El Cronista Comercial

Tras descartar a la Innova, Toyota busca inversiones para afianzar su expansión local

Pensaba en el modelo como su tercer producto en Zárate. Pero no funcionó el ‘testeo’. Ampliará su operación comercial, que lanzó movilidad y la marca Lexus

Tras descartar a la Innova, Toyota busca inversiones para afianzar su expansión local

Daniel Herrera está retornado de Japón. Todos los años, Toyota hace su reunión previa al cierre de su año fiscal, que finaliza el 31 de marzo. El ejecutivo, que en julio cumplirá 60 años, lleva nueve al volante de la filial. Tiene una costumbre inalterable. Lleva botellas de vino (malbec, por supuesto). “Siempre, siempre, siempre”, sonríe. “Además, debía por lo de la Supra y lo de Gazoo Racing”, comenta. La primera referencia es al histórico ultradeportivo que Toyota revivió este año. “Es un proyecto conjunto con BMW y, en el arranque, ellos no querían traerlo a América latina. Nuestra gente en Japón dijo: ‘Tiene que ser para la Argentina’. Estoy peleando a ver si viene este año o el próximo”.

Gazoo Racing, en tanto, es el brazo deportivo de Toyota, que “compró” la versión de Hilux que propuso -y produjo- la planta de Zárate. “Mandamos dos unidades a Japón. En junio, se presentará en la convención de concesionarios, con la intención de introducirla en ese mercado”, apunta. “Para la próxima edición, ya tenemos 2000 unidades pedidas: 1400, para América latina y 600, para Sudáfrica. Pero también hay encargos de Europa y Australia”, grafica. El plan, dice, era hacer, como máximo, 1000.

Para Herrero, su principal competidor no es el nuevo eje Ford-Volkswagen, que unificarán la producción de Ranger (la pick-up mediana del óvalo) y Amarok (de la alemana). Tampoco, la alianza que, por ahora, sólo alumbró a la Nissan Frontier y tiene en imprevisto suspenso a la Renault Alaskan y la Clase X, de Mercedes-Benz. El ejecutivo tiene sus ojos puestos en Tailandia, uno de los tres polos -junto a la Argentina y Sudáfrica- donde se produce la Hilux.

“Tailandia, todavía, no hace Gazoo Racing. En cualquier momento, la fabricará. Pero, en realidad, no deja de ser un modelo global, desarrollado en la Argentina”, sugiere. Con la frase, traza la huella por la que quiere transitar los próximos años.

No innovar

Entre 2014 y 2016, Toyota invirtió u$s 900 millones para elevar más de 50%, a 140.000 unidades por año, la capacidad de producción de Zárate, donde produce la Hilux y el utilitario deportivo SW4. El año pasado, quebró sus propios límites y fabricó 141.000 vehículos; 107.000, para exportación. “Arrancamos 2019 con el mismo target de producción”, dice.

Desde hace años, quiere sumar un tercer producto. La intención fue la Innova, utilitario deportivo mediano de plataforma industrial compatible con Hilux. La introdujo en la región, para testearla comercialmente. Pero la performance fue una decepción. En la Argentina, el año pasado, se patentaron 787 unidades del modelo. La marca vendió 92.000 vehículos en el mercado interno.

“Lo probamos en toda América latina y no fue el volumen que esperábamos. No llega a tener escala. Así que tendremos que buscar otra cosa”, descarta Herrero.

Al menos a corto y mediano plazo, otros serán los focos de inversión. “Estamos con tres temas. Uno son los nuevos negocios, como mobility y conectividad. Después, estamos con las inversiones para ganar eficiencia y productividad en la planta. Y, por último, un poquito más alejada, la ampliación para fabricar otro modelo”, explica. “También, estamos en un momento en el que todos los cañones de la corporación están puestos en Brasil”, contextualiza.

El año pasado, Toyota anunció una inversión de 1000 millones de reales en el país vecino, cuyo objetivo principal es el nuevo Corolla, una de cuyas versiones será híbrida. El primer vehículo de su tipo fabricado en la región.

“Es el primer paso. En 2030, todos los productos de Toyota deberán tener una versión electrificada”, dice Herrero. Las habrá de las Hilux y SW4 argentinas. Pero, para eso, falta. A corto plazo, busca expandir su negocio local y lograr más mercados para su pick-up estrella, que exporta a toda América latina excepto México.

“Sigo peleándolo: son 20.000 unidades anuales”, indica sobre el destino azteca, donde -por costos- es más competitiva la Hilux importada de Tailandia.

En el mercado interno, Toyota tiene los dos vehículos más vendidos: Hilux y el compacto Etios. El año pasado, lanzó su negocio de Mobility -alquiler vía app-, cuya flota, 300 autos, tiene una ocupación del 50%. Quiere que cada uno tenga conectividad.

No fue su única expansión doméstica. En diciembre, introdujo Lexus, su marca premium. La meta, vender 300 autos al año. “Por cómo venimos, llegaremos antes. Si podemos vender más, obviamente, lo haremos. Lo que no resignaremos será el servicio personalizado que queremos dar”, indica. Entiende que, para robarle mercado a sus rivales -principalmente, las marcas alemanas-, hará la diferencia ahí. No en vano, a cada comprador, Toyota le garantiza el precio de recompra. “Es una forma de cuidarle la inversión al cliente. Sabe que, si en dos años lo trae, nosotros lo recompramos”. Es que, además del kaizen -el afamado método de producción que popularizó Toyota-, la japonesa rinde culto de otro valor de su cultura: el omotenashi, cuidar a cada cliente con respeto y amabilidad.

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