Marcas argentinas

Dos amigos se reencontraron después de 10 años para hacer las pepas más famosas del país: la historia de Terepín, que ya exporta a Europa

José Saia y Julio Tereñes fundaron la compañía en 1994 y durante muchos años se enfocaron en ser monoproducto. Ahora tienen más versiones de la tradicional pepa de membrillo y otra línea.

Enfocarse un negocio en un solo producto es cuanto menos arriesgado. Muchos se ven tentados de expandir su mirada para no depender de un nicho de mercado. Sin embargo, si sale bien, puede transformarse en un referente en ese segmento. Este fue el caso de Terepín, que nació hace casi tres décadas con el objetivo de industrializar las galletitas tipo pepas de panadería y logró convertirse en la marca insignia dentro del universo dulce.

José Saia y Julio Tereñes se conocieron en los 80 cuando ambos trabajaban para la galletitera Capri. El primero estaba abocado al área de Mantenimiento, mientras que el otro formaba parte del equipo de producción. Los dos tenían ganas de emprender su propio camino, así que renunciaron a sus puestos, pero no volvieron a verse hasta 1994, cuando comienza a gestarse la idea del proyecto de pepas.

El reencuentro podría catalogarse como fortuito, aunque no tanto. Tereñes había empezado a vender harina a panaderías y en la búsqueda de nuevos clientes se topó con Saia, que producía panificados. En la charla llegaron a la conclusión de que había una oportunidad inexplorada en el mundo de las pepas, que solían ser un producto refinado en las panaderías, en tanto su versión industrial no llegaba a asimilársele en calidad. Fue así que se formaron los cimientos de Terepín y en el camino se cruzó también un viejo conocido.

La calidad ante todo

Resulta que Capri, su antiguo empleador, estaba en proceso de cierre. Entonces Saia y Tereñes aprovecharon su estructura para montar su emprendimiento en la planta ubicada en San Martín. Para bautizarlo mezclaron las primeras cuatro letras del apellido de Julio y las primeras tres del apodo de José (Pino).

Sin embargo, las primeras pepas recién vieron la luz en 1996 porque, en el camino, debían encontrar la manera de industrializar el sabor de las masas secas de confitería. A su producto estrella luego le sumaron otros acompañantes, por ejemplo galletitas bañadas en chocolate, pero tras la crisis económica de 2001 decidieron enfocarse en ser una compañía monoproducto.

A partir de 2009 lanzaron la línea Soft

Esta estrategia vino acompañada con otras decisiones, como posicionarse en un target de clase media e ingresar al mercado porteño. Terepín siguió creciendo y en 2009 volvieron a ampliar el portfolio con la línea Soft - galletitas rellenas de limón, membrillo, chocolate, frutilla y frutos del bosque. A su vez, agregaron variantes a las tradicionales pepas de membrillo y lanzaron las de batata, frutos del bosque y mango.

Las pepas llegan a Europa

A su vez, la firma se amplió en otros segmentos. En 2007 creó Establecimientos San Manuel, una empresa agroindustrial dedicada a sembrar trigo y producir harina para proveer a Terepin. Y las pepas llegaron a nuevos mercados con exportaciones a los Estados Unidos, Chile, Perú y Colombia. Hace dos años también lograron poner un pie en Europa con envíos a España y Alemania.

Actualmente la pyme cuenta con tres líneas en funcionamiento en dos plantas (una enfrente de la otra) y alrededor de 130 empleados, en su mayoría dedicados a la producción de más de 1 millón de pepas por día. La segunda generación ya está presente en la gestión de la compañía con los cinco hijos de Saia y Tereñes ocupando cargos directivos. 

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