Diseño, cine y lesbianismo: la historia del aperitivo de moda en los bares del mundo

Nacido en 1860 en el sótano de un bar milanés, el Campari se convirtió en un imprescindible para cualquier amante de la coctelería

Un mozo muy atento a los hábitos de bebida de sus clientes decide abrir un bar y dio inicio a una historia de más de 160 años. En un sótano milanés, muy cerca del Duomo y a pocos metros de la recientemente inaugurada Galería Vittorio Emmanuelle, Gaspare Campari empezó a probar recetas para elaborar sus propios cordiales y licores. Pero fue el bitter que lleva su apellido el que lo llevó a la fama.

El amargo, llamado originalmente Bitter all'uso d'Olanda, rápidamente se convirtió en el preferido de sus clientes y llevó su apellido a la fama. La marca fue ganando fama dentro y fuera de Italia y gracias a ese éxito, en 1904 Campari decidió abrir una planta para su producción en la localidad de Sesto San Giovanni, en las afueras de la ciudad.

El bar de Gaspare Campari se ubicaba muy cerca del Duomo de Milán

Allí se elaboraban el célebre bitter y otras bebidas hasta que en 1926, Davide Campari, hijo del fundador, decidió concentrarse solo en la producción de Campari Bitter y Campari Cordial. Con solo una marca en su portafolio, el heredero de la receta se dedicó a expandirla en todo el mundo. Fue en esta década que surgieron clásicos de la coctelería que incluyen el amargo en su receta, como el negroni y el americano.

Por esos años, también empezó a cobrar importancia la publicidad para la marca. Sus afiches se convirtieron en clásicos de todos los tiempos y estuvieron a la vanguardia de la estética con la colaboración de artistas como Leonetto Cappiello y el futurista Fortunato Depero.

Fue Depero el responsable de crear la botella -que se mantiene sin cambios hasta hoy- de la nueva bebida lista para consumir que lanzó la marca en 1932: Campari Soda. La botella en forma de cono se convirtió en uno de los íconos del diseño industrial italiano.

Ya en los años 70, la marca comenzó a reclutar actores y directores reconocidos en todo el mundo para promocionarse. El punto cúlmine llegó en 1984 cuando Federico Fellini dirigió su primer comercial para la televisión italiana.

 (el rasguño). Este fue el primer aviso que abordó el tema del lesbianismo en Italia.Años más tarde, Campari volvió a generar revuelo cuando contrató al director indio Tarsem para rodar el anuncio llamado Il graffio (El rasguño). Este fue el primer aviso que abordó el tema del lesbianismo en Italia.

Para los años 90 quedó claro que la estrategia monomarca de la compañía no iba a resistir. Con la consolidación de gigantes en el mundo de las bebidas espirituosas como Diageo y Allied Domecq, la empresa vio que era el momento de empezar a ampliar su cartera.

Así, en 1995 adquirió los activos italianos del grupo holandés BolsWessanen e incorporó marcas como Crodino, Cynar, Lemonsoda, Oransoda, Biancosarti y Crodo. En 1998 selló un acuerdo de participación minoritaria en la estadodunidense Skyy Spirits y se convirtió en la distribuidora de la marca fuera de los Estados Unidos. Y en 1999, sumó la marca griega Ouzo 12 y la tradicional marca de aperitivos Cinzano.

Tras su salida a bolsa en 2001, Gruppo Campari siguió ampliando su portfolio con marcas como Aperol, Glen Grant, Old Smuggler y el tequila Cabo Wabo, creado por el cantante principal de Van Halen, Sammy Hagar.

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