El Cronista Comercial

Quién es Manuel Mantilla, el primer argentino a cargo de la filial local de Mercedes-Benz

El ejecutivo segura que su meta es preparar a la compañía para el cambio de paradigma en materia de movilidad

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El destino de Manuel Mantilla está ligado a Mercedes-Benz incluso desde antes de entrar a la compañía. Es que cuando el ejecutivo, flamante presidente de la filial local de la automotriz alemana (asumió el 1° de mayo), estudiaba Administración de Empresas en la Universidad Católica Argentina (UCA), su primer trabajo fue vendiendo publicidad para la Guía Argentina de Polo. Y uno de los avisos que vendió fue, justamente, de Mercedes-Benz. 

Más allá de ese paso por la industria editorial, Mantilla asegura que siempre supo lo que le gustaba y lo que no. Y dentro de las columnas del “sí” estaban los autos y la construcción de marcas, o “la trascendencia”, como lo define él. Así, después de hacer auditoría de concesionarios para Renault y una pasantía de Marketing en Pirelli, llegó al área de Marketing y Promociones de General Motors. Al año, era brand manager de distintos segmentos. Le tocó participar del primer Salón del Automóvil y del lanzamiento del Astra, donde experimentó el recorrido completo hasta que un modelo llega a la calle. 

Recién casado, convenció a su mujer de hacer las valijas. Renunció y se fueron a los Estados Unidos, donde hizo un MBA. Al año y medio, cuando solo le faltaban algunos créditos, contactó a un ejecutivo suizo con el que había trabajado en GM. “Vení a Alemania para hacer una práctica del MBA”, le ofreció. Hicieron otra vez las valijas y cruzaron el Atlántico, donde Mantilla se desempeñó en la división de Vehículos Comerciales. Al poco tiempo, se convirtió en gerente de Operaciones de Venta y viajaba por todos los los mercados. “Soy bastante observador y aprendí de las buenas y malas experiencias de más de 40 países”, recuerda. 

Cuando llevaba cuatro años en Alemania –y había nacido su hija–, quiso volver a moverse. El lugar elegido fue Roma, a donde partió como gerente de Marketing de Small y Mini. Fue protagonista, por ejemplo, del lanzamiento del Corsa. El nacimiento de su hijo llevó a la familia a empezar a pensar en la posibilidad de volver a la Argentina. Así fue como, a través de diferentes contactos que había hecho en la industria, acercó su CV a Mercedes-Benz. Roland Zey, el ejecutivo a quien ahora reemplaza, lo entrevistó por Skype. Quedó seleccionado como gerente de Ventas Vans y en 2009 volvió a al país. “Si bien GM fue una escuela espectacular por su diversidad de marcas y países, para mí, que me gustan las marcas y los productos, no hay como Mercedes. Tenía leverage porque, cuando trabajás con brands generalistas, hay que ser muy creativo para diferenciarse porque el producto es más neutral. Pero, acá, el producto y la marca son indiscutibles. Tenés ‘ganada’ esa parte, pero las expectativas son altas también”, asegura el ejecutivo. 

A los cuatro años, se convirtió en Managing director de la división Vans, un reto que, dice, lo marcó al sumar otras áreas de responsabilidad, como Posventa. “Hasta ese momento, para mí era casi otro planeta. Siempre digo que las cosas me llegan cuando estoy un poco inquieto. Después de cuatro años en la posición le había tomado el ritmo y esto me hizo descubrir un mundo incluso más apasionante que el de la venta, porque es muy complejo y tiene un gran impacto en las decisiones de compra. Fue un gran desafío entender el negocio y transmitir la importancia de esta actividad, que si está bien nadie se entera pero si está mal, sí. Mi reto fue darle visibilidad al equipo y hacer más ‘sexy’ a la Posventa”. 

“Este año no fue sorpresivo. Sí lo fue el año pasado a partir del segundo semestre, y va a ser una continuidad hasta que se acabe la incertidumbre política".

Ahora, empieza la etapa como número uno y su agenda tiene dos aspectos bien diferenciados. Por un lado, el negocio “tradicional” de venta de vehículos, en el que Mercedes-Benz es líder en los segmentos que participa (autos de lujo, utilitarios y camiones). Pero, por el otro, la industria automotriz está pasando, a nivel global, por una transformación: “Hay un cambio de paradigma en el modelo de compañía automotriz y la preparación para ese cambio es mi desafío. Eso implica la construcción o el desarrollo de un propósito, de generar sentido de pertenencia, y empezar a ver más allá de nuestros productos. Es el cómo queremos que sea Mercedes en los próximos cinco años. Mi agenda está más en el mañana que el hoy”. 

Ese hoy, igual, no está exento de complejidades. “Este año no fue sorpresivo. Sí lo fue el año pasado a partir del segundo semestre, y va a ser una continuidad hasta que se acabe la incertidumbre política. Para mí, en el sector lo que hay es más la desilusión de lo que no fue que el dolor de lo que realmente es, porque pensábamos en 1 millón de unidades y uno planifica y tiene las plantas preparadas para eso. Hoy esperamos que esto no empeore y transitar el año en estos niveles o con un poco de crecimiento”, dice el ejecutivo.

En este caso, Mercedes-Benz aprovecha la recuperación de Brasil, a donde exporta la Sprinter. Esta, junto al camión Accelo, otros dos modelos de camiones y dos chasis, se producen en la planta argentina que, según Mantilla, “está bien ocupada y sin suspensiones”. Y, para el último trimestre del año, presentará la nueva Sprinter, además de novedades en la gama de vehículos eléctricos IQ. “Como argentino, una de las ventajas de estar acá es que no me asusto”, dice Mantilla, que justamente es el primer argentino en ocupar la posición de número uno de Mercedes-Benz –Juan Manuel Fangio, si bien fue presidente de la filial en su momento, nunca ejerció el cargo a nivel ejecutivo. 

Para él, esta decisión es una muestra de confianza no solo hacia él, sino hacia el equipo local y la gestión en la Argentina. Para seguir en esta línea, asegura que hay que incentivar a animarse y hacer las cosas de forma diferente: “Tengo un equipo que me acompaña y comparte esto de estar un paso más adelante. No mirando para el costado, sino un paso más adelante de nosotros mismos”. En ese camino de diferenciación, Mantilla, que toma clases de guitarra y canto, también está armando un grupo de música con otros empleados. “Este es un trabajo en el que, cuando estás, das el 200 por ciento. La actitud y la pasión son las que marcan la diferencia. Hay que encontrar el disfrute en todo”, concluye.

(Publicada en la edición número 305 de la Revista Apertura; mayo de 2019)

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