Crisis cerealera

Buyatti no encuentra comprador y cierra su planta de Rosario

La empresa nacional colgó el cartel de venta del complejo, luego de que se le venciera un contrato de fasón con Vicentin. Podría despedir a más de 80 trabajadores

A más de un año del default de Vicentin, otra cerealera tambalea. Buyatti cerró definitivamente su planta de soja que puso a la venta a comienzos de enero, mientras espera que aparezcan posibles interesados por la compra del complejo.

El establecimiento, situado en la localidad santafesina de Puerto General San Martín, ya venía trabajando por debajo de su nivel habitual en los últimos meses. A fines de 2020, operó al 60% de su capacidad, hasta que paralizó la operación a mediados de noviembre, a la espera de una definición para evaluar la continuidad de su actividad.

En principio, la empresa intentó reducir la plantilla y quedarse con unos pocos trabajadores, con el objeto de prestar tareas de mantenimiento y seguridad hasta que en abril llegue la soja. Sin embargo, a inicios de este año decidió concentrar su producción en el norte del país.  

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Fuentes cercanas a la empresa le explicaron a El Cronista que todavía no recibió ofertas. Buyatti emplea a casi 90 operarios en esa planta portuaria, la mayoría afiliados al Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) del departamento de San Lorenzo. Propuso retiros voluntarios y avanzan las negociaciones para determinar los pasos a seguir.

Sin embargo, el gremio presiona para que el complejo se reactive cuanto antes y que se conserven las fuentes laborales en el caso de que se produzca un cambio de manos. Los trabajadores se encuentran acampando en las puertas de la planta, en reclamo de información sobre qué ocurrirá con sus empleos.

Allegados a la compañía le informaron a El Cronista que el conflicto se limita únicamente a la planta de Puerto General San Martín, operativa desde 1985, con una capacidad de molienda de 3300 toneladas diarias de semilla de soja.

Allí se procesaban, principalmente, porotos para obtener, como productos finales, aceite crudo desgomado de soja y harina o granulado de soja, que se exportan y tienen como destino el consumo alimenticio y animal.

Buyatti es propietaria también, desde 1997, de una desmotadora de algodón en el Chaco, una de las más tecnificadas del país. El predio consta de 40 hectáreas y se encuentra ubicado en la localidad chaqueña de Las Breñas, a 280 kilómetros de Resistencia.

Buyatti espera encontrar un comprador para su planta de soja en Rosario

También es dueña de otra unidad productiva, dedicada a la molienda de girasol y semillas de algodón, situada en el parque industrial de Reconquista, desde 1971, en un lote de 50 hectáreas con una superficie cubierta de 50.000 metros cuadrados.

"Se destinará la producción a estas plantas. Se trata de una decisión estratégica que la empresa tomó para salvaguardar su continuidad, antes de que la situación se torne más perjudicial", relataron fuentes cercanas a la firma.

En el establecimiento afectado, la cerealera realizó alianzas estratégicas que luego no pudo renovar. Desde 2000 hasta 2016, se asoció con Cargill. Luego, por dos años, tuvo un contrato con Molinos Cañuelas, la alimenticia que atraviesa una compleja situación financiera. Más tarde, trabajó en conjunto con Vicentin, que entró en default en diciembre de 2019. "No aparecieron nuevos fasones", aseguraron.

"A ello, se suma que, en los últimos años, se instalaron megacomplejos a la vera del Río Paraná de grandes competidores, con una mayor capacidad de molienda y más tecnológicas. Plantas más chicas, y con costos más altos, como la de Buyatti, dejan de ser rentables", explicaron. 

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De capitales provinciales y con 70 años de trayectoria, fue una de las primeras cerealeras, desde el Puerto General San Martín, en conformar el entramado santafesino exportador de granos, aceites y derivados, uno de los más importantes del mundo.

El apellido que da nombre a la empresa está ligado, indirectamente, a Vicentin: Daniel Buyatti, quien se desempeñó hasta octubre como presidente del saliente directorio de la cerealera concursada y está casado con una de las hijas de los Vicentin, es nieto de los fundadores de la compañía. Su padre, Néstor Buyatti, que falleció de joven, fue uno de los cuatro hijos de la primera generación. 

"La relación de Daniel es por herencia. Pero hoy no tiene ningún vínculo con Buyatti. Se desprendió de las pocas acciones que tenía, que no llegaban ni al 1%, nunca fue empleado ni integró el directorio de la firma", aseguran conocedores de los movimientos de la empresa.

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