El Cronista Comercial

Una apuesta de u$s 21.000 millones por 7-Eleven

El grupo japonés de tiendas de conveniencia Seven & i Holdings hace un movimiento audaz en un mundo marcado por la caída en la demanda de combustible 

por  KANA INAGAKI, KAYE WIGGINS Y DEREK BROWER

Kana Inagaki desde Tokio, Kaye Wiggins y Derek Brower desde Londres

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Una apuesta de u$s 21.000 millones por 7-Eleven

En tiempos en los que la demanda de nafta sufre su peor caída en décadas y el fabricante de vehículos eléctricos Tesla supera a Toyota para convertirse en la automotriz más valiosa del mundo, las estaciones de servicio parecen un lugar poco probable para hacer una apuesta de u$s 21.000 millones.

Esta antesala proporcionó el telón de fondo para una batalla de adquisición disputada entre dos de los operadores de tiendas de conveniencia más grandes del mundo y un grupo británico de surtidores de gasolina que culminó en una de las compras más importantes del año.

Recientemente, la japonesa Seven & i Holdings, propietaria de la cadena 7-Eleven, superó a sus competidores en casi u$s 4000 millones para cerrar un acuerdo por u$s 21.000 millones para adquirir Speedway, la cadena de estaciones de servicio propiedad de Marathon Petroleum, la mayor refinería de petróleo de los Estados Unidos. EG Group, con sede en Blackburn, Inglaterra, y el operador canadiense de tiendas de conveniencia Alimentation Couche-Tard, habían ofertado cerca de $ 17.000 millones, precios elevados a pesar de que su producto principal, la bomba de gasolina, corre el riesgo de volverse poco rentable en poco más de una década. Los potenciales compradores estaban compitiendo para dominar el mercado de las tiendas de conveniencia, apostando a que la creciente demanda de café y comida rápida compensará la caída en la venta de combustible.

Para Ryuichi Isaka, presidente de Seven & i, el deal es emblemático por su ambición de transformar al grupo en un minorista global. Es un movimiento audaz incluso para una firma que es la principal operadora de tiendas de conveniencia en los Estados Unidos, con 9046 puntos de venta. La compra de Speedway le dará a la empresa una ventaja frente a su competidor más cercano, Couche-Tard, con casi 6000 puntos de venta. La incorporación de las 3900 tiendas de Speedway en Estados Unidos duplicará las ganancias operativas de Seven & i en el país.

Pero el acuerdo se produce durante una pandemia que golpeó tanto a las industrias minorista y de refinería en los Estados Unidos, así como a las operaciones de Seven & i en Japón. "La razón es adquirir tiendas de conveniencia, pero las ventas de nafta aumentarán como resultado", dijo Kazunori Tsuda, analista de Daiwa.

Los accionistas han cuestionado a Isaka sobre si era el momento adecuado para hacer una apuesta tan cara. El precio de adquisición también asustó a los inversores, ya que las acciones del grupo nipón cayeron casi 30% desde que se dieron a conocer las conversaciones sobre Speedway en febrero, incluida una caída del 4,8% el 3 de agosto, cuando se confirmó el acuerdo. Desde entonces, la acción subió 8,6%.

Seven & i, que financiará el acuerdo principalmente con préstamos bancarios, insiste en que el precio real estará más cerca de los u$s 12.000 millones, una vez que se tengan en cuenta los beneficios fiscales estadounidenses, las ventas de activos y las sinergias posteriores a la fusión. Se espera que la deuda con intereses suba de 982.000 millones de yenes (u$s 9300 millones) a 3,3 billones de yenes tras la adquisición. "El precio no es tan caro como parece ", dijo Michael Allen, analista de Jefferies. Aun así, Moody's bajó la calificación crediticia de Seven & i a nivel A2".

Los ejecutivos de Seven & i dicen que el acuerdo tiene un sentido estratégico y detallan su historial M&A en los Estados Unidos: un retorno de la inversión del 9,6%.

Las empresas japonesas llevan invertidas grandes sumas en la compra de activos en el extranjero. Seven & i, con ingresos anuales por u$s 113.000 millones, se enfrenta a un mercado interno en contracción en el que la rentabilidad de sus tiendas se redujo.

Grupos como Mitsubishi Heavy y Hitachi cerraron grandes acuerdos, a pesar del coronavirus, impulsados por un sentido de urgencia. Pero las perspectivas para las estaciones de servicio son inciertas. En una presentación a los inversores sobre la adquisición de Speedway, los ejecutivos de 7-Eleven se mostraron optimistas sobre el futuro del consumo de combustible y dijeron que la penetración de vehículos eléctricos seguirá siendo limitada.

Pero el sector de la refinación estadounidense está en deterioro: la pandemia redujo la demanda y generó un telón de fondo sombrío para el acuerdo.

Marathon reportó ingresos en el segundo trimestre por u$s 15.000 millones, menos de la mitad que el año anterior, y una pérdida neta ajustada de casi u$s 900 millones.

Bajo la presión del fondo de cobertura activista Elliott Management, la compañía con sede en Ohio ha estado planeando separar el negocio de Speedway durante años con la desaceleración del mercado que acelera esos esfuerzos. Pero la venta dejará a la refinería más expuesta que nunca al asediado sector energético.

Información adicional: Arash Massoudi

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