Palabra de CEO

CEO de Criba advierte: "Es un error frenar las inversiones en grandes obras mientras se incentiva a blanquear"

Santiago Tarasido tiene sus obras en la Ciudad de Buenos Aires afectadas por el freno a la construcción. Señala el mal 'timing' en la decisión que se toma a la par de que se reglamenta el blanqueo de capitales. Compartió las oportunidades que ve para invertir en Real Estate, con el m2 para construir que continúa siendo bajo

Con las obras afectadas por las nuevas restricciones para la construcción en la Ciudad de Buenos Aires, el CEO de Criba, Santiago Tarasido, advirtió sobre el impacto que tendrá la medida en un sector que viene golpeado por la pandemia desde el año pasado. Señaló la falta de 'timing' teniendo en cuenta que el freno en las grandes obras se da a la par del blanqueo de capitales destinado al sector. Y aseguró que aun hay una oportunidad por el bajo costo del metro cuadrado de la construcción y en proyectos de pozo.

¿Cómo afectan al sector y a Criba en particular las nuevas restricciones para las obras grandes?

Afectan muchísimo. Todas nuestras obras son muy importantes y quedan afectadas. La verdad que hay un desconcierto tremendo, no se entiende la medida y estamos en total desacuerdo. Parece una decisión muy arbitraria porque teníamos una mesa de trabajo con la Ciudad, con las entidades, con Uocra donde se trabajo  muy bien todo lo relacionado con los protocolos, la secuencia de liberación de las obras que se habían cerrado el año pasado cuando comenzó la pandemia. Incluso llama la atención que sean justo las grandes obras las afectadas, que son las que más invirtieron en controles, en médicos y enfermeros disponibles en el lugar,  cambios en los comedores, en los obradores, se puso transporte particular para los empleados para evitar el transporte público. Las obras grandes tienen densidad de gente bajísima y son las que tienen trabajo formal. Una decisión así va en contra del trabajo formal y en CABA ya se perdieron 20.000 puestos de trabajo. No se entiende el sustento sanitario pero todo el sector está intentando buscar soluciones de diálogo para destrabar el problema y dar marcha atrás con la medida antes de llegar a judicializar.

¿Cómo se entiende en momentos en que se impulsa un blanqueo para invertir justamente obras en marcha?

Va a contramano del blanqueo. Es un mal timing cortar las inversiones grandes mientras el Gobierno plantea que el sector de la construcción es motor de la economía.

¿Habrá muchos interesados en entrar a este blanqueo?

Está bueno que el Gobierno, que está en un momento de escasos recursos, se dedique a generar un incentivo para nuestro sector. También es positivo que se enfoque a proyectos nuevos porque el blanqueo se aplica a los desarrollos que tengan menos de 50% de avance, así que el objetivo es generar inversión y empleo, que no sea una especulación financiera en si mismo. Lo malo es el contexto que no ayuda. Más allá de las nuevas restricciones a la construcción, el timing del blanqueo no parece el ideal,. Hay algunos mensajes que van en contra, como la experiencia de personas que entraron en blanqueos anteriores, que pueden desincentivar a que sea exitoso en volumen. Habrá que ver qué pesa más.  

Nosotros trabajamos en acercar diferentes propuestas porque entendimos que la actividad tiene que ser un motor de reactivación. En ese sentido, había que buscar mecanismos de incentivo para que realmente pase a ser algo concreto. Se trabajaron en varias ideas. Vimos un buen espejo en las leyes de incentivo en Uruguay de vivienda promovida, que apunta a la clase media con incentivos fiscales, y de promoción de grandes inversiones para proyectos más importantes. Trabajamos con todas las asociaciones y con el gremio. De todo eso, lo que mas repercusión generó fue lo que está en marcha que es el blanqueo. También una segunda idea bastante lanzada que es un fondo compensador para crédito hipotecario.

¿Criba tiene obras para aplicar?

Si. Estamos haciendo algunas alianzas importantes con desarrolladores de muy alto nivel como Argencons y Consultatio, con Raghsa en Punta del Este. Y en algún proyecto de menos escala de desarrollo propio donde generamos un proyecto lindo y exitoso, con una ronda de preventa con un plan de referidos al que le fue muy bien. Es una torre en Boedo, muy distinta a otras en un barrio que es muy requerido. Ya se vendieron más de 40 unidades y se puede aplicar la ley de incentivo.

Estamos también con la segunda etapa del complejo de storage en Nordelta. La pandemia lo impulsó. Hay todo un cambio claro en cuanto a gente que deja las grandes ciudades de todo el mundo y va más al aire libre y más verde. Eso potenció la construcción de casas y obras chicas, en Nordelta o el norte. Para el storage se generó un pico de demanda importantísimo.

¿Qué proyecciones tiene para este año?

Depende de como evolucionen las restricciones. Estamos convencidos de que este sector no es foco de contagio ni propagación de virus y lo sostienen los números. Hay datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo y el propio gremio que muestran que los más de 300.000 afiliados que hay, Uocra tuvo apenas 7000 contagios, cerca de 2%. Y se detectaron antes de entrar a las obras. Las obras son lugares seguros para trabajar, al aire libre, con distanciamiento, se respetan los protocolos y se hace cumplir. No tiene sentido actuar sobre esta actividad productiva en particular que además es fuente de reactivación, genera mucho dinamismo en otros sectores, puestos de trabajo.

¿Se respetan los protocolos?

Absolutamente. En las obras privadas, la gente se organiza y de alguna forma asiste sin uso del transporte público. A veces autogestionado y en otros más organizado por la empresa. Depende de la situación, el tamaño de la obra, la cantidad de gente, la zona. También se modificó el horario de trabajo, se corrió un poco para que no se junte con la circulación de gente por los colegios y las oficinas. Eso cuesta porque hay un horario que ya es costumbre, que además no es tan pico porque es muy muy temprano, antes del colegio y las oficinas. Pero aún así se cumple.

¿Hasta las nuevas restricciones estaban con actividad normal?

El promedio del año pasado en cuanto a la actividad se vio afectado un 25% y hoy todavía estamos abajo de lo previsto un 10 o 15%.

¿Cómo cerró en general 2020?

Fue un año difícil, de mucho esfuerzo, muy cambiante, de toma de decisiones con poca información, mucho estrés. Fue bravo. En abril la actividad de cerró a cero y veníamos con un equipo de gente trabajando a toda velocidad, con proyectos muy complejos y diversos en lugares. Fue un impacto muy drástico. Pero el balance es que fue un año en el que logramos acomodarnos, dentro de todo, bastante bien. Pudimos tomar incluso nuevos proyectos y contratos; y el impacto fue al final menor de lo que esperamos.

¿Algunos proyectos quedaron en el camino?

Era el temor porque algunos clientes tenían sus propias actividades muy afectadas, y aun las tienen. Pero de entre los 12 y 14 proyectos que tenemos en la Argentina hubo solo uno que se complicó, y los 5 o 6 en Uruguay no tuvieron problemas en la continuidad de las obras porque el país no las frenó más de 15 días. El que se complicó mas en nuestro país fue la continuidad de las obras en Ezeiza que estábamos haciendo en el estacionamiento en el aeropuerto. El cliente decidió frenar y ese proyecto quedó en revisión. También se ralentizó la obra grande que estamos haciendo en aeroparque, que incluye el corrimiento de las vialidades, se está ganando a lo largo de 1,5 km de costa todo un terreno al rio y se está construyendo un estacionamiento subterráneo para 800 autos, un parque público, la proyección del Metrobus, la extensión del Maldonado; una obra muy importante. Se demoró desde abril hasta fin de año, solo se hicieron trabajos de mantenimiento y ahora se retomó el ritmo de la obra. El caso de los aeropuertos es el mas ilustrativo para explicar esto de que muy buenos clientes ven sus actividades realmente afectadas y tienen que tomar decisiones.

¿La apuesta para este año es en las obras publicas o privadas?

Como todo año electoral se trata siempre de incentivar que haya un movimiento de obras públicas. Pero en nuestro sector que está más dedicado a las obras de arquitectura está más restringido. Quizás, en otros segmento como obras viales haya mas desarrollo. Nuestra apuesta va más por alentar la obra privada.

¿Tuvieron que ajustar dentro de la compañía?

No. Mantuvimos el nivel de actividad, un poco más ralentizado en alguna obra pero también repusimos contratos. Tomamos una obra muy grande en Salta, en Buenos Aires y en Montevideo. Estamos con la misma plantilla de trabajadores, ya sea operarios como de planta permanente, incluso aumentamos un poco. Pero no somos la generalidad del sector.

¿Cómo es su exposición en cuanto al nivel de deuda?

Somos una compañía con capital cerrado, sin ON siquiera. Nos financiamos mucho con capital propio, estamos en buena condición financiera. Cuidamos también el financiamiento de las obras de terceros porque sentimos la responsabilidad de cuidar los fondos de anticipo de obras de los clientes. Lo manejamos con seriedad, aportando materiales en las obras.

¿Sigue siendo conveniente el precio del metro cuadrado de construcción?

Sigue existiendo una ventaja comparativa importante en cuanto al costo de la construcción y la oportunidad de hacerlo hoy. Cuando se traslada a valores de construcción por m2 de hace 3 o 4 años atrás, hay una ventaja importantísima, del orden del 50% o 60% medido en dólares. Si bien los precios de venta se afectaron, no lo hicieron en la misma proporción. Hay productos y lugares que defienden mejor sus valores pero sí es muy buena oportunidad en términos de venta y costos.

¿Dónde encuentra oportunidades?

Entrar proyectos con menos de 50% de avance en obras en pozo, aprovechar un costo accesible en términos de dólar y proyectos que estén respaldados por jugadores grandes y serios, que aseguren que van a cumplir las condiciones y el producto prometido. También estamos arrancando otro producto muy lindo en la Avenida Huergo.

Tags relacionados

Compartí tus comentarios