El Cronista Comercial

Vassalli, la otra empresa del campo en convocatoria y con el Banco Nación como principal acreedor

La emblemática fábrica de cosechadoras ya lleva más de dos años con un proceso judicial. Los proveedores del agro recién podrían cobrar sus créditos en julio de 2024.

Vassalli, la otra empresa del campo en convocatoria y con el Banco Nación como principal acreedor

El de Vicentin no es el único caso de una firma del agro que cumple con la doble condición de estar en concurso preventivo y tener al Banco Nación como principal acreedor. Mucho antes que la agroexportadora ingrese en default, la fabricante de cosechadoras Vassalli también recurrió a la Justicia para resolver un complejo panorama financiero.

La convocatoria de la emblemática compañía santafesina se inició hace casi dos años y se encuentra en el período de exclusividad, uno de los últimos capítulos que tiene este tipo de procesos. Se trata de la etapa en el que los créditos ya están verificados y el deudor negocia con los acreedores diversas propuestas de pago.

El pasivo concursal de Vassalli asciende a $ 547 millones y tiene como principal fiador al Estado Nacional, a través del Banco Nación y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), que poseen créditos por $ 330 millones y $ 40 millones, respectivamente.

Aún tratándose de una convocatoria exenta de intromisiones políticas, los primeros pagos para la mayoría de los acreedores (que podría compararse con la situación de los productores en el caso de Vicentin) recién tendrán lugar en julio de 2024, casi seis años después del inicio del expediente judicial (octubre de 2018).

La comparación tiene lugar en tanto y en cuanto los acreedores comerciales de Vicentin -a los que puede agregarse los corredores y acopiadores de la región pampeana-, a más de seis meses del anuncio del "estrés financiero", siguen preguntándose cuándo será el turno de cobrar sus deudas.

Segmentación

La propuesta de pago de Vassalli consta en un documento de 24 páginas elaborado por los abogados de Mariana Vassalli, la heredera que detenta la mayoría accionaria de la firma. Allí se plasman las diversas ofertas para los distintos tipos de acreedores, entre los que se diferencia según sean fiscales, privilegiados (aquí ingresa el Banco Nación) u ordinarios.

Si bien los pertenecientes al último grupo son los más numerosos -representan el 85% del total-, tienen apenas el 25% del pasivo. Para ellos, la fórmula diseñada por la compañía es abonar el 50% nominal de los créditos, con un interés a tasa Libor más tres puntos. El pago se cmpleta en siete cuotas anuales, venciendo la primera de ellas el día 15 del mes de julio posterior al transcurso de un plazo de tres años desde la homologación judicial del acuerdo preventivo.

Para el Banco Nación, la quita y la tasa es igual, aunque varían los plazos: el crédito en este caso se abonará en 12 cuotas anuales, cuya primera vence a los 15 días del mes de julio posterior al transcurso de un año calendario desde la homologación del acuerdo.

En marcha

En paralelo a esto, la empresa desarrolló un plan para reactivar la planta y tornarla competitiva. El eje está centrado en un acuerdo sellado entre Mariana Vassalli y un fondo de inversión, que creó un fideicomiso ad hoc y se hizo cargo del management y la conducción de la fábrica.

El entendimiento fue autorizado por la jueza de la convocatoria y plantea básicamente que la firma concursada (Vassalli Fabril SA) fabrique cosechadoras para entregarlas a la nueva sociedad, denominada Vassalli Comercial SAS y en la cual participa el grupo inversor.

Según dijo portunamente Juan Manuel Collazo -nombrado como director delegado del grupo fiduciario- el objetivo es llegar a cubrir el 20% del mercado de cosechadoras, un porcentaje que está en el promedio de la participación en los últimos 30 años, pero que viene cayendo: "La crisis de estos últimos cuatro años, ha llevado a que esta participación primero se reduzca al 10%, luego al 

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