El Cronista Comercial

Renovación generacional y ex ejecutivos del sector, el plan de Vicentin para era pos-Nardelli

Tras el fallecimiento del CEO, la cerealera buscará una conducción colegiada. En ese 'refresh' del management, ganaría protagonismo Máximo Padoan, uno de los miembros de la nueva rama de la familia. Habría incorporaciones externas al directorio

Renovación generacional y ex ejecutivos del sector, el plan de Vicentin para era pos-Nardelli

Para Vicentin, los últimos meses fueron una cadena de malas noticias. Al anuncio de intervención estatal en junio, tras cumplirse medio año de declararse en default, le siguió el inesperado fallecimiento de su CEO, Sergio "Mono" Nardelli, en agosto

En los últimos días se sumó otro capítulo que puso, una vez más, a la empresa en el ojo de la tormenta mediática, luego de que se conocieran supuestas operaciones millonarias con el gigante suizo Glencore, que quedaron bajo la lupa de los Estados Unidos, según documentos secretos que se filtraron y forman parte de los FinCEN Files.  

Lejos de la escena pública, puertas para adentro, Vicentin intenta recuperarse de los últimos embates y se prepara para dar vuelta la página. Ahora, se enfoca en retomar la estrategia que definió antes de que el Gobierno decidiera avanzar sobre la cerealera concursada para encontrar una solución a su crisis, de la mano de un nuevo directorio.

Sus próximos pasos incluyen la renovación de su management, nuevos acuerdos de fasón y la negociación con los acreedores para aliviar su deuda, que podría incluir la creación de un fideicomiso, mientras el concurso avanza. Para diciembre, espera tener un panorama más claro de cómo saldrá de la crisis.

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La petrolera anunció sus resultados al 30 de septiembre. Su producción de petróleo creció 12% y sus costos operativos mejoraron un 19%. Todavía sigue con resultado neto en rojo, pese a que mejoró su situación financiera. Anticipó que, en diciembre, espera poner en producción pozos de su quinto pad en Vaca Muerta

En este proceso, será clave el recambio de la dirección ejecutiva. La semana pasada, la compañía presentó al juzgado la renuncia de los 11 integrantes de su directorio y su balance cerrado al 31 de octubre de 2019, documento que podría darse a conocer en los próximos días y contendría los números que llevaron al grupo agroindustrial a entrar en cesación de pagos, de los que tanto se habla, pero no se tiene precisión. 

Aunque la renuncia de los directivos ya fue oficializada, se tratará en la próxima asamblea de 109 accionistas, convocada para el 15 de octubre, que elegirá al nuevo directorio, uno más reducido que el actual. En el entorno de Vicentin, se muestran ofuscados cuando se dice que la nueva dirección será "más profesional".

"Este directorio tiene responsabilidad de la caída de la empresa, pero fue el mismo que en su momento la transformó en una de las más importantes del país, construyó con Glencore la planta de molienda de soja más moderna del mundo y generó cientos de puestos de empleo. La compañía cumplió con el compromiso asumido con el juez concursal de dar un paso al costado para otorgar una señal al mercado", sostienen desde la cerealera. 

Se trata de un refresh del management, que tiene como objetivo recuperar la confianza quebrada. Como resultado, aparecerán nuevos nombres en un cuerpo colegiado que combinaría integrantes de la familia que actualmente no participan de la gestión y figuras externas que podrían sumarse, incluso exejecutivos de la competencia. En el sector, se dice que podrían ingresar extitulares de firmas como Noble, que hoy pertenece a Cofco, y Cargill.

También se rumorea que la rama más joven de la familia ganaría lugar en esta nueva etapa de la cerealera. Máximo Padoan ocuparía el espacio que dejó vacante Nardelli, aunque aclaran que la gestión está en manos de un directorio colegiado. "La conducción es grupal y las decisiones no se toman de forma unilateral, pese a que Nardelli era la cara visible y estaba a cargo, principalmente, de la exportación de granos, harinas y aceites", detallan desde el círculo de la agroexportadora.

Para muchos acreedores, el cambio de directorio tendrá "éxito" si los reemplazos son consensuados. De lo contrario, consideran que la salida de los miembros actuales no provocará un cambio significativo en las conversaciones.

"En todo este tiempo, hubo un fuerte cuestionamiento a los directivos, que desgastó, sin dudas, su credibilidad. La decisión de reemplazarlos es estratégica. En este contexto, la empresa necesita más que nunca mejorar su imagen. El tiempo dirá si Vicentin se encamina hacia una nueva era o si es una pantalla para que continúe el mismo management", señala otra fuente con amplio conocimiento del sector.

"Hay que destacar que los accionistas elegirán a los sucesores, y no el Gobierno, como se pretendía. Ya se incorporaron tres veedores, uno de ellos recusado por Vicentin la semana pasada", menciona.

No obstante, allegados al holding santafesino admiten que, en la práctica, directivos como Máximo y Cristian Padoán, Alberto Macua y Daniel Buyatti siguen en sus funciones hasta que se produzca su reemplazo. "Hasta que tome la posta el nuevo directorio, llevan adelante las negociaciones y encaran el diálogo con los acreedores ante las propuestas que se formulan tanto de un lado como otro, como en el caso del fideicomiso que plantearon los bancos internacionales, que tienen una deuda que supera los u$s 530 millones", explican. 

Por otro lado, en los próximos días se avanzará con las últimas ofertas de fasón suscriptas, que tienen como objetivo mantener en funcionamiento los complejos productivos, como las plantas de San Lorenzo, próxima al puerto y la más importante para Vicentin SAIC, y Ricardone, la segunda de mayor relevancia para la aceitera. 

Salvo este último, todos los establecimientos están operativos y continúan los acuerdos de fazón realizados hasta el momento con Glencore, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) y Grupo Olio.

"La intención es retomar la actividad en Ricardone, que por la estacionalidad de la cosecha de girasol, está pausada. En diciembre del año pasado, tras el default, se interrumpió la entrega de materia prima y la planta está frenada desde entonces. La idea es ponerla en marcha para que ya quede operativa, en los meses próximos, por fuera de la cosecha", comentan fuentes de la empresa.

Asimismo, Vicentin espera terminar el año con un plan para salir de su crisis. Las opciones que bajara son la reestructuración del pasivo con acreedores comerciales y financieros o el ingreso de un socio que inyecte capital fresco. Tampoco descarta, en segunda instancia, desprenderse de activos para generar ingresos, pese a que, hasta el anuncio de intervención, no consideraba esta opción, más allá de la posible venta de la cerealera.

Un antecedente reciente es la venta de Friar, que si bien la participación de Vicentin SA no supera el 1% en esta compañía, el frigorífico forma parte del mismo grupo empresario. 

"En este nuevo esquema, la participación de la familia debería verse limitada. Se necesita que acreedores cambien la deuda por acciones o la entrada de nuevos inversores. Son las únicas alternativas para tener cash flow, a menos que se logre un Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE)", concluyen.

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