El Cronista Comercial

Vino: cae 12,5% el consumo en noviembre y el año cerrará en el mínimo histórico

El mercado interno cerrará 2018 con una baja mayor al 7%. El consumo per cápita cerraría en 19 litros, el más bajo de la historia, frente a los 20,2 litros de 2017 y 25,6 de 2013. Las expectativas no son alentadoras de cara a 2019

El brindis de fin de año de las bodegas tendrá un sabor amargo. Este año cerrará como el más bajo de la historia en consumo interno de vino, superando al mínimo registrado en 2017, hasta ahora el peor, cuando se habían despachado apenas 8,91 millones de hectolitros (hl.) al mercado interno, por debajo de los más de 10 millones de hl. anuales que, tradicionalmente, se solían vender.

En los últimos meses, el consumo se redujo incluso más que a inicios del año, afectado, al igual que otros productos, por la pérdida de poder adquisitivo. En noviembre, el despacho de vino fraccionado al mercado interno cayó un 12,5% interanual, a 680.233 hl., baja que se suma al retroceso de 11,6% en octubre y de 14% en septiembre, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Así, en lo que va del año, acumula una baja de 6,8%, a 7,7 millones de hl. Así, se estima que el año terminará con una baja mayor al 7%.

En el caso de vinos en botella, la caída de noviembre es incluso mayor que al resto de envases: de 15,7%, mientras que los tetra-brik disminuyeron en menor medida, un 7,4%.

Así, también el consumo per cápita estaría en su piso histórico. Hace cinco años, era de 25,6 litros; en 2017, por la caída, cerró en 20,2 litros, según datos del Observatorio Vitivinícola. Y este año terminará incluso por debajo: se estiman apenas 19 litros por persona. El récord en consumo había sido alcanzado en 1970, cuando llegó a los 92 litros por argentino.

El récord mínimo histórico en consumo interno se explica por varios factores. Primero, la fuerte caída del poder adquisitivo ocasionó un retroceso en el consumo en general, que se notó con creces en el vino, un producto ajeno a los de primera necesidad. Esto, a pesar de que este año su precio se ajustó por debajo de la inflación, gracias a la buena vendimia. Según un estudio de Scentia para el Fondo Vitivinícola en canales (no incluye restaurantes ni bares), los precios de vinos en botella se ajustaron 19,7% hasta agosto al público y en tetra-brik, 17,8%, por debajo del 21,6% promedio de las bebidas con alcohol.

Pero, también, incidieron en el retroceso las fuertes subas de precios en 2016 y 2017, producto de dos cosechas escasas, que hicieron disparar el costo de la uva (de 100% a 150% anual) en esos años. Como consecuencia, al público los tetra-brik aumentaron sus precios 98% en 2016 y otro 80% en 2017, en tanto que los finos lo hicieron un 65% y 55%, respectivamente, según datos del sector. Esa ecuación llevó a una fuerte caída del consumo, de 8,3% en 2016 y de 5,4% el año pasado. Y ahora, en un contexto general adverso, cerrará nuevamente en baja, en un sector que había logrado mantener ventas al mercado interno, con leves alzas o bajas, hasta 2015 inclusive.

Según fuentes del sector consultadas, nada hace prever una mejora para 2019. Como este año hubo una cosecha normal, más abundante que las anteriores, en un contexto de caída en ventas, hay alto stock acumulado, con una tasa financiera aún alta, una ecuación que complica a futuro. Y si bien las exportaciones cuentan con un mejor escenario, ya que la devaluación del peso alentó una mejora de competitividad externa en el vino, el 80% de la producción se vende al mercado interno, con lo cual difícilmente logren compensar la baja local con el alza en el exterior.

De hecho, la mejora en el frente externo aún es incipiente. Las exportaciones de vino fraccionado crecieron un 5,8% interanual en noviembre, pero desde enero aún registran una baja, de 2,8%

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