El secreto del bon o bon para ser la golosina preferida de los argentinos y llegar a 80 países: la rompen hasta en Japón

Creado en 1984 por Fulvio Pagani, fundador de Arcor, el producto fue clave en la expansión del grupo dentro y fuera del país. Cómo surgió la idea, según Luis Pagani, presidente de la compañía.

Nació en 1984, por iniciativa del empresario Fulvio Pagani, fundador de Arcor. Buscaba crear una golosina popular que estuviera al alcance de todos y sirviera para regalar. Se transformó en una marca insignia del grupo cordobés que apalancó su crecimiento dentro y fuera del país y dio origen a la "semana de la dulzura", la campaña de marketing que promociona la venta de golosinas todos los meses de julio. Así surgió el bon o bon, el producto emblemático de la compañía nacida en la ciudad de Arroyito en 1951.

Con plantas de producción enfocadas en el producto en la Argentina, Brasil y México, Arcor produce hoy 10.000 bombones bon o bon por minuto y exporta la golosina a 80 países (el 70% de su volumen), desde Angola e Israel a Japón, además de destinos en Europa y América latina. Vende 700 millones de unidades por año y transformó a su creación en la segunda marca de bombones más popular del mundo, según datos de la propia compañía.

La etiqueta bon o bon dio origen con los años a 12 categorías de productos, desde alfajores a helados y huevos de pascua, y cuenta con versiones diferentes en los principales mercados de exportación. En Brasil existen los rellenos de frutilla y crema y mouse limao, y en Japón, el bon o bon matcha, de té verde.

En su reciente libro "El gen empresarial", Luis Pagani, presidente de Arcor (sucesor de Fulvio desde 1993 al frente del grupo), cuenta con detalle cómo surgió la idea. "La realidad es que mi padre creó el producto y viajó a Austria a comprar la máquina para fabricarlo. Envió a dos ingenieros industriales para que vieran las máquinas, y luego, el director de esa línea fue un ingeniero que había trabajado en Cabsha (...) La marca era propiedad de un mayorista alemán, mi padre la había visto en la feria alimentaria ISM y decidió comprarla. La inspiración fue Garoto, que había llegado al país de la mano del proceso de importación que hubo durante los primeros años de los 80. Cuando la importación se interrumpió, mi padre vio la oportunidad", señala Pagani.

El empresario resalta también que el bon o bon resultó clave en el proceso de expansión del grupo en Capital y el Gran Buenos Aires: "La distribución y el precio eran los factores que nos daban más presencia en el interior del país. La cercanía con el punto de venta siempre fue una de las fortalezas de Arcor que mantuvimos tanto en el interior como en Buenos Aires. Si tuviera que identificar un hito importante de marketing, diría que fue bon o bon con su lanzamiento en 1984. Acompañó nuestra entrada en la Capital Federal y posicionó a Arcor con una visibilidad importante". La comunicación de la compañía, agrega, buscó aprovechar las fortalezas de la golosina, "al ser un producto único y de alta rotación".

Para Pagani, parte del éxito se debió a ese motivo: que el bombón no formaba parte de una caja y se presentaba individualmente para su venta. "Eso fue toda una novedad. En el aspecto industrial también fue innovador porque su elaboración no fue fácil y llevó tiempo, pero cuando surgió el producto funcionó bien", señala en el libro.

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