Palabra de CEO

El plan de la multifacética Milagros Brito para cautivar a porteños que buscan vida de playa

La presidenta de Vizora asegura aprovechar el éxodo de familias que escapan de Capital en busca de bienestar con su proyecto Remeros Beach, donde ya proyecta una tercera torre. En Puerto Madero, evalúa un desarrollo para lo que será su 'broche de oro' en el barrio. Emprendedora e influencer, cuenta sus planes y estrategias

Aprovechó el éxodo de familias que escapan de Capital en busca de viviendas más amplias y confortables, con su proyecto Remeros Beach, un barrio cerrado con una laguna de aguas cristalinas donde ya proyecta construir una tercera torre

La multifacética Milagros Brito, presidenta de Vizora e impulsora de numerosos emprendimientos, dice que en Remeros el financiamiento y los descuentos para clientes se hacen 'a medida', para aprovechar la demanda de usuarios finales, la más alta hoy. En Puerto Madero, termina en breve la construcción de la segunda torre en The Link Towers y ya estudia un nuevo proyecto en un terreno cercano.

¿Los dos proyectos que tiene Vizora en marcha ya superaron el golpe de la pandemia?

Los argentinos tenemos habilidades para la superar las crisis y los proyectos inmobiliarios en general tienen muchos años entre que se conciben, se arman los planes de negocios y se ejecutan. En un país como Argentina hay que sortear muchos obstáculos y situaciones y para eso sabemos bien que es bueno tener un plan pero hay que saber ser flexible. La pandemia no era imaginable, menos que iba a ser tan larga en el tiempo, pero la sorteamos de una manera bastante positiva. 

¿Cómo impactaron las restricciones en las ventas?

Las ventas tuvieron su momento más duro en los primeros meses. Se paralizó todo pero luego el ritmo de ventas retomó. La pandemia nos agarró en The Link Tower, con una torre ya entregada, en mitad de las posesiones, lo que nos complicó un poco a nivel comercial. Y las obras estuvieron frenadas tres meses allí, en la segunda torre, y también en Remeros Beach.

Retomamos con muchas regulaciones pero nos adaptamos. Reaccionamos rápido y como la construcción es un sector de la economía muy importante, volvió bien y fue un ejemplo de pocos contagios y mucha inversión para cuidarnos. Traslados privados, seguridad , protocolos, mucho esfuerzo de logística también para organizar las cuadrillas. Hay que ser muy riguroso y para eso hubo que repensar muchas cosas y fuimos desarrollando nuevas habilidades frente a lo que toca. La prioridad siempre fue seguir trabajando.

¿Qué buscan hoy los potenciales propietarios?

Notamos que la gente está con incertidumbre, que no solo se da por la pandemia sino por la situación macro económica también. Una fortaleza que tenemos como grupo es que contamos con la confianza del cliente por nuestros productos y el respaldo de la empresa, que nos jugó muy a favor. En momentos de incertidumbre, depositar el capital en una empresa con experiencia, con un grupo económico atrás, que garantiza las obras, es fundamental. Ubicaciones clave como Puerto Madero o Tigre ayuda también.

Lo que notamos también es que cobró relevancia lo tangible. Aunque frente a muchas otras opciones de inversión más volátiles tenga menos rentabilidad, las propiedades son importantes para los argentinos que siempre apuestan a lo tangible.

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¿Pudieron aprovechar el éxodo de familias que vivían en Capital hacia barrios más alejados?

Claro. Hoy la gente apuesta al bienestar. Vimos un éxodo de Capital y al tener una propuesta tan ligada al bienestar y la vida de playa, a que no todo es el trabajo o incluso es posible el home office en un lugar genial, en momentos en que la gente repiensa su vida, Remeros es el producto ideal. La accesibilidad es una de las claves para los desarrollos de barrios cerrados y si tienen todos los amenities que existen y además una laguna, con la vida que te propone, cierra todo.

De hecho, vimos mucho consumidor final que vino a elegir Remeros en una instancia en la que nosotros apostábamos más a inversores o quienes que compran departamentos chicos.

Remeros Beach

¿Puerto Madero tuvo el camino inverso?

No. La venta en Puerto Madero siempre fue muy sostenida porque es una plaza con mucha demanda, por la seguridad, los proyectos sobre el dique son únicos y son muy buscados.

¿Sin turistas, ni ejecutivos que vienen a quedarse, el panorama no cambió?

Sin duda impactó pero la instancia de obra en la que a nosotros nos tocó, con una torre entregada y la otra que está al 85% y entregamos a fin de año, nos aísla bastante de ese impacto. Además tenemos departamentos más grandes, también para consumidor final que tiene demanda en un mercado con muy contada oferta de este tipo. Hay clientes que compra dos unidades de dos o tres dormitorios y alguna la va a alquilar.

¿Cómo se están moviendo los precios?

Fueron subiendo. Tenemos listas inteligentes que a medida que se absorbe producto se van ajustando los precios. 

En Puerto Madero nos pasó que en un momento no había más departamentos chicos entonces levantaron mucho los precios, estaban u$s 5500 el m2. Los departamentos grandes de 200 m2, quedaron más cerca de los u$s 5000.

En Tigre también hicimos subas de precios porque se fue absorbiendo nuestro producto. Entre agosto y diciembre tuvimos una venta mucho mayor de la que esperábamos y los departamentos que tienen vista a la laguna, se revalorizaron muchísimo.

Hoy los estudios con cochera parten desde los u$s 80.000 billete. Sobre la laguna hubo muchos consumidores que compraron anticipadamente, que es un perfil que esperábamos más hacia el final. Los clientes están pagando hoy precios a los que no pensábamos llegar tan rápido teniendo en cuenta que la entrega de la primera torre en remeros (Sky I) es a fin del año que viene y el Sky II, el siguiente año.

Haber empezado antes la construcción de la laguna, aunque con un esfuerzo económico mayor, nos dio mucha contundencia en las ventas. Los que vienen a ver la obra, reservan. La laguna se inaugura el año, antes de fin de año.

¿La laguna tiene tecnología importada, las dificultades actuales los demoraron?

Nosotros siempre contemplamos un margen, por si se presenta alguna dificultad. En general, hoy tratamos de tener el menor componente importado posible. Lo que puede ser nacional, lo elegimos. Hay casos como sucedió en la torre Macro, donde el arquitecto ponía cláusulas que quería ciertos detalles con proveedores específicos. Ahí estás atado a cumplir aunque seas importado. En ese momento, hubo también una situación similar con muchas dificultades con las importaciones. Ahora, estamos intentando con Crystal (la empresa creadora de la laguna) que solo haya dos componentes importados, lo que es obra civil lo hacemos con proveedores de acá.

Si bien esos contratos están atados a un dólar oficial, como las reglas van cambiando, la idea es acotar el riesgo a lo mínimo posible.

¿Se redujo el margen del negocio?

El margen hoy es muy chico. Por eso hay que estar mirando los costos muy en detalle porque no hay lugar para un error. Hay que estar muy encima. Dos veces por semana nos juntamos los equipos técnicos, comerciales, de administración porque hay que estar ajustando cada licitación, cada detalle. Antes, había gastos que los resolvían diferentes equipos, independientemente. Hoy estamos todos metidos en todas las discusiones. Es un trabajo de articulación de equipos muy exhaustivo.

¿El financiamiento y los descuentos que ofrecen variaron también? 

Si, se hace todo muy a medida. Los compradores que tienen el cash, tienen un descuento importante. Después hay planes de cuotas que acompañan las obras. Como en la torre que se entrega más tarde hay más cantidad de cuotas, vemos que se están vendiendo más esos departamentos. Para vender más de los departamentos chicos que quedan en la primera torre, y esos compradores son los que más ajustados están para pagar las cuotas usualmente, hicimos un plan con más cuotas. Son 36 cuotas aunque se entrega la unidad en la cuota 18. Son herramientas comerciales que nos dan la flexibilidad para cubrir a esa demanda. Enlatado hoy no se vende. También hay planes de cuotas con refuerzos, que nos pidieron varios clientes que quizás cobran bonos o que por su tipo de actividad tienen esos montos periódicos para usar. Prefieren tener una cuota baja y pagar algunos refuerzos. Tratamos de tener la mayor flexibilidad posible siempre respetando los parámetros del fideicomiso a quien respondemos.

¿Qué otros proyectos tienen en carpeta?

Tenemos pensado lanzar Arboris en Remeros, que es una marca insignia que tenemos en La Horqueta. La íbamos a lanzar el año que viene pero como las ventas vienen acompañándonos y hay demanda alta de consumidor final, vamos a lanzarla antes de lo previsto, podría ser en noviembre. El proyecto ya está terminado y se están aprobando los últimos detalles. Un lanzamiento en un contexto como el actual es una apuesta fuerte.

¿Es para el mismo perfil de comprador?

Son departamentos más grandes, que remplazan casas cuando las familias se achican un poco o para gente más grande que prefieren otro tipo de amenities. Hay un público que está esperando porque tenemos clientes que ya eligieron la marca y gusta.

También, en Puerto Madero tenemos un lote que está al lado de SLS. Estaba en venta pero ahora estamos analizando algunas alternativas para desarrollarlo el año que viene.

¿Qué están pensado hacer allí?

Tenemos propuestas divertidas, de algunas marcas de afuera que están interesadas y también analizando algún desarrollo que teníamos ganas de encarar. Todavía estamos en la parte linda de la creación. Pero como ya entramos a la etapa final de Link y éste sería nuestro broche de oro en Puerto Madero, estamos avanzando.

¿Viviendas?

Si. Nuestro expertise es en vivienda. Completo, con oficinas y comercial lo hemos hecho y seguimos haciendo, pero nuestro main core es vivienda y lifesyle. Es lo que sabemos hacer muy bien.

Además del mercado inmobiliario, se te ve activa con otros emprendimientos en las redes

Si, estoy con Must Have, que nació en plena pandemia por darle una a una amiga y nos divertimos tanto que ya abrimos un local. Yo estudié diseño de indumentaria y me divierte la venta. Siempre pienso en impulsar emprendedores. También me asocié en un negocio de pestañas. Tomamos una línea de locales en San Isidro, en una zona que estaba medio parada hace años, allí pusimos una sucursal del Macro, Cabañas Juramento, mi marido está abriendo uno de sus gimnasios y fuimos trayendo otros negocios para ocupar los locales. Todo del grupo familiar.

¿Qué legado dejó tu papá (Jorge Brito) para ese grupo familiar?

Mi papá creía mucho en el esfuerzo y la dedicación, además del talento que uno puede tener. Lo que da frutos al final es el estar, ocuparse y levantarse todos los días con alegría y con proyectos. La actitud multiplica. El legado que nos dejó es una responsabilidad enorme, no una carga. Es llevar adelante un montón de empresas, todas en el país porque él creía en el trabajo y la producción argentina. Honrarlo también es ser responsables con cada una de las empresas y la gente que trabajan en ellas. 

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