El Cronista Comercial
VIERNES 19/07/2019

Rasti apuesta no sólo a sus ladrillitos: venderá kits de robótica a escuelas

La compañía familiar de juguetes diversifica su negocio: además de su línea de productos para el público en general, ahora hará "sets" de robótica educativa para colegios. Con esta nueva línea piensa facturar $ 18 millones este año

Rasti apuesta no sólo a sus ladrillitos: venderá kits de robótica a escuelas

La crisis que vive el sector juguetero y la creciente necesidad de innovar en el ámbito educativo llevaron a Juguetes Rasti a pensar más allá de sus productos infantiles. Según datos de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), las compras de este sector en 2018 registraron una caída de casi un 20% en relación a 2017. Es en este contexto que la juguetería apuesta por nuevos segmentos.

Así fue como luego de meses de pruebas experimentales en escuelas técnicas, la empresa desarrolló kits de robótica educativa. 

"Hace un año empezamos a trabajar en este proyecto y creamos el Equipo Rasti de Robótica y Educación, conformado por un grupo multidisciplinario de profesionales", explicó Gabriel Dimare, director Comercial de la firma, que invirtió $ 12 millones en esta apuesta en 2018 y prevé un desembolso de otros $ 14 millones este año.

"Nos propusimos idear una oferta lúdica diferente a la existente en el mercado para así llegar a las aulas argentinas. Estamos frente a una nueva era educativa", sostuvo el directivo que comanda la pyme junto a sus cuatro hermanos, la segunda generación familiar. "El país debe subirse a esta ola. Hoy, se exporta conocimiento y cualquiera de nosotros puede generar innovación", agregó. 

Uno de los kits tecnológicos que Rasti sacó a la venta para las escuelas

"Observamos que, de forma creciente, muchas escuelas incorporan la materia de robótica en la currícula o como una actividad extracurricular. Para ello, suelen abastecerse de equipos importados, que generalmente no están pensados como algo lúdico, sino que son los propios docentes quienes los resignifican y usan de manera didáctica", señaló Gastón Jeger, desarrollador pedagógico que integra el staff.    

Desde 2007, la compañía fabrica Rasti, el clásico juego de piezas de encastre alemán. Ese mismo año, el negocio se rebautizó: abandonó su nombre Dimare SA y pasó a llamarse Juguetes Rasti.

En la actualidad, emplea a 80 personas y posee una planta productiva de 9000 metros cuadrados ubicada en Lomas del Mirador, La Matanza, provincia de Buenos Aires. En 2018, sus ventas alcanzaron los $ 100 millones, en contraste con los $ 98 millones conseguidos en 2017.

En los años '70 y '80, los emblemáticos juguetes fueron fabricados por Knittax y exportados a Canadá y otros países. Luego de discontinuarse su fabricación en la Argentina, las matrices fueron vendidas a la firma Hering en Brasil, donde no tuvo el éxito esperado, hasta que, en 2005, Juguetes Rasti logró repatriar las matrices y comenzó su producción. 

Uno de los kits tecnológicos que Rasti sacó a la venta para las escuelas

El giro estratégico que da la juguetería implica apuntar a un nuevo target. Ya no solo piensa en clientes individuales. Ahora, los colegios privados y públicos también serán sus consumidores. 

"Ya hay seis escuelas interesadas en adquirir nuestros kits para el primario y el secundario. Por el momento, nos concentramos en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. Esperamos vender alrededor de 800 unidades a un total de 40 instituciones educativas en 2019, por lo que estimamos ingresos por $ 18 millones", aseguró Dimare. 

Las opciones son tres (Oki, Oki 1 y Oki 2), con distintos niveles de complejidad, y sus precios van desde los $ 5000 hasta $ 15.000. 

"Proponemos un armado modelo y sugerencias para el uso de los prototipos, pero buscamos que haya flexibilidad para dar lugar a la creatividad y la imaginación de los estudiantes. De esta manera, los docentes también pueden ajustar las actividades y los ejercicios. La idea es adaptarnos a sus necesidades", dijo Jeger.

La familia Dimare, dueña de Juguetes Rasti

"Desde su origen, Rasti tuvo un trasfondo pedagógico en paralelo al de sus juguetes comerciales, con la inclusión de piezas técnicas como poleas, engranajes y motores. El 'click' que se produce al encastrar los bloques permite que los niños experimenten intuitivamente con principios científicos y mecánicos", afirmó Jeger. 

Aunque todavía no hay nada acordado, la empresa evalúa realizar una alianza con el Ministerio de Educación para fomentar los pedidos de kits para las escuelas públicas. 

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