos de notebooks disponibles, las autorizaciones no salen y no hay un horizonte claro sobre cuándo se podrá concretar la importación ni a cuánto se la pagará cuando deba transferirse el dinero al proveedor , explicó una fuente del sector.  

“El aumento no es especulativo y depende de las políticas que tomó cada proveedor. Hoy las fábricas producen con menos gente, por el protocolo sanitario, a menor volumen y rapidez, lo que eleva los costos de producción , agregó otra fuente. 

En algunos productos, como los de línea blanca, también influye el aumento del valor del plástico y la chapa, insumos que, aunque se producen localmente, se rigen por valores internacionales y, por ende, varían a la par del dólar. 

A pesar de que las fábricas de Tierra del Fuego y de la mayoría que están ubicadas en el continente pudieron reabrir a principios de mayo, aún hay problemas de abastecimiento, algo que los consumidores pudieron notar ya hace dos meses, cuando, al estar los locales cerrados, las compras se volcaron al canal virtual, que en abril su peso trepó al 39,3% sobre el total de ventas, frente al 11% de marzo pasado. 

Este gran aumento de precios se produce en un sector que viene perdiendo ventas desde 2018, a partir de la fuerte devaluación de ese año y el siguiente, que elevó precios y, a la vez, hizo perder poder adquisitivo a los argentinos. En 2019, las ventas de electrodomésticos se redujeron un 24% con respecto al año previo, cuando ya habían caído un 12%. 

Para este año, las cadenas veían en enero un mercado similar al de 2019 o, para los más optimistas, entre un 10% a 15% mayor al año pasado en volumen. Pero la pandemia y sus efectos en los empleos y salarios y el cierre de locales para evitar contagios cambió esas proyecciones de leve recuperación prevista. Hasta abril, acumulan una caída de 22% en volumen y todo parece indicar que será el peor año en ventas en mucho tiempo.

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