Estudio global

Cuáles son los países más complejos para hacer negocios en América latina

Ningún país de la región se ubica entre los primeros puestos. El estudio del Banco Mundial Donig Business mide diversas variables, desde la apertura de una empresa y la obtención de crédito hasta el pago de impuestos o los trámites necesarios para comerciar con otros mercados

Venezuela, Haití y Suriname son los tres países más complejos a la hora de hacer negocios de América latina, según el informe Doing Business 2020, elaborado por el Banco Mundial.

El estudio, que abarca las reglamentaciones que se aplican en 190 economías en 12 áreas normativas de la actividad empresarial, evalúa el entorno para los negocios en cada economía.

En su última edición, el ranking -que utiliza 10 de estos indicadores para clasificar las economías según la facilidad para hacer negocios, reveló que Venezuela, en el puesto 188º a nivel global, con un puntaje de 30,2 sobre 100, en un listado de 190 países, es la que menos facilidades ofrece en la región a la hora de hacer negocios, según ese mismo informe. 

Le siguen Haití (en el 179º lugar, 40,7 puntos) y Suriname (en el 162º, 47,5).

A nivel global, sólo se ubican por debajo de Venezuela Somalía (190º) y Eritrea (189º).

En el estudio se analizan las normas que afectan a las empresas desde su inicio y durante sus actividades hasta el cierre de sus operaciones, como en la apertura de un negocio, el manejo de permisos de construcción, obtención de electricidad, registro de propiedades, obtención de crédito, protección de los inversores minoritarios, pago de impuestos, comercio transfronterizo, cumplimiento de contratos y resolución de la insolvencia.

De acuerdo a esos mismos indicadores, América latina es liderada por Chile, que ocupa el puesto 59 en el mundo en cuanto a la facilidad para hacer negocios, con un puntaje de 72,6. Le sigue de cerca México, en el 2º puesto regional y 60 global (72,3); y luego Puerto Rico (Estados Unidos, en el 65), Colombia (67) y Jamaica (71).

En tanto, Uruguay figura en la posición 101 y, más abajo, se ubican Brasil y la Argentina en los puestos 124º y 126º, respectivamente, con un puntaje de apenas 59,1 y 59,0 en ese orden.

Según el Banco Mundial, los países realizaron un total de 35 reformas durante este período, lo que permitió a varios de ellos dar pasos importantes para mejorar su entorno de negocios.

Varios países latinoamericanos sobresalen gracias a su buen desempeño en ciertos indicadores del clima de negocios. La región tiene, en general, un buen desempeño en términos del tiempo y costo de abrir un negocio: el tiempo promedio se redujo a la mitad desde 2003, de 74 días a 34 días; mientras que los costos se redujeron del 66% del ingreso per cápita en 2003 al 36%. De todas formas, y a pesar de estas mejoras, en términos de constituir una empresa, "la región continúa requiriendo el mayor tiempo y número de procedimientos promedio en el mundo", advierte.

A nivel global, Nueva Zelanda es el país que otorga una mayor facilidad para hacer negocios, con un puntaje de 86,8 de 100. Le siguen Singapur (86,2), Hong Kong (85,3), Dinamarca (85,3) y Corea del Sur (84). 

El Top Ten es completado además por Estados Unidos (84), Georgia (83,7), Reino Unido (83,5), Noruega (82,6) y Suecia (82).

"Las reglamentaciones existen para brindar protección a los trabajadores, la seguridad pública, las empresas y las inversiones. No obstante, cuando son ineficientes o inadecuadas pueden obstaculizar la actividad empresarial y el crecimiento de las empresas", explica el estudio.

"Las normas onerosas pueden llevar a las empresas a alejarse de la supervisión de los organismos reguladores y recaudadores de impuestos, para comenzar a operar en las sombras del sector informal o fuera del país en busca de un entorno más propicio para los negocios. Los inversionistas extranjeros suelen evitar las economías en las que las normas impiden a la actividad económica prosperar", agrega. Y aclara que los trámites burocráticos engorrosos, además de representar obstáculos para las empresas o los inversores, también limitan la capacidad de la economía para crecer de manera sostenible.

"La libertad económica para hacer negocios está vinculada con el desarrollo económico y un sector privado pujante, los que, a su vez, apoyan la reducción de la pobreza y la promoción de la prosperidad compartida", destaca.


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