Después de tres años

Carsa, una de las dueñas de Musimundo, reestructuró sus $ 5500 millones de deuda

La firma chaqueña logró la adhesión del 90% de sus bonistas y espera formalizar el acuerdo en la próxima asamblea de accionistas. Ya acordó con proveedores, AFIP y bancos. En los últimos años, encaró un ajuste que implicó el cierre de casi 50 sucursales

Carsa, una de las dos licenciatarias de la cadena de venta de electrodomésticos y electrónica Musimundo, está próxima a finalizar la reestructuración integral de su deuda por $ 5500 millones.

La empresa chaqueña acordó los nuevos términos y las condiciones con los acreedores mayoritarios de sus obligaciones negociables (ONs) series VIII y IX clase B, por alrededor de $ 500 millones. Ofreció garantías y pagos especiales. En la próxima asamblea de accionistas, convocada para el 19 de abril, tiene previsto extender el acuerdo formal a la totalidad de los 25 obligacionistas

"La adhesión de los titulares de las ONs ya es superior al 90%. El cierre del acuerdo es inminente, cuenta con la mayoría exigible para culminar la refinanciación", le adelantó a El Cronista Miguel Ángel Arrigoni, presidente de First Capital Group, que ofició de asesor financiero.

De esta manera, la compañía pondrá fin a los casi tres años de gestión que le tomó la reestructuración integral de su pasivo.

Preocupación sobre el futuro del país, el tema central del "retiro espiritual" de empresarios 

El proceso comenzó con un acuerdo con 600 proveedores comerciales, con pagos que representaron casi $ 1500 millones, en un período que se extendió durante casi dos años. Continuó con la cancelación de una deuda impositiva con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) por $ 1450 millones, en 2020. 

En enero de este año, reestructuró $ 2000 millones con 22 bancos"Se alcanzó un acuerdo con las entidades bancarias acreedoras, que permitirá superar la situación de mora", indicó en ese entonces la firma en una nota que envió a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y al Mercado Abierto Electrónico (MAE). Ahora, espera finalizar la última etapa en la próxima asamblea.

"Podemos presentar el caso Carsa-Musimundo como una 'serie de Netflix' que se inició a mediados de 2018 y que, luego de varias "temporadas", llega a su feliz desenlace", analizó Arrigoni, y agregó: "O también podemos plantearlo como un leading case dentro del sector, donde una empresa familiar del interior del país, con más de 40 años de trayectoria, enfrentó el desafío más importante y prolongado de su historia, y prevé concluir su restructuración, de pie, saludable y competitiva".

Tres años de crisis

La crisis económica y la devaluación de 2018 -con un mercado recesivo, altas tasas de interés y falta de acceso a créditos comerciales-, sumado a la mayor presión impositiva y a la necesidad de cobro por parte de los acreedores, fueron un cóctel explosivo que desembocó en la presentación del concurso de acreedores en junio. "La decisión sorprendió al mercado. Parecía que la compañía se encaminaba a una muerte inexorable", reconoce Arrigoni. 

A los pocos meses, la empresa logró salir del concurso, por un pasivo calculado en $ 3000 millones en ese entonces. En 2019, empezó a negociar la reestructuración de su deudaPero el contexto agravó su situación y la de otras del sector, que encararon procesos de refinanciación también. La falta de abastecimiento por parte de proveedores clave hizo que Carsa perdiera peso en el mercado, junto con la caída de las ventas y los bajos ingresos. 

Carsa cerró casi 50 locales de Musimundo

La crisis la obligó a cerrar casi 50 locales de Musimundo, entre ellos, algunos emblemáticos, como el que se encontraba en la esquina de Corrientes y Callao, con desvinculaciones de cientos de empleados en diversas plazas. 

"Se tomó la decisión de discontinuar puntos de comercialización, cuyas ventas no aportaban los niveles de rentabilidad esperados, en un escenario de alto costo del endeudamiento", sostuvo en ese momento la empresa.

En línea con el objetivo de reducir su operación, en octubre de 2019, Electrónica Megatone Sociedad Anónima (EMSA) absorbió 37 de las sucursales que Carsa controlaba. De los 82 puntos de venta que tenía bajo su control, se quedó con los 45 actuales.

El traspaso, que incluyó la conservación de más de 330 fuentes laborales a cargo de EMSA, significó un alivio para Carsa, que achicó su estructura en un 43%, con el fin de bajar los costos y enfrentar las deudas. Significó un ahorro de $ 120 millones en indemnizaciones y $ 60 millones en traslado de mercadería.

En el momento en el que estaba próxima a ordenarse, la llegada del coronavirus introdujo un nuevo "capítulo" de desafíos, con cierres temporales de locales, paralización de las plantas, dificultades con el stock y un nivel de consumo en sus mínimos históricos.

"El plan de reestructuración se hizo en base a un pronóstico de ventas conservador atento a la situación, que combina alta inflación con recesión. Aún siendo un esquema que se podía cumplir, se vio resentido por las circunstancias que afectan desde marzo de 2020. La sociedad espera contar con recursos suficientes para realizar el pago de los servicios adeudados a partir de la revisión de los acuerdos vigentes", explicó la empresa en su último balance.

Carsa se repuso con un nuevo plan de negocios

A pesar de todo, Carsa se repuso e implementó un nuevo plan de negocios, concentrado en el noroeste del país, en Chaco, Misiones, Formosa y Corrientes, donde su competencia tiene una menor presencia. 

"Le permitió regularizar la situación comercial con los proveedores para mejorar su abastecimiento, y cumplir con los compromisos planificados", detalló Arrigoni, y anticipó que "el reordenamiento de los pasivos y el nuevo perfil de vencimientos mejorarán la flexibilidad financiera y la capacidad futura de pago".

De acuerdo con su último estado contable, cerrado al 30 de noviembre de 2020, el pasivo financiero corriente de Carsa asciende a $ 2588 millones, mientras que el no corriente alcanza los $ 1161 millones. En tanto, su patrimonio neto es de $ 361 millones. Entre septiembre y noviembre, tuvo ingresos por ventas por $ 1310 millones, lo que significa casi un 20% menos comparado al mismo período de 2019, cuando le entraron $ 1633 millones.

"Aunque se encuentra cerca de alcanzar un nuevo hito, este logro no significa que acá termina el trabajo. Quedan años de esfuerzos duros para seguir cumpliendo los compromisos asumidos", aclaró el asesor financiero, pero se mostró optimista.

"El patrimonio neto en 2018 mostraba signos de deterioro por la baja performance del negocio y una tendencia negativa. La proyección para el corto plazo prevé una compañía más capitalizada y posiblemente un patrimonio cinco veces superior al observado luego del desistimiento. Carsa queda bien posicionada ante la recuperación del nivel de actividad presupuestado para este año", concluyó.

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