Compromisos individuales y colectivos hacia una cultura laboral más inclusiva

Desde el sector corporativo se vienen dando ciertas transformaciones culturales en línea con los cambios que están transcurriendo, tanto en nuestro país como a nivel global, que tienen como horizonte una sociedad más inclusiva en términos de género.

Para muchas empresas se trata de una oportunidad tanto para formar parte activa de estas conversaciones, como para acompañar dichas demandas con acciones concretas hacia una cultura de trabajo más justa y equitativa. En este sentido, resulta imprescindible darnos el espacio para reflexionar sobre las desigualdades arraigadas a las estructuras sociales, económicas y políticas. En el mundo laboral, éstas suelen presentar barreras intangibles tanto para la inserción laboral de las mujeres como para su crecimiento dentro de las organizaciones.

Tenemos numerosos desafíos por delante: según datos de la OIT, en Argentina las mujeres ganan 25% menos que los hombres; tanto la tasa de desocupación femenina como la de informalidad son un 5% mayor que las masculinas; las mujeres que son madres recientes tienen mayores obstáculos para conseguir trabajo y el porcentaje de mujeres en la alta dirección es solo del 21%. Además, de acuerdo al INDEC, el 76% de los trabajos domésticos no remunerados en Argentina son realizados por mujeres; hecho que sin dudas impacta en la desigualdad laboral.

Quienes desde hace años venimos trabajando sobre estas cuestiones comprendemos que el género no define por sí solo atributos o capacidades, sino que se trata de construcciones culturales que deben ser desafiadas para lograr mayor igualdad en el ámbito laboral.

Sin embargo, en la práctica no siempre resulta tan simple que estas convicciones se pongan de manifiesto en el día a día de nuestro trabajo, ya que nos encontramos con distintos obstáculos -algunos de ellos explícitos y otros más sutiles y complejos de desarmar-.

Abordar cuestiones vinculadas con la inclusión no sólo implica centramos en políticas, prácticas y procesos organizacionales, sino también en la subjetividad de cada miembro de nuestro equipo de trabajo: en sus vivencias, puntos de vistas, sentires.

Por eso, el paradigma de la diversidad y la inclusión en una compañía conlleva una doble responsabilidad: por un lado, la de incluir esta mirada de manera transversal y estratégica, manifestando el compromiso de los altos niveles de dirección mediante políticas activas y liderazgos inclusivos. Por el otro, la de generar instancias de concientización en todos los niveles de la empresa: no solo mediante capacitaciones formales, sino también a través de espacios de confianza que permitan abrir preguntas, problematizar, poner en cuestión ideas que muchas veces damos por supuestas.

El desafío es interpelar a cada miembro del equipo para comenzar a desarmar prejuicios y visibilizar sesgos inconscientes. Después de todo, generar entornos de trabajo más igualitarios sólo es posible con el involucramiento de cada persona que forma parte de la compañía.

Desde Camuzzi venimos transitando este camino con un paso firme y a la vez respetuoso de los tiempos que conlleva cada nuevo proceso e iniciativa. Así, encaramos en paralelo distintas líneas de acción: por un lado, incorporamos beneficios como la extensión de licencias de paternidad y licencias por adopción o para madres no gestantes, la reducción de la jornada laboral luego de la licencia por maternidad, entre otras medidas que apuntan a lograr un mayor equilibrio entre trabajo y vida personal. Asimismo, implementamos distintas prácticas de desarrollo profesional que estimulan la objetividad a la hora de reconocer el desempeño, esfuerzo y merito desestimando sesgos y prejuicios: desde alentar a las mujeres de Camuzzi a asumir roles de liderazgo, hasta procesos como evaluación de desempeño, calibración y el programa de job posting que busca brindar la misma oportunidad para cualquiera que quiera postularse. Y, por el otro lado, desarrollamos instancias de sensibilización -tanto mediante talleres como comunicaciones internas y activaciones- para abordar como equipo diversos temas vinculados a la inclusión. Apuntamos, de esta manera, a lograr un compromiso con la inclusión que ponga el eje tanto en lo individual como en lo colectivo.

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