Sustentabilidad

Economía circular: casos de éxito que muestran que es mucho más que reciclar

Con distintas estrategias, las empresas buscan crear capital económico, natural y social basados en tres principios: eliminar residuos y contaminación desde el diseño, mantener productos y materiales en uso y regenerar sistemas naturales.

Como consultor ambiental, Sebastián Sajoux se enfrentaba al problema de los plásticos no reciclables que las empresas enviaban a rellenos sanitarios. "Hasta que no te chocás con la realidad y ves los camiones llenos de packaging, no tomás conciencia del problema", cuenta de qué manera nació su empresa, Arqlite, en 2015.

Enfrentado a la situación de tener que aconsejar sobre el mejor destino de esos materiales considerados "residuos", desarrolló una solución tecnológica para transformar plásticos mixtos en nuevos productos.

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Financiado por Arcor y Coca-Cola a través del fondo Kamay Ventures, ya tiene una planta en Argentina y otra en California. Su modelo de negocios se basa en dar el servicio de reciclado a las grandes compañías, elaborar un nuevo producto y poner el material transformado en el mercado.

"Cobramos el servicio de reciclado; si no, las firmas deben pagar la disposición final. Gracias a nuestro servicio las empresas mejoran sus reportes de sustentabilidad, acceden a beneficios impositivos y a nuevos contratos", explica.

En Argentina cuenta como clientes a Cartocor, Veolia, Unilever, Petropack, Polinoa y Converflex. El material que recuperan de ellos se clasifica, se muele y se limpia a través de un proceso innovador que no usa agua, luego se mezcla siguiendo recetas preestablecidas y se lleva a las máquinas que lo reconvierten, "un desarrollo propio, únicas en el mundo", dice el emprendedor.

Convertido en leca plástica -sustituto de la piedra mineral- tiene aplicaciones en diversos mercados como construcción y jardinería y en los EEUU se vende en retailers como Home Depot, Amazon o Wal Mart.

La nueva economía

En 2018, el primer Circularity Gap Report presentado en el Foro Mundial de Davos marcó que el mundo tenía una tasa de circularidad de 9,1%, cifra que captura la relación entre la cantidad de materiales que demanda la economía global cada año y la porción de ellos que se ciclan. Y, según el reporte anterior para mantener el mundo vivible y próspero se necesitaría llegar a un 17% de circularidad, el doble.

La métrica de circularidad no fue actualizada el último año, pero todo demuestra que las prácticas de la economía lineal de extraer, usar y tirar son persistentes se mantienen tres tendencias relacionadas: altas tasas de extracción de materias primas vírgenes, acumulación de existencias y bajos niveles de procesamiento y reciclados de materiales.

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Respaldada por la transición a fuentes renovables de energía, el modelo de la economía circular se propone crear capital económico, natural y social coon base en tres principios: eliminar residuos y contaminación desde el diseño, mantener productos y materiales en uso y regenerar sistemas naturales.

"Las estrategias de circularidad que aplican las compañías dependen del sector, su cultura, el contexto, su cadena de valor, sus clientes. Están conectadas con el negocio y tienen un impacto o beneficio en eficacia de recursos y en su negocio", explica Federico Gómez Guisoli, director ejecutivo de Kolibri, una consultora enfocada en acompañar a las empresas en la transición.

Según el especialista, a nivel local se implementan estrategias alineadas con la reducción de costos y donde las barreras para cambiar son bajas. Por ejemplo, la reducción del material de los empaques y envases y la eliminación directa son estrategias habituales -suprimir todo lo que sea innecesario en el packaging-, lo mismo que la sustitución de materiales.

También se avanzó en gestión de energía y en compostaje a nivel industrial. En cambio, a nivel mundial, la tendencia es poner el foco en el diseño, donde está la mayor oportunidad de mejora.

"Falta pensar la circularidad como fuerza de negocios; allí surgen las oportunidades. Si es solo por lo ambiental, lo circular no sucede. Las estrategias circulares son una buena noticia para el negocio", dice Gómez Guisoli.

Reducción de huella de carbono, gestión de materiales 360°, análisis de ciclo de vida, política de compras, construcción sustentable, son algunas estrategias circulares.

Otras como vender servicios en vez de productos, por ejemplo, permite minimizar y eficientizar la cantidad de materiales utilizados para dar el servicio y es una solución para el cliente. Extender el ciclo de vida de los productos, mediante la reparación en fábrica; considerar los residuos como recursos para otros procesos productivos, recuperar materiales a través de la minería urbana o diseñar un modelo de negocio regenerativo, priorizar los recursos renovables, son algunas estrategias más que sirven como una guía para identificar oportunidades de negocios en cadenas de valor complejas.

El momento cero 

"¿Peras cultivadas en Argentina, envasadas en Tailandia y vendidas en EE.UU? Sí, eso pasa", ejemplifica Gómez Guisoli para poner el foco en el momento en que se hace el plan de negocios. "Ahí se decide el impacto ambiental que tendrá el producto", afirma.

La elección del tipo de plástico a incluir es otro ejemplo de las decisiones cruciales que hay que tomar. "Aunque algunos plásticos sean técnicamente reciclables, no lo son desde el punto de vista del negocio", dice.

Por eso, cuando se elige un plástico para determinado producto y se deja la responsabilidad del reciclado a los clientes, la tarea es volver a la mesa de diseño y decidir la utilización de otro material porque 80% del impacto ambiental de un producto se determina durante la fase de su diseño.

La innovación juega un rol fundamental cuando se trata de buscar nuevos productos y negocios que respeten el paradigma circular. En Henkel cuentan con Sustainability Master una herramienta que identifica los puntos de mejora en aspectos ambientales o de progreso social en cualquiera de las etapas del ciclo de vida del producto.

El enfoque es tan fuerte que la tasa de innovación actual de Henkel se sitúa en alrededor del 40%. ¿Qué significa esto? "Que 40% de las ventas anuales provienen de productos que fueron incorporados con esta lógica en los últimos 3 años", dice Ignacio Martínez Sabino, gerente de Asuntos Públicos.

La fase de desarrollo de producto también es clave: para garantizar que la reciclabilidad de los envases se compruebe de forma rápida desarrollaron EasyD4R, un software que evalúa la reciclabilidad de los envases en función de su composición y las proporciones de peso individuales de los componentes respectivos: materiales básicos, cierres, etiquetas, colores. El diseñador de envases obtiene resultados claros que se muestran en un sistema de evaluación.

Hace 10 años, Henkel definió su estrategia de sustentabilidad hacia 2030 y uno de los temas prioritarios de su agenda es la transición hacia una economía circular. En este sentido, dentro de la logística industrial reemplazaron contenedores plásticos por empaques de cartón, totalmente reciclables con múltiples beneficios: ahorro de agua -96.000 litros por mes-, reducción de emisiones -el cartón aumenta 8 veces la capacidad de traslado de contenedores vacíos por camión,. "Y se evita la logística requerida para recuperar los plásticos", aclaran. El cartón finalmente es reciclado por los clientes de la industria de cartón corrugado que utiliza este "residuo" como materia prima en su proceso productivo.

El desafío del packaging

Más de 71.000 toneladas de papel, cartón y madera; casi 19.000 toneladas de plásticos; 2,1 toneladas de laminados plásticos y papel; 9,3 toneladas de productos químicos, son algunas de las cifras de uso de materiales del Grupo Arcor en el último año. Para Claudio Giomi, gerente Corporativo de Sustentabilidad, "la circularidad es un desafío; la desarrollamos en distintas experiencias y tenemos muchos ejemplos donde planteamos los procesos en términos de circularidad".

En 2016, la firma se propuso reducir las emisiones GEI de sus residuos, en especial aquellos que son enterrados, en un 40% para 2020. Los trabajos realizados en desarrollo de proveedores y alternativas de disposición final les permitieron superar la meta y reducir 57% la cantidad enviada a enterramiento por tonelada producida. "Trabajamos en la valorización de residuos para encontrar las mejores alternativas de destino final", dicen en la firma que se comprometió a alcanzar el cero enterramiento en 2025.

Incorporando la visión de la economía circular, buscan que el reciclado les genere valor. Se propusieron mejorar la reciclabilidad de los plásticos, desarrollar proyectos de compostaje industrial y utilizar residuos como combustibles alternativos, asociados a la empresa Geocycle, para la producción de cemento. "Desarrollamos nuestros propios fertilizantes naturales, usamos residuos plásticos para construir exhibidores para los puntos de venta y realizamos ensayos para producir combustibles líquidos a partir de plásticos no reciclables provenientes de la fabricación de papel reciclado", explican. Así llegan al 94% de reciclado de residuos.

El packaging es otro gran desafío. Como productores de alimentos de consumo masivo son grandes usuarios de materiales de empaque y su uso racional es fundamental. Se propusieron reducir el uso, reemplazar materiales y reciclarlos.

Para lograrlo crearon un índice de Packaging Corporativo que les permite hacer un seguimiento de las iniciativas de reducción. En cuanto a Plásticos, la política será reducirlos -en espesor, tamaños y gramajes- y reemplazarlos por materiales más sustentables -explorando nuevos materiales y tecnologías.

En cuanto a nuevas metas, intentarán llegar a 100% de cartón reciclado. "En plásticos trabajamos fuerte y mejoramos: queremos salir del PVC y reemplazarlo por materiales de origen reciclable o que pueda ser reciclado", dice Giomi.

En esta búsqueda, el fondo que crearon con Coca-Cola, Kamay Ventures que financia startups juega un papel importante. "Una de sus líneas de trabajo es la circularidad, el reciclado, de materiales y su reúso", explica Giomi.

Disruptivos, innovadores y escalables. Así son los proyectos que busca Gabriela Ruggeri, managing partner de Kamay Ventures, el fondo que busca apoyar a emprendedores "que agreguen un valor real a las diferentes etapas de la cadena de valor, con visión de largo plazo y resilientes y que compartan valores para el desarrollo social, económico y ambiental de América Latina".

"La economía circular ofrece un gran número de oportunidades para ellos; les da la posibilidad de innovar y de generar ideas disruptivas con modelos de negocios rentables y regenerativos a la vez", dice. "Los acompañamos adoptando un rol activo, ofreciendo asesoramiento, testeo y validación durante todo el proceso de la mano de nuestros inversores, para que logren desarrollar sus soluciones a gran escala", dice Ruggeri.

Hormigón más verde

Los productos con menor impacto ambiental son clave para hacer negocios para Holcim, la productora de cemento y hormigón en el marco del compromiso NetZero que asumieron globalmente.

EcoPact, el hormigón que acaban de lanzar al mercado local, es un ejemplo. "Se utiliza en varios países del mundo y juega un papel significativo para capitalizar nuestro rol de productores de hormigones premezclados líderes en sustentabilidad", dicen.

A nivel local se aplica en la represa Aña Cuá, parte del complejo hidroeléctrico Yacyretá y contribuye a la economía circular con una genuina reducción del impacto ambiental.

El producto apunta al mercado de desarrollos y obras sustentables y de alto desempeño y es parte de la estrategia para avanzar hacia una construcción sustentable, con conciencia ambiental, con bajas emisiones de carbono y promoviendo la economía circular, conservando recursos.

Según Belén Daghero, gerente de Desarrollo Sustentable, las estadísticas indican que en la producción de un metro cúbico de ECOPact se emite de 30 a 50 por ciento menos de dióxido de carbono. Con precios competitivos en la gama de materiales amigables con el medio ambiente, en Holcim creen que el producto tendrá una rápida aceptación en el mercado. "Hay un público que busca viviendas sustentables y este producto aplica a construcciones que aspiren a una certificación Leed, ventaja competitiva que aporta más valor al producto inmobiliario", explica.

Incentivar al consumidor es otra clave para lograr mayor circularidad de los materiales.

Aplicación retornable

En el caso de Cervecería y Maltería Quilmes, la empresa puso el foco en promover el uso de envases retornables para establecer el hábito de consumo sustentable en sus consumidores. "Hoy el 60% de nuestro volumen de venta de cerveza es retornable", dice Vanesa Vázquez, a cargo de Sustentabilidad. En este sentido desarrollaron VALE, una solución tecnológica que permite a los consumidores acceder mediante una aplicación a una billetera virtual donde pueden cargar sus envases vacíos entregándolos en un punto de venta, para usarlos cuando quieran en la red de comercios adheridos. "Simplifica el uso el envase retornable porque no es necesario llevar y traer envases físicamente, genera un impacto positivo con el ambiente y brinda conveniencia de precio porque solo se paga el producto, no el envase", explican.

También impulsan Ciudades Circulares, un plan estratégico que hace frente al cambio climático mediante la incorporación de la economía circular a la gestión integral de los residuos sólidos que se generan en el territorio departamental. "Con aliados, acompañamos a distintas ciudades del país -basados en el paradigma de la economía circular, regenerativo e inclusivo y el tratamiento de recursos sostenibles- para afrontar los desafíos ambientales actuales", dice Vázquez. Estas ciudades son las que declaran cuidar el agua, proteger la biodiversidad y todos los recursos naturales; son carbono neutro: compensan todas las emisiones que gastan; transforman los residuos en recursos y buscan la armonía entre la ciudad y la naturaleza. Quienes están en la lista de aspirantes a convertirse en Ciudades Circulares son: Luján de Cuyo, Quilmes, Zárate, Moreno, CABA, Berazategui y Mar del Plata.

Lo que hay que hacer

Según la Fundación Ellen Mc Arthur, la economía circular desempeña un papel esencial en la lucha contra el cambio climático, uno de los mayores riesgos que reconocen hoy los líderes de negocios.

Y si se trata de tener un plan, Circularity Gap propone tres acciones necesarias: primero, fomentar la colaboración para recopilar y compartir datos, lo que permitirá medir y rastrear el rendimiento circular; luego, adaptar las tendencias mundiales a los desafíos locales, lo que permitirá que los países establezcan objetivos, revisiones, midan y hagan benchmark de su desempeño, y realicen un seguimiento del progreso de sus objetivos, formulando caminos prácticos según el contexto local; por último, construir una coalición global para la acción que sea a la vez diversa e inclusiva.


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