Palabra de CEO

Alberto Arizu habla de todo, del sector del vino, del "karma" de la inflación y de la necesidad de exportar

El empresario loca asegura que la industria del vino y el país en sí no pueden crecer sin una estrategia pro exportadora. Sus perspectivas para el 2021

Es parte de una de las familias que conforman la élite empresaria de la Argentina y, si bien es la cuarta generación de la bodega familiar, a fines de 2018, Luigi Bosca abrió su capital a un socio internacional, el fondo de inversión especializado con mucha presencia en marcas de lujo, L Catterton. En un contexto muy desafiante para el país, Alberto Arizu hijo habla no solo de la industria del vino y sus ambiciones al respecto, sino de los problemas que para él debe enfrentar el país. "La inflación es lapidaria", disparó el empresario, que ya proyecta para su negocio mundial un 2021 con menor rentabilidad debido al retraso cambiario.

Qué oportunidades ve la ejecutiva que protagonizó uno de los pases del año

-Se dice que el vino fue uno de los ganadores de 2020, ¿es así?

-Dentro de las bebidas alcohólicas, el vino no digo que fue uno de los beneficiados pero si el que menos mal la pasó, porque la gente de alguna manera se refugió en el hábito de tomarse una copa de vino, volvió el gusto por la cocina casera y el momento de cocinar, y una buena comida se acompaña con vino. Y esto que pasó en la Argentina también pasó en otros lugares del mundo, como en los Estados Unidos o Inglaterra.

Ahora, esto no significa que el sector no haya tenido que trabajar para sacar un año adelante. Las restricciones fueron justo en la mitad de la vendimia y nos obligaron a ser súper creativos y la preocupación era entrar la uva a la bodega cuanto antes para empezar con los procesos que llevan un trabajo de 7x24 durante 30 o 45 días. En nuestro caso, una vez que ya habíamos entrado la uva, 35 personas se aislaron de manera voluntaria, armamos como una especie de hotel en el sector de fermentación dentro de un cordón sanitario.

Y, en cuanto al proceso de venta, las ventas digitales funcionaron muy bien, la gente en la casa tenía más tiempo de navegar en Internet y se dio un fenómeno en la Argentina que la gente consumió mejor: el consumo de los lugares a donde se va bares, restaurantes -el canal on premise- era de mejor nivel que el vino que la gente compraba para llevar -off premise. Las personas al no ir a comer afuera trasladaron el consumo de buenos vinos y, por ende, más caros a la casa. Y así, el promedio de lo que gastó en vinos para consumo doméstico fue mayor. En nuestro caso, que tenemos todos vinos Premium igual lo vimos. Los segmentos más altos funcionaron mejor que, por ejemplo, La Linda.

-¿El consumo del hogar llegó a reemplazar el consumo en el lugar?

-No, no. En nuestro caso el on premise, directa e indirectamente, es la mitad de las ventas. Si se vio compensado con la venta a negocios de vinos y a través del on line. Pero en nuestras proyecciones para el 2021 ya dimos por sentado un canal on premise mucho más acotado, casi un tercio de lo que teníamos. Fue un rubro muy castigado. Fue lo mismo que pasó en todos lados lo que pasa que acá las dificultades que han tenido fue por las ideas y vueltas del Gobierno. En otros lugares del mundo fueron más predecibles con medidas sostenidas argumentos válidos. Acá es muy confuso todo y eso nos los ayuda a ellos a reorganizarse y adaptarse.

A nivel exportaciones fue todo un desafío. En el caso nuestro, fue cambiar en muchos lugares del mundo las compañías importadoras con las que trabajábamos. En algunos casos, eras firmas muy orientadas al on premise que, en nuestros 25 años exportando, fue el foco de nuestra estrategia comercial en el exterior. Operamos en más de 50 países. Eso, obviamente, hubo que cambiarlo y llevó tiempo. Hubo empresas que rápidamente se transformaron, pero en algunos países tuvimos que cambiar de distribuidor como fue el caso de Holanda. Hoy tenemos una estrategia mucho más balanceada. El año pasado fue un año que terminó, a pesar de todas las dificultades, en números parecidos al 2019.

Si bien en la estadísticas dice que la Argentina aumentó sus exportaciones fuertemente, no hay olvidarse que hay que desagregar las ventas a granel que cumplieron otro rol por la mala cosecha que tuvo Europa el año anterior.

La verdad es que la Argentina no está atravesando un gran momento en términos de exportaciones, está prácticamente estancada desde hace casi 10 años. Las restricciones para operar en el mercado de cambios en un país cerrado, poco amigo del mundo no ayudan a una industria que tiene en el mundo el mayor potencial para desarrollarse, crecer y expandirse en los próximos años.

-¿Y cuáles son las perspectivas para este año? Desde la industria se viene trabajando en planes pero que no se han concretado...

-La industria ha hecho muy bien los deberes y la Argentina ha trabajado y ha hecho las cosas que tenía que hacer para ganar espacios en el mundo entero, tenemos una bandera que se llama malbec que se transformó en una de las categorías más dinámicas del mundo. Se logró vender a precios promedio por encima de nuestros principales competidores como Chile o Australia... Argentina es un jugador de clase mundial. Independientemente que el sector tiene dificultades en la cadena.

Ahora, es muy difícil cuando vos tenés un país con una inflación tan alta, con una carga impositiva tan pesada, exageradamente regulado, sin acceso a mercado de capitales para inversiones de largo plazo a tasas relativamente competitivas jugar de igual a igual con los principales jugadores del mundo. Es muy difícil para un proyecto argentino competir y ser sustentable en el tiempo versus un proyecto en Chile, o contra uno en Australia que se financia con tasas de 1%, 2% anual y con préstamos a 10, 20 años. Nuestras tasas están fuera totalmente del mercado y la inflación es lapidaria para la industria. Para colmo este año con retraso cambiario, con lo cual, en particular, afecta sobre todo el comercio internacional porque nos dejan mucho menos competitivos sobre todo en los negocios de mayor volumen.

Este año Luigi Bosca cumple 120 años y exporta el 45% de su producción

-¿Qué te preocupa más la inflación o el retraso cambiario?

-La inflación para mí es el arma más importante de este país y es imposible construir un país, una economía fuerte, pensada en el largo plazo con este nivel de inflación. Una inflación a la que curiosamente y peligrosamente nos adaptamos, cuando es un tema que prácticamente desapareció en el mundo hace 50 años. Eso es muy peligroso porque lo primero que hace es que no tengas moneda y eso hace imposible crecer. El financiamiento pasa exclusivamente por los dólares que vos no controlás. Si a eso le agregás la matriz tributaria que tenemos es un combo letal.

-¿A Luigi Bosca los ayuda tener un socio internacional?

-Nosotros tenemos un socio que la verdad es espectacular por la experiencia que tiene, por localidad de los recursos profesionales a los cuales hoy tenemos acceso y por la vinculación con muchas compañías y marcas alrededor del mundo lo que nos permite tener una apertura a recursos intelectuales muy importante pensando siempre a largo plazo. Ahora, en el corto plazo tenemos las mismas dificultades que cualquiera, sigue siendo una compañía argentina.

-Con retraso cambiario, ¿en 2021 se van a focalizar más en el mercado interno?

-No, tenemos una estrategia claramente de crecer, expandirnos y construir una marca de reconocimiento mundial. La Argentina es un mercado más para nosotros, muy importante, vital, pero un mercado más. Nuestra política de exportaciones está pensada en el largo plazo y le damos mucha importancia porque la construcción de marca en el mundo es de muy largo plazo. El retraso cambiario, que definitivamente nos va a impactar en la rentabilidad, va a ser que este año el negocio de exportaciones sea menos atractivo de lo que podría ser. La verdad que la Argentina es un país que necesita exportar mucho más. Sino no tenemos ninguna salvación. Si la Argentina no tiene claramente una política pro exportadora va a ser muy difícil. Es un mercado de 40 millones de habitantes con la mitad de la gente que no alcanza a llegar a lo básico. Si no empezamos a ver esos sectores que tienen el potencial para atender a 400, 500 millones de habitantes va a ser muy difícil. Y el vino no está ajeno a eso. Por eso, seguimos apostando por el mercado internacional. En países como la Argentina años en los que crece en pesos, como va a ser este, no es tan malo, y años en los que crecer en dólares es extraordinario. Como fue el año pasado fue un buen año en términos de rentabilidad.

Cuando tenés inflación en la Argentina más o menos te acomodás, los precios acompañan a la inflación, pero en el mundo los precios en dólares no cambian nunca. Entonces vos no podés ir a un mercado y aumentar un producto 10% porque tenés aumentos de costos.

-¿Qué planes tienen para la bodega?

-Hace dos años que venimos trabajando con dos fincas que en un año más las tendremos certificadas como orgánicas y tenemos un plan para que en cinco años el 100% de nuestros viñedos tengan la certificación. Esto requiere de muchas inversiones porque tenés que modificar su sistema de riego, incorporar tecnología, tractores especiales y capacitar a la gente. Pero forma pare de nuestro plan estratégico de ser una empresa más sustentable. No somos dueños de los recursos naturales, somos custodios circunstanciales.

Tags relacionados
Noticias del día

Comentarios

  • JEFL

    Julio Eugenio Fernandez Lirio

    17/05/21

    Sr. Alberto Arizu , felicitaciones por su Bodega

    0
    0
    Responder