El Cronista Comercial

"Vamos a ayudar a nuestros clientes como podamos"

Como todas las empresas que vende productos no esenciales, Jorge Duarte, responsables de Faber Castell en la Argentina cerró las puertas de la oficina el 20 de marzo. Desde ese día sus 40 empleados trabajandesde sus casas. Sin embargo, esas 40 personas y sus familias, a las que la compañía a nivel mundial aseguró sus puestos de trabajo, no son los únicos que dependen de la venta de los reconocidos lápices y demás productos de escritura. "Hoy tenemos 450 clientes directos, firmas de mucha trayectoria que hoy ven reducida su actividad casi al mínimo", cuenta el ejecutivo. De ahí, que el gran desafío de la empresa de origen alemán sea la cobranza.

La firma llegó a vender la campaña escolar pero no a cobrarla ya sea porque los bancos estaban cerrados o porque sus clientes no pueden afrontar el pago. "Faber a nivel empresa puede aguantar, uno, dos, tres meses y vamos ayudar a nuestros clientes con las herramientas que tengamos", señala Duarte, quien señala que, antes de la cuarentena total, la economía ya vivía tiempos difíciles. De hecho la empresa participó con algunos productos de la canasta escolar en Precios Cuidados. "La pandemia va a pasar pero hay 8 millones de familias que necesitaron subsidios. Es decir, la pregunta es cómo está el poder adquisitivo de la gente", indica Duarte, a pesar de haber tenido un buen inicio de clases: "esperábamos una caída del 10% en volúmenes pero en los hechos no llegó al 5%.

Justamente, a principio de año, la firma lanzó "Caras y Colores" un concepto que permite que los niños diseñen y coloreen rostros de todos los colores con un nuevo producto: tres lápices bicolores con seis tonos de piel que pueden mezclarse para crear otros nuevos. Así la empresa busca hacer un aporte para trabajar en pos de la diversidad y la inclusión.

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