Cómo se adaptaron Osde, Grupo Insud y Laboratorios Bagó

En un año monopolizado por los aspectos sanitarios, Laboratorios Bagó, Osde y Grupo Insud experimentaron un salto en el ranking de imagen. Qué hicieron y cómo encaran el 2021.

 Hace un año el presidente Alberto Fernández decretaba la cuarentena obligatoria a nivel nacional por la pandemia del Coronavirus: sin certezas sobre la modalidad de contagio del Covid-19, sin vacuna prevista y con la incertidumbre de si el sistema sanitario y todos sus integrantes aguantarían un aumento de casos. Hoy, varias empresas de salud que figuran dentro de las elegidas tuvieron saltos estrepitosos y poco usuales dentro de la trayectoria del ranking que hace cada año APERTURA.

Laboratorios Bagó subió 10 puestos y terminó en la posición 22, OSDE escaló 24 lugares hasta llegar al número 23 y el Grupo Insud, que no figuró dentro de las 100 mejores en 2020, subió 113 y terminó en el puesto 34. El Grupo Insud, propiedad de Hugo Sigman y Silvia Gold, fue uno de los primeros en figurar en los medios por su protagonismo en la producción local de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y el Laboratorio AstraZeneca. "Desde el inicio de la pandemia, comenzamos a buscar la forma de contribuir con los esfuerzos mundiales que se empezaron a gestar para prevenir o tratar el Covid-19", responde por escrito Manuel Sobrado, director Ejecutivo de Grupo Insud.

 "Mabxience, nuestra compañía especializada en la producción de anticuerpos monoclonales, fue elegida por el laboratorio AstraZeneca para producir en la Argentina 180 millones de dosis del principio activo de la vacuna desarrollada junto con la Universidad de Oxford. Fue un año de muchísimo trabajo porque a su habitual producción de medicamentos biológicos,  mAbxience sumó el proceso de transferencia de tecnología y el inicio de la producción de las vacunas", detalla. 

Ante la consulta de APERTURA, desde el Grupo Insud no respondieron sobre la instancia de producción de la vacuna. Pero, al cierre de esta edición, el diario El País de España informó que mAbxience produce a un ritmo de 18 millones de dosis al mes, aunque estas no se pueden utilizar por falta de insumos como bolsas estériles, viales o excipientes biológicos en el laboratorio de México encargado de terminar el producto y parte del acuerdo regional para la producción de la vacuna. 

En paralelo, la compañía Inmunova, también propiedad de Insud, redireccionó sus investigaciones y, en colaboración con la Universidad de San Martín y el laboratorio BIOL, desarrolló un suero hiperinmune que fue aprobado en diciembre por el Anmat (el organismo estatal encargado de aprobar medicamentos) como tratamiento para Covid para pacientes moderados a severos. "Planteamos 2021 como una continuación del 2020. En muchos sentidos, será un año de transición. El mix de la virtualidad y la presencialidad seguramente se extenderá a lo largo del año. Tenemos que estar preparados para nuevos desafíos, para reaccionar rápidamente y ser flexibles. Creo que es la gran enseñanza que nos dejó 2020", concluye Sobrado. 

La empresa ligada a la salud que escaló más arriba fue Laboratorios Bagó, liderado por Edgardo Vázquez desde diciembre de 2018, cuando la familia fundadora tomó la decisión de que el laboratorio tuviera su propio management. "Yo hubiese esperado que este año un laboratorio, y en este caso Bagó, haya tenido crecimiento en reputación, e imagen, porque la salud empezó a ser una de las mayores preocupaciones, cosa que en la sociedad argentina no lo era", destaca Vázquez, quien reconoce que la firma tenía un plan ambicioso para 2020. "No nos vimos ni perjudicados ni favorecidos por la pandemia, nosotros no tuvimos ni alcohol en gel, no vendemos barbijos, no participamos en las posibles soluciones en términos de vacunas", subraya y agrega que, a principios de año, la baja circulación de la población derivó en una menor circulación de enfermedades. 

"A pesar de esto, nosotros fuimos capaces de ejecutar el plan de negocios que teníamos planificado, no solo en términos cuantitativos, sino también en cualitativos. En términos de negocios sobrepasamos el plan planificado antes de la pandemia y en términos de proceso de transformación de la organización, la situación de Covid nos permitió acelerar el proceso de cambio en el cual nos encontrábamos", asegura. 

En menos de 96 horas, las 400 personas del laboratorio que no tenían ni horario flexible ni teletrabajo pasaron a trabajar en sus casas. En paralelo, las 600 personas que operan en las tres plantas siguieron trabajando de manera presencial desde el día uno, por ser actividad esencial, con el protocolo y las medidas correspondientes. Bagó tiene 11 plantas industriales en siete países, y exporta a unos 50 países en total, entre los que se destacan mercados poco tradicionales como Irak, Vietnam y Sri Lanka. "La exportación sufrió en marzo y abril por la poca disponibilidad del transporte aéreo", reconoce Vázquez y agrega: "Tenemos fotos de las cajas en los asientos de los aviones, porque las oportunidades de cargo se vieron acotadas". La firma logró cumplir con sus compromisos, con mayores costos y una mejora en la cadena de abastecimiento, dice el CEO. 

Con respecto al impacto de la macroeconomía, Vázquez reconoce que es el elemento que hace que puedas "seguir o no". En el caso de Bagó, señala, juega a favor el hecho de que la empresa conoce el mercado local "hace casi 80 años" y rescata la política oficial de accesibilidad de los medicamentos. "Nosotros pasamos de un entorno más restrictivo donde los jubilados desde PAMI se habían visto limitados a acceder a medicamentos, y estamos hablando de personas que no acceden a medicamentos necesarios y que tiene consecuencias en la población. Si uno mira la demanda de medicamentos durante la administración anterior había caído y no puede haber una caída de demanda de medicamentos", evalúa y agrega: "Este Gobierno a pesar de la profunda crisis macroeconómica que le tocó lidiar sostuvo las condiciones de accesibilidad y lo hizo de una forma bastante responsable, honró deudas que venían de la administración anterior y está pagando en término. Tenemos nuestras diferencias, puntos de vista distintos, pero estamos trabajando colaborativamente porque en un entorno de pandemia no podemos generar una preocupación adicional". 

Vázquez aclara que mientras que para el Grupo Bagó -Laboratorios Bagó, Nutricia Bagó, Química Montpellier, Synthon-Bagó, Bioprofarma y Sinergium Biotech, de la que poseen el 50 por ciento- la ecuación es un 50 por ciento mercado local, 50 por ciento mercado externo, Laboratorios Bagó depende en un 80 por ciento de sus ventas internas. "Mi agenda 2021 es Covid-21 en vez de Covid-19. Esperamos el primer semestre seguir operando en un entorno bastante inestable. Ya aprendimos que no es un entorno de emergencia, sino una nueva normalidad", afirma y señala como punto importante cómo va a resolver la Argentina la negociación de la deuda y qué implica eso en términos de ahorro, para entender "qué cosas se van a hacer y dejar de hacer". 

Además, seguirá el acompañamiento al INTA en un proyecto de investigación que busca obtener datos y conclusiones que ayuden a comprender la respuesta inmune en animales de laboratorio que puedan extrapolarse luego al ser humano, en vistas a una posible nanovacuna contra el Coronavirus y sus variantes. "Decidimos seguir adelante porque apoyamos la investigación argentina, entendemos que en esta competencia tenemos muchas limitaciones, no contamos con los recursos financieros que hoy cuentan las multinacionales globalizadas, pero la línea de investigación que lleva adelante el INTA y que estamos apoyando representa una nueva plataforma en términos de vacunación, y quizás, más adelante, dentro de dos o tres años, tengamos la posibilidad de tener una vacuna desarrollada íntegramente en la Argentina", sostiene y cierra: "No quiero generar falsas expectativas, es una línea de investigación sólida". 

Una explosión

Así es como Luis Fontana, director General de OSDE, define a 2020. "Fue casi un big-bang, un punto a partir del cual bascula todo el sistema de relación social. Es un punto de inflexión", reflexiona. Pero la explosión que sorprendió a la sociedad no se tradujo al servicio y, para Fontana, la clave estuvo en la cuarentena: "El aislamiento nos dio tiempo a poder armarnos, a dar una buena respuesta. En otros aspectos y sectores el cierre prematuro generó un perjuicio económico serio, pero por lo que es OSDE y la capacidad de respuesta del sistema sanitario argentino, el decretar el aislamiento nos dio tiempo de preparación y por eso estuvimos en condiciones de dar respuesta", diagnóstica. 

En ese interín, se robusteció el call center de urgencias, se contrataron médicos y se implementó la nueva figura de "médico de seguimiento virtual". Además, se aceitó el contacto con los laboratorios y centros de diagnóstico por PCR, se contrataron hoteles en todo el país para poder aislar a las personas con gravedad moderada. Todas estas medidas dan a entender un aumento en costos pero Fontana asegura que, a pesar de la pandemia, fue uno de los primeros años en los que la operación no generó pérdida. "Hasta antes de la pandemia, el financiamiento del sistema de salud privado pasaba por una crisis porque los costos para cubrir a las prestaciones superaban la recaudación y la balanza se transformó en negativa", afirma y aclara: "Con la pandemia la gente se asustó y se quedó en sus casas, se internó solo Covid y hubo muchas patologías que bajaron, o bien, suspendieron sus controles". Esto derivó en una baja en los gastos del sistema ambulatorio e internación programada. "Dejamos de asistir todo lo programado, dejamos de gastar esa plata", define Fontana y explica que esto también ayudó a complementar los gastos generados por la pandemia. 

Desde la empresa informan que el número de afiliados (2,18 millones) se mantuvo estable, como también el monto facturado. "La recaudación no cayó, la gente le dio prioridad a la cobertura de salud, y pasamos a facturar de fines de 2019 a enero de 2021 un 10 por ciento más que corresponde al aumento de la cuota", sostiene Fontana quien reconoce que la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) y la imposibilidad de despedir personal permitió que las carteras de las obras sociales no cayeran. "Si vemos 2020 como una foto, en lo financiero nos hizo gastar menos, pero si lo vemos como parte de una película, fue solo una interrupción. Se ve venir que el sector va a entrar en crisis de vuelta, lo que no gastamos en 2020 lo gastamos ahora por demanda contenida y lo que la gente no hizo el año pasado, lo va a hacer este", prevé el directivo. 

Para Fontana, la pandemia demostró que, para acompañar a los afiliados, no se necesita de la territorialidad: "Vamos a pasar de la pluricanalidad de canales -WhatsApp, mail, teléfono, sucursal- a una omnicanalidad que nos permita ser una empresa más flexible, tecnológica y ágil", describe. Con 6500 empleados en todo el país, OSDE reasignó tareas y unidades de negocio para mantener activa la operación. Un ejemplo es el de Interturis: "Teníamos una empresa de turismo, un sector que está en uno de sus peores momentos históricos. Lo que hicimos fue recapacitar a las 200 personas que trabajaban en la empresa para hacer otros trabajos dentro de OSDE, y transformamos al sector en una gerencia que atiende los viajes necesarios entre filiales", describe. Para Fontana, la pandemia ayudó a revalorizar el servicio de salud: "Nosotros siempre tuvimos el problema serio de la percepción e imaginario de la gente, el ‘lucran con la salud', pero si ven cómo nos cierran los números, de lucrar no tenemos nada", concluye.   

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