Gestión por deudas

El sindicato de Comercio medió con la Ciudad para que Garbarino pueda pagar sueldos

El gremio que preside Armando Cavalieri intercedió ante la AGIP la devolución de $ 225 millones para que la empresa abone salarios adeudados a sus 3800 empleados

La Administración Gubernamental de Ingresos Públicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (AGIP) liberó $ 225 millones que el ente recaudador tenía retenidos de Garbarino, para que la cadena los destine al pago de los salarios adeudados a sus 3800 empleados.

La Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios, que lidera Armando Cavalieri, realizó este viernes gestiones ante funcionarios de AGIP con ese fin, para que, en función de la situación por la que atraviesa Garbarino, "se puedan destrabar fondos que el organismo retiene por operaciones que se realizan en esa jurisdicción". 

"Comenzamos esta gestión a partir de la situación la empresa y sus trabajadores, y pudimos lograr que se liberen más de $ 225 millones, que serán destinados a pago de salario adeudados", comentó Cavalieri.

El sindicalista destacó "la buena predisposición del organismo del Gobierno de la Ciudad, que significa una gran ayuda para los trabajadores y sus familias para transitar esta difícil situación".

El dinero permitirá a Garbarino pagar parte de los sueldos adeudados a sus 3800 empleados, que no percibieron los salarios correspondientes a abril, mayo y junio, como así tampoco el aguinaldo. Solo recibieron el valor correspondiente al Repro.

Según fuentes de la AGIP, durante los últimos meses, Garbarino y Compumundo, en su carácter de agentes de retención, retuvieron fondos de terceros y no los depositaron ante el fisco. "Estas retenciones llevaron a que se acumularan deudas impositivas, por lo que las dos empresas fueron declaradas en la máxima situación de riesgo fiscal", precisaron.

En junio, ambas cadenas comenzaron a regularizar la situación y la AGIP inició la devolución de los saldos a favor. El organismo había ya reintegrado el 50% del total de los fondos, cercanos a $ 440 millones. Ahora, se habría destrabado el saldo restante, por $ 225 millones, según informó el sindicato de Comercio.

La empresa, que desde el año pasado tiene al empresario asegurador Carlos Rosales como accionista, no sólo no puede abonarle a sus colaboradores, sino tampoco a sus proveedores.

Los mismos empleados hablan de una "parálisis comercial". Aseguran que se registran faltantes de stock y varios locales no tienen sistema para operar.

La cadena continúa cerrando sucursales, al tiempo que, debido a su falta de pago, a los pedidos de quiebra que acumula en la Justicia Comercial, ahora se suman intentos de embargo de la mercadería por parte de dueños de sucursales e, incluso, empleados de la firma.

Se estima que, desde mayo hasta agosto, ya cerraron al menos 40 sucursales de las 105 que le quedaron a Garbarino y las 46 de Compumundo. La mayoría de las que sobreviven atienden en horario reducido, de 10 a 13 horas. Hace un año, Garbarino tenía 200 sucursales a la calle y Compumundo, 46.  De los 4325 trabajadores que había, quedaron 3800. Mientras tanto, las dos plantas que el grupo tiene en Tierra del Fuego, Digital Fueguina y Tecnosur, esperan reanudar su operación.

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