Furor ochentoso

Crecimiento sin control, mala calidad y un rival que lo destrozó: nacimiento y muerte de Pumper Nic, ícono nacional

Supo iniciar el negocio fast food en el país, pero su propia estrategia de expansión la llevó a desaparecer en 1999.

En los 70 las cadenas de comida rápida aun no eran moneda corriente por estas latitudes. Las grandes marcas se hacían un nombre en los Estados Unidos y Europa, pero aún no habían puesto un pie en la Argentina. Un emprendimiento de origen nacional fue el encargado de sentar las bases del negocio en el país y, con el paso de los años, se convirtió casi en un producto de culto. Pumper Nic aún hoy es recordada por varios que supieron degustar sus hamburguesas y todavía lamentan su partida, pero, ¿Qué le sucedió realmente?

Las razones de su crisis están en la génesis de su crecimiento estilo ‘vive rápido, muere jóven'. La cadena de fast food argentina nació en 1974 de la mano del empresario Alfredo Lowenstein, quien vio una oportunidad en el mercado local sumado a su vínculo con el negocio de las hamburguesas. Su hermano, Ernesto, había sido uno de los creadores de la marca Paty en los 60.

Si bien no hay mucho detalle sobre las razones de su nombre, sí se sabe que encuentra su origen en un conocido pan de cereales alemán, el pumpernickel. Su estilo lo copió de las cadenas de comida rápida internacionales donde la clave estaba en el despacho veloz. A diferencia de otras marcas, Pumper Nic apuntó a un target más juvenil. En su menú se destacaban las papas fritas Freny's y las hamburguesas Mobur, Doble Nic o Super Nic con "La nueva forma de comer" como slogan.

El hipopótamo Nic era la recordada mascota de la cadena.

Por supuesto, también estaba el inolvidable hipopótamo verde Nic, que se convirtió en un ícono de la época. Además de ser la mascota oficial de la cadena, estaba presente como tacho de basura en los locales.

Al año siguiente de su lanzamiento, la compañía comenzó a expandirse a través del modelo de franquicias. Su crecimiento fue acelerado y en los 80 era una de las marcas más reconocidas. Llegó a tener más de 70 locales y facturar unos US$ 60 millones. Sin embargo, esto también comenzó a hacer tambalear el negocio. La indiscriminada entrega de franquicias llevó a una gran disparidad en la calidad entre locales, ya que a la casa matriz se le volvió imposible controlarlos a todos.

La llegada de los grandes

A esto se le sumó la llegada de la competencia y en grande. McDonalds arribó al país en 1986 y tres años más tarde hizo lo mismo Burger King. Con esta última Pumper Nic tuvo un conflicto particular porque le había copiado el isologo: dos panes envolviendo el nombre de la marca. Tras un fallo de la Justicia, la cadena fundada por Lowenstein tuvo que cambiarlo y modificar su nombre a Pumper.

Para ese entonces Alfredo Lowenstein ya no estaba en el día a día de su compañía, si no que se concentraba más en sus negocios de real estate en los Estados Unidos. Por eso en 1990 le pasó las riendas a su hijo Diego. A medida que el sistema de franquicias se resquebrajaba se iban cerrando locales.

Últimos años y crisis

En 1995 ya tenía la mitad de puntos de venta que en su momento de esplendor y a la vez se dio la salida de los Lowenstein. Diego le vendió el negocio a dos empresarios inmobiliarios, quienes ya tenían relación con la marca porque le alquilaban varios locales a la cadena. Al año siguiente Lowenstein se sumó a la competencia: Wendy's.

Pumper fue desapareciendo lentamente hasta que en 1999 quedaba solo un local abierto ubicado en Costanera y Salguero. "No sabemos para quién trabajamos. Si vendemos, sabemos que vamos a cobrar los sueldos", aseguraba uno de los empleados en marzo de ese año a La Nación. Finalmente durante su 25° aniversario la cadena bajó la persiana para siempre.

Actualmente, en el registro del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) la marca figura a nombre de Federico García Buhlman y Diego González Alazard. Este último fue secretario privado de Aníbal Fernández durante sus tiempos como ministro del Interior y en la cartera de Justicia. Asimismo, según consigna Página 12, en aquel entonces González Alazard era uno de los socios de Studio BA, un restaurant palermitano.

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