Sin definiciones

Crisis en Garbarino: empleados cortaron el centro y la empresa es puro hermetismo

Los colaboradores marcharon hoy al Obelisco. Reclaman sueldos atrasados y denuncian vaciamiento. Esta semana, hay una audiencia en el Ministerio de Trabajo y la empresa se comprometió a presentar un plan. Su dueño, Carlos Rosales, negocia contrarreloj para evitar el concurso preventivo

A medida que pasan los días y se dilata la posible entrada de inversores, la crisis de Garbarino se profundiza y escala el conflicto gremial, a la espera de definiciones de parte de la empresa, que, según los empleados, "no da señales sobre su futuro", como tampoco el gremio.

Este lunes, empleados del grupo marcharon a la puerta de la Dirección Nacional de Relaciones del Trabajo, ubicada en Callao al 100, para visibilizar sus reclamos, que incluyen denuncias por falta de pago de salarios y aportes previsionales. 

En la sede de de ese organismo, que depende del Ministerio de Trabajo que encabeza Claudio Moroni, le pidieron al Gobierno nacional que intervenga y que "alguna autoridad dé una respuesta" sobre la continuidad de las 3800 fuentes laborales en juego.

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Desde ahí, se movilizaron hasta el Obelisco, con pancartas y banderas, y cortaron la intersección de la 9 de Julio y Corrientes. El Sindicato de Comercio informó que continuará con su plan de lucha, hasta tanto no haya una solución. No obstante, los empleados de la empresa están disconformes con la actuación del sindicato que conduce Armando Cavalieri, quien hace un año bendijo el ingreso de Rosales como accionista.

Los empleados de Garbarino aseguraron que la cadena continúa ofreciendo retiros voluntarios y que les debe tres meses de sueldos, correspondientes a abril, mayo y junio, sumado al aguinaldo. Según el gremio, de los 4300 trabajadores que había hace un año, hoy quedan 3800.

En el entorno de la empresa, reina el hermetismo. Consultada al respecto, desde la compañía, declinaron hacer comentarios. 

Este miércoles, se llevará adelante una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo. No se llegó a ningún acuerdo en la reunión que se realizó el miércoles pasado y Garbarino se comprometió a presentar los pasos a seguir en el próximo encuentro.

Varios locales en distintos puntos del país continúan cerrados y sigue el acampe en las sucursales, en defensa de las fuentes de empleo. En Mar del Plata, se dispuso mantener la toma de locales "hasta que haya una respuesta positiva" en relación al pago de los sueldos retrasados. En Lanús, los trabajadores permanecen desde hace dos semanas en resguardo de su fuente laboral. 

Del mismo modo, en Tierra del Fuego, las plantas ensambladoras Digital Fueguina y Tecnosur están paralizadas desde hace dos meses, a la espera de su reactivación. La intención es ponerlas en marcha a la brevedad, para que Newsan vuelva a producir allí a fasón equipos de aire acondicionados. Son más de 250 operarios que trabajan allí, nucleados en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

En diálogo con El Cronista la semana pasada, fuentes de la cadena aclararon que "la mayoría de los puntos de venta están abiertos". Asimismo, descartaron los rumores del cierre de la totalidad de los locales, con una posible migración de la operación al formato digital.

En tiempo de descuento, Carlos Rosales, propietario del grupo, negocia el ingreso de potenciales socios que inyecten capital que aliviane su crítica situación financiera. El empresario intenta salvar a la empresa, con 70 años de historia, de una posible convocatoria de acreedores, mediante la incorporación de inversores, a cambio de un porcentaje accionario.

Tras rechazar la oferta de compra que propuso Facundo Prado, dueño de la firma de telecomunicaciones Supercanal Arlink, en el entorno de Rosales aseguran que mantiene conversaciones con dos interesados, con los que se firmó un acuerdo de confidencialidad. Uno de ellos es una compañía de e-commerce estadounidense.

En la vía judicial, Garbarino acumula más causas. Al pedido de quiebra que presentó la financiera Credibal en junio, se suman a la lista demandas de Aerolíneas Argentinas y Boca Juniors, con reclamos por saldos deudores correspondientes a millas y publicidad impaga, que radicaron en la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial. 

También le inició una acción Sygnus Suite Argentina, una firma dedicada al diseño, la instalación y el mantenimiento de sistemas informáticos. Según la denunciante, Garbarino asumió la obligación de pagar el precio del soporte mensual del servicio, pero Sygnus no pudo cobrar el cheque electrónico por falta de fondos disponibles en la cuenta.  

Con el paso del tiempo, las deudas crecen. Garbarino acumula 3303 cheques rechazados por más de $ 4753 millones, según la Central de Deudores del Banco Central (BCRA).

A la fecha, tampoco hubo novedades sobre el reclamo que la empresa le hace al Gobierno de la Ciudad por $ 438 millones, cifra que la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP) le retuvo por deudas impositivas originadas en la retención indebida de fondos de terceros.


 

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